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Paz Martínez: "Hay canciones que me llevó más de 30 años terminar"

Paz Martínez se encuentra promocionando su último disco, Origen, donde hace un recorrido por el folklore. 

27 de noviembre de 2017 a las 10:00 a. m.
José Playo
Paz Martínez: "Hay canciones que me llevó más de 30 años terminar"
Foto: Ramiro Pereyra

Ante la pregunta de cuánto le lleva hacer una canción, Paz Martínez no duda en explicar que el proceso es siempre diferente. "Mirá, he escrito una canción, un hit en Latinoamérica y España, que me salió en 15 minutos (pero no te voy a decir ni el artista ni la canción), y también hay canciones que me llevó más de 30 años terminar, como la que le escribí a mi hijo, con una primera estrofa que hice cuando era chico y que recién terminé hace poco. No hay una forma única de trabajar, siempre es distinto".

El cantautor que tiene casi 500 canciones registradas (muchas de ellas tremendamente conocidas y mundialmente famosas) se encuentra en proceso de revisión de su presente, que hoy lo tiene ocupado en la salida de su último disco, Origen, con canciones muy sentidas que se salen de su habitual repertorio.

"Componer para otros es un juego muy interesante –profundiza Martínez–, por la exigencia de no querer fallarle al que me convocó para que le escriba una canción, fundamentalmente".

Y es que a pesar de que la trascendencia de una composición pueda estar reñida con factores externos a su naturaleza (el márketing, por ejemplo), Paz Martínez sabe que la materia prima es fundamental.

Hace poco, Valeria Lynch dijo que se había cansado de cantar Ámame en cámara lenta, canción compuesta por Paz Martínez. Pero la declaración, lejos de enojar al compositor, le pareció justa: "Valeria es muy divertida y dice muchas cosas en broma –explica Martínez–, aunque esta vez lo dijo en serio, porque me lo dijo a mí con estas palabras: \'Betún, voy a dejar de cantar Ámame en cámara lenta, no la siento más\'. Y eso está perfecto, prefiero eso si no la siente".

Esa pieza, que se volvió un éxito en la voz de Valeria Lynch (junto a otras de su repertorio con factura de Martínez, como Me das cada día más, Piensas en mí y Fuera de mi vida), representa un caso bastante frecuente, que es la escritura a medida que Paz Martínez tiene para cada artista que le pida un convite. "No es que mi canción va a parar a la boca del otro, el otro me pide la canción a mí", dice el artista.

–¿No te cansa hacer temas para otro?

–Mientras no me agarre el tano "Franco Deterioro", voy a seguir escribiendo. Me encanta el desafío de la página en blanco. Mis canciones están hechas a medida del artista, trato de ver el lenguaje que utiliza, cuáles son las palabras que usan y que podría incorporar a pesar de que no me gustan, si es mujer o varón, o si son solistas.

–¿En serio hay tantas diferencias?

–claro, no es lo mismo una canción para Valeria Lynch que una para Paloma San Basilio: todas son canciones de amor, pero se ajustan al aspecto del artista sobre el escenario.

–¿Cómo te llega una idea?

–El disparo, el origen, es desconocido; aunque el proceso de desarrollo de ahí en adelante tiene que ver con mi experiencia, mi vivencia, se trata de algo inconsciente, y me viene el combo completo, letra y música. Es complejo de explicar.

Un giro a los comienzos

A pesar de que todas las canciones de Origen son folclóricas, Paz Martínez asegura que el disco no es un simple coqueteo con el género. "Yo nací con él (folclore). El público me conoce más cantando canciones románticas como las que escribo, y tocando el piano. Pero en realidad no soy pianista sino que me apoyo en el instrumento, mi verdadero instrumento es la guitarra", comenta.

Las cuerdas lo acompañan desde la juventud, cuando no tenía posibilidades de estudiar música.

–¿Cómo hiciste para aprender?

–Bueno, era complicado, yo de hecho aprendí de oreja; éramos un grupo de amigos y todos tocábamos la guitarra. Siempre fui muy curioso y terminé aprendiendo música solo. Y aprendí a escribir música solo. Ahora es todo fácil con los programas que hay para hacerlo, pero en esa época había que hacerlo a mano. Y eso te despertaba mucho la curiosidad.

Dice Martínez que siempre tuvo condiciones para la música, y eso se lo atribuye a una herencia materna.

–Tu mamá cantaba, sin embargo tu viejo tuvo un rol importante también.

–El culpable de que hoy esté acá fue mi viejo, que me regaló una guitarra a los 14. Eso me marcó el camino. La música es maravillosa porque no te deja otros espacios, es una pasión absoluta. Mi ambición hoy en día es aprender, porque no se deja de aprender nunca. La música fue mi primer amor.

En un año llegó a tocar muy bien, y de pronto se vio a sí mismo en estudios de grabación, y rodeado de gente con la que grababa folclore, a pesar de que se crió en una cuna hecha de los tonos de los Beatles.

–Este disco tiene pocas composiciones tuyas pero remite a esos primeros acercamientos. 

Origen tiene una sola composición mía. Yo nací en el folclore, y este disco fue un regreso al útero musical. Quería grabar solamente canciones que tuvieran que ver con el amor porque es lo mío, es Paz Martínez. Y eso me obligó a dejar obras cumbres afuera. Traté de reflejar todas las regiones del país, por Córdoba está Luna cautiva, del Chango Rodríguez.

–¿Qué tiene de particular "Origen"?

–Estoy sorprendido porque tiene una carga emotiva que no tiene ningún trabajo mío anterior, porque hay muchas canciones con las que aprendí a tocar la guitarra, y mi primera guitarra es la que usé para tocarlas a todas en este disco, una Daniel Lago Núñez 1966, y suena que te vuela el jopo. Está la raíz folclórica pero también está el Paz Martínez.

–¿No lo definirías como un disco estrictamente de folclore? 

–No, no es un disco de folclore, es un disco con canciones folclóricas cantadas por alguien del palo.

–¿Qué canción te hubiera gustado componer?

No tengo la más mínima duda, Gracias a la vida de Violeta Parra. Y fijate qué ironía, una canción de tamaña envergadura y su autora se suicida. Desde todo punto de vista, esa canción es perfecta. Y es una paradoja.