Sé lo que hicieron 20 años atrás: Francisco Bochatón y Tito Losavio analizan la década de 1990
Francisco Bochatón y Tito Losavio analizan la década de 1990 y cómo sus proyectos que nacieron en esos años influyeron en el presente. Los dos actúan en Córdoba.
Tras la década alfonsinista, de la que el país salió a trompicones para darse de narices contra el espejismo de los años 90, hubo un lento hervor cultural en materia musical que puso a punto una serie de bandas que hasta ese momento no habían tenido oportunidad de ganar protagonismo. Muchos de esos grupos se conformaban con desgañitarse desde la periferia de una escena nacional que se parecía más a un holograma en materia de oportunidades reales para actuar, y como semillas bajo un sol mezquino, brotaron con voces de protesta y desencanto.
Ese es quizá el caso de Peligrosos Gorriones, banda liderada por Francisco Bochatón, quien a dos décadas de aquella piedra basal vuelve a renovar los votos de un regreso discográfico con Microbio, el cuarto disco de estudio de la banda, a pesar de que, en realidad, los integrantes no estén planeando volver de manera definitiva al nido que los vio nacer. Pero en la misma línea y con fecha de nacimiento en la misma década previa al vuelo más recordado de un presidente en funciones al tomarse un helicóptero, Tito Losavio, ex integrante de Man Ray, también recuerda su experiencia en los años de la fiesta interminable y plantea un paralelismo con el panorama actual.
Ambos músicos, enfrascados en diferentes proyectos, fueron testigos privilegiados desde distintos ángulos de un pasado con sabor formativo.
Hoy por hoy
Francisco Bochatón recuerda los ’90 con la memoria del resabio: “De esos años queda algo –dice–, queda haberlos pasado, haber estado en los escenarios, en esa época le pusimos mucho el pecho y hacíamos cosas que parecían locuras pero en realidad era lo que estaba pidiendo la situación, a veces eran cosas que estaban pensadas y otras no, y ahora el mundo es distinto y estando con las mismas personas también cobra un valor importante”. Para el músico, el código no necesariamente tiene que ser el mismo, porque de hecho tampoco están retomando un sonido, pero el hecho de haber atravesado esa época le da una fuerza para entender lo que está pasando ahora.
–¿Qué otras cosas creés que te dejaron como enseñanza esos comienzos?
–Cuál es la necesidad que humanamente tenemos y cuál es la necesidad de expresarnos. Ver si esa necesidad es compartida. Pero eso es lo que cambia, en los ‘90 eran más gritos y ahora es otra necesidad, ahora pueden confluir otras cosas. No quiere decir que estemos haciendo los mismos sonidos de los ‘90, aunque toquemos por ahí una canción de esa época.
En 2015 salió un disco que recopilaba temas en vivo con la historia de Peligrosos Gorriones, pero no fue hasta este año que se dio a conocer Penuria, el primer corte promocional del disco Microbio, que parecía prometer el ¿regreso? de la banda a los escenarios.
Pero el mismo Francisco Bochatón se encarga de aclarar varias cuestiones al respecto.
–¿Vuelven?
–Tuvimos una larga pausa. La manera más guarra y más cruda de mostrar los temas son los Gorriones, y a la vez tienen la magia y la mística de los grupos que es difícil encontrar, y el grupo la tiene; no es volver, esto es una forma de seguir, es como si hubiera habido una pausa y esto es seguir, lo que más me reconforta es que el grupo tiene la fuerza de siempre o más, hay mucha gente que tiene mucha empatía con ese sonido, yo la tengo, el grupo la tiene y se disfruta mucho haciéndolo, hay temas que son muy fáciles de reproducir con ellos, mucho más disfrutables.
–¿Hay gente joven que se sumó al público de los gorriones?
–Sí, se sumó más gente, sino, estaríamos haciendo una réplica de lo que éramos antes, estaríamos tocando frente a un espejo, mirándonos a nosotros mismos y eso sería triste.
El que mucho abarca
“Queríamos reeditar dos discos que estaban descatalogados –dice Tito Losavio, ex integrante, junto a Hilda Lizarazu, del binomio Man Ray–, y terminaron siendo un compilado con tres canciones nuevas. Y sobre la marcha se dio que rearmamos la banda para apoyar la reedición, pero no con la idea de volver a empezar”. Así resume el artista el amague que casi pone de nuevo en el camino a la banda pop Man Ray, que durante seis meses volvió al ruedo para promocionar el relanzamiento, hasta que cada quien volvió con sus cosas. “Hay un estado latente que puede que sí o que no”, dice sobre el regreso de la banda que ubica como hija de la efervescencia de los ‘80.
–¿Cómo fue el caso de ustedes?
–Nosotros aparecimos con un mensaje de amor, con algo colorido, pero en medio de la movida de las bandas del rock barrial y la explosión ricotera, era como que no estábamos con la onda enojada y teníamos una mujer al frente, estábamos en otra historia.
–¿Hay muchos cambios entre esa década y este presente?
–Ahora cambió mucho el paradigma de cómo se hace música, de cómo se la promociona. Como todo, tiene su lado positivo y negativo; la parte negativa es la polución musical, porque hay cualquier cantidad de discos, y prevalece lo que está bien hecho pero no lo que tiene contenido. Antes encontrabas cosas entre 10 o 15 discos, ahora tenés que escuchar 150 para dar con uno que te guste.
Shows: Tito Losavio: 11 de marzo en Casa Babylon (Las Heras 48). Entradas anticipadas: $ 60. Francisco Bochatón: 12 de marzo en Casa Babylon. Entradas, en Edén: $ 130.

