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“Pablo”, la canción con la que Silvio Rodríguez homenajeó a Pablo Milanés

El cantautor posteó la letra de este tema inédito en su blog personal. “Te conocí pegado/ a la pared del cielo”, dice en un tramo.

22 de noviembre de 2022 a las 11:07 a. m.
“Pablo”, la canción con la que Silvio Rodríguez homenajeó a Pablo Milanés
Pablo Milanés y Silvio Rodríguez grabaron en Argentina un disco en vivo. Fue una de sus tantas aventuras en conjunto. (Captura)

Para homenajear a su amigo Pablo Milanés, Silvio Rodríguez dispuso en Segunda Cita, su blog personal, la letra de Pablo, una canción que en 1969 le dedicó al cantautor cubano fallecido este martes en Madrid.

“Te conocí rasgando/el pecho de la muerte un día/ Tú no sabías nada/ y eras tú quien la llevaba/ de la mano”, se lee en la primera estrofa de la composición, que no está en ningún disco oficial de Silvio y de la que sólo se conoce una grabación casera subida a YouTube en 2020.

“Te conocí pegado/ a la pared del cielo/un día/ Ibas llevando/ entonces/ bajo el brazo una/ guajira/ y caminando/ caminando”, termina la lírica posteada por Rodríguez.

Silvio y Pablo son los máximos exponentes de la trova cubana, que tuvo su primer impacto de alcance global a comienzos de los ‘90.

Juntos interpretaron la canción El breve espacio en que no estás y publicaron los discos Cuba nueva trova y En Vivo, en Argentina.

Pero así como tuvieron sintonía artística y emocional en un momento, los músicos se distanciaron por sus respectivas posiciones con respecto al devenir de la Revolución cubana.

El desencuentro más resonante se produjo en 2011, cuando Silvio Rodríguez consideró como “burda, desamorada y sin el más mínimo compromiso afectivo” la forma en la que Milanés se expresaba sobre la realidad cubana. El espacio en que cuestionó a su amigo fue el mismo blog en que hoy lo despide con honores.

Letra completa de “Pablo”, la canción de Silvio Rodríguez para Pablo Milanés

Te conocí rasgando

el pecho de la muerte un día.

Tú no sabías nada

y eras tú quien la llevaba

de la mano.

Y así tú seguirás,

sin reparar en tu ventaja:

que eres tú quien la lleva,

quien la doma y la amortaja,

caminando.

Eres un espacio que se vuelve

sin espina y que se pierde

en la alegría de volverse.

Pero ya tu voz se está quedando,

ya tu mano está grabando

todo un nombre con sus dientes.

Quién que no haya visto la tristeza

con sus cuatro mil cabezas

puede oírte con descanso.

Quién que no haya amado largamente

y convivido con lo extraño

de este tiempo sin remansos.

Te conocí pegado

a la pared del cielo un día.

Ibas llevando entonces

bajo el brazo una guajira

y caminando,

caminando.

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