Ricky Martin en Córdoba, un disparo al corazón
Con entradas agotadas, Ricky Martin se presentó este sábado en el Orfeo Superdomo de Córdoba ante 9300 personas que bailaron y cantaron sus clásicos y canciones más recientes.
"Tendríamos que haber traído un par de ojotas en la cartera", le apuntaba una amiga a otra mientras caminaban por el puente del Orfeo Superdomo dispuestas a abandonar el estadio tras el show que Ricky Martin brindó este sábado en la ciudad.
Fueron dos horas intensas de espectáculo arriba y debajo del escenario. Mientras el cantante boricua y sus bailarines parecían desarmarse sin esfuerzo ni dificultad en cada rutina de baile, la gente que ocupaba sus lugares en el campo y las plateas intentaron con entusiasmo seguirles el ritmo pero, claro está, les fue imposible.
Como estas dos amigas, gran parte de las 9.300 personas que asistieron al show despertarán mañana con la certeza que un calzado más cómodo podría haberles evitado muchos dolores, pero con la satisfacción de haber sido testigos de un espectáculo que valió cada peso invertido.
“Muchas gracias por estar aquí. No sé ustedes pero yo estoy aquí esta noche para pasarla bien, divertirme, volverme loco. Siempre que vengo a esta tierra digo lo mismo, hoy nos olvidemos de los problemas, seamos libres. Vengo a dejar el alma en el escenario por ustedes, a disfrutar con esas canciones que ustedes hicieron número uno tantas veces, espero les guste. Tengo la sensación de que esta noche va a ser más especial aún que la última vez”, pronosticó el cantante después de cinco temas al hilo que pusieron en atmósfera a los presentes y lograron conquistar la atención, admiración y los aplausos de, incluso, los acompañantes ocasionales menos optimistas.
Montaña rusa de emociones
El espectáculo de Ricky Martin no permitió bostezos ni comodidades. Alternó entre lentos, que activaban el modo melancólico y sentimental de los presentes, y hits bailables que contagiaban de energía a la multitud. Durante dos horas, Ricky condujo al público por una montaña rusa de sensaciones. Su repertorio repasó clásicos como Vuelve, Fuego de noche, nieve de día, A medio vivir, María y algunas canciones de su último disco como Disparo al corazón, La mordidita, Adiós, entre otras.
Llegó para sorprender
Una mega puesta tecnológica de ocho pantallas móviles interactivas, dos fijas, puntos de animación en el techo y decenas de luces que iluminaban el escenario de dos pisos y también al público, ayudaron a crear un ambiente que está al nivel de cualquier otro show internacional que se exhibe en el mundo. La producción incluso se permitió ingresar un auto al escenario del Orfeo sobre el cual Ricky bailó y cantó al ritmo de Livin\' La Vida Loca. Uno de los momentos más impactantes del concierto, más aún si se considera que el cantante usó una pollera negra con borcegos a tono durante la performance, uno de los tantos cambios de looks con los que deslumbró a sus fanáticas.
Contrariamente a los artistas que se valen de la convocatoria per se de su nombre para llenar estadios y repetir formulas arriba de los escenarios, Ricky demostró que a sus 44 años -y con más de tres décadas de carrera a los hombros- aún tiene la energía y la capacidad de seguir asombrando y sorprendiendo a su público. Su show de este sábado fue un disparo al corazón de los cordobeses. Hasta la próxima, Ricky.

