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Del cole al teatro: estas son las chicas de la ópera

Seis alumnas del Instituto Domingo Zípoli interpretan a los geniecillos de la ópera "La flauta mágica". Mirá el divertido video.

10 de septiembre de 2015 a las 12:09 p. m.
Del cole al teatro: estas son las chicas de la ópera
En la ópera, los geniecillos son varones. Mas que cantar, el desafío será actuar como hombrecitos.

En zapatillas, acaloradas por un veranito que las sorprende a la siesta con el buzo y los cancanes del colegio, las chicas del Instituto Domingo Zípoli que participan en la ópera La flauta mágica llegan a la Redacción de VOS para contar cómo viven el debut. Se las ve contentas, cómplices en este recreo escolar que las trae de visita. Cuando las llaman para la foto van a los saltitos, alborotadas, tarareando una melodía aguda con la gracia de los duendes. Miran a cámara, sonríen. Y en la boca les brillan los brackets.

Rocío Barki, Carla Sargiotto y Valentina Audenino (las tres de 14 años), y Camila Mulé (15), Victoria Hernandorena (13) y Agustina Morellato (12) integran los elencos que, por invitación del director de la Orquesta Sinfónica de la Provincia, Hadrian Ávila Arzuza, subirán al escenario del Teatro del Libertador para ser parte de la ópera. Las tres primeras lo harán la noche del estreno y el martes 15 de septiembre; y el otro grupo, este sábado y el jueves 17.

"Las chicas van a intervenir con el personaje de los tres genios. Realmente, es una experiencia maravillosa para ellas y para todos. Porque el armado de una ópera es fascinante, lo van a recordar siempre", resume Milagro Brünner, la directora del Coro de Niños Cantores de Córdoba donde habitualmente cantan las chicas y, de cara al estreno de La flauta mágica, la mentora, guía y compañera que tienen para los ensayos, pruebas y dudas.

Milagro recuerda que esta es la segunda participación del colegio en esta temporada de ópera. En abril, dividido en dos grupos para compartir la experiencia entre todos, el Coro intervino en Tosca, también por invitación de Ávila Arzuza. "Esta vez nos pidió chicos para el personaje de los tres genios. Entonces, consultamos si podíamos armar dos elencos, para que fueran seis los que pudieran vivir la puesta de una ópera", señala.

Brünner apunta que esta ópera de Mozart es una de las más populares y de las pocas que tiene final feliz. "En La flauta mágica, los genios son varones. Pero por una cuestión disposición de voces, acá les llevamos seis chicas hermosas, con pelos largos hasta la cintura, que van a tener que esconder muy bien", se ríe.

Solo las chicas

Rocío explica que los geniecillos son tres niños que quieren ayudar y aconsejar a varios personajes de la ópera. Y resume cuál es el principal problema para todas: “Los genios son hombrecitos y tenemos que actuar como varones, con gestos y poses de varones. Nos tenemos que sentar abriendo las piernas y saludar como lo hacen ellos”.

A su lado, Agustina asiente y dice que lo que más le gusta de esta experiencia es compartir los ensayos con los solistas. "Ver que cantan tan bien, que llegan tan alto, me produce admiración –declara–. Yo había estado ya en Tosca, con el coro, pero ahí te sentías mucho más protegida y segura. Ahora, cantar sola, da un poco de miedo, pero va a estar bien".

Victoria está fascinada con este nuevo desafío que le demanda miles de cosas a la vez: “Es que de estar en un ensayo de coro, al que vas relajada, porque lo hacés durante casi toda tu vida, pasás a que te miren miles de ojos. Y tenés que actuar, pensar, mirar al director, cantar, actuar. Y todo tiene que ser integrado”.

Camila agrega que vivir la ópera desde adentro les permite un contacto con un mundo que nunca se ve desde la butaca. “En la platea, vos solamente mirás una historia. Y aquí ves a los que están pendientes del vestuario, los que te dan la entrada. Estos días son muy intensos porque se nos cruzan los ensayos del coro con los de la ópera, y a veces estamos hasta las 12 de la noche. Tengo muchos nervios, pero está muy bueno”, asegura.

Carla ya pasó por esta ansiedad en Tosca, porque le tocó intervenir como solista en las cuatro funciones. "En Tosca estaba muy nerviosa porque me quedaba sola hasta el final, con Milagro, que me esperaba. Yo abría el último acto. Entonces, en el entretiempo, hacía mi espacio de meditación y me relajaba para despues salir y cantar. En esto, si vos le tomás la mano, sale todo bien", dice con confianza.

Valentina coincide en la importancia de ese momento de preparación psicológica para lo que va a venir, apunta que el gran desafío es lo actoral y destaca la gran disposición y la paciencia que encontraron en el Teatro: “Todos hacen lo posible para que nos sintamos bien, para que estemos tranquilas y lo vivamos como algo inolvidable”.