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Canciones de donde topa el viento: comentario del nuevo disco de Gustavo Vergara

Gustavo “el Negro” Vergara publicó “Brotes del silencio”, un disco en el que da por fin una versión propia de sus canciones. En la celebración, lo acompaña un puñado de notables.

19 de diciembre de 2016 a las 04:39 p. m.
Canciones de donde topa el viento: comentario del nuevo disco de Gustavo Vergara

Hay canciones de Gustavo "Negro" Vergara que habitan desde hace tiempo en los patios sedientos de guitarras, en los escenarios develados de entonaciones criollas. Son como alientos de la brisa serrana que atraviesan el cerco de la montaña alta y derraman en las sobremesas de historias sencillas, de gentes de pueblo sencillo con nombre y apellido, de sentimientos esenciales, que hablan de asuntos del vivir y del cantar e incluso del nuestro destino continental.Y llevan consigo, como corresponde a las que beben de la espesura del mismo aire en el que respiran, el espíritu del pequeño universo en el que han sido concebidas. El del "Negro" Vergara es Traslasierra, Villa Dolores y su comarca; "Córdoba del otro lado, donde topa el viento de los cuyanos", como ubica su canto.Sí, en esas montañas donde reina el Champaquí, se detienen los vientos y, a veces, desde allí también parten.

Es que su geografía, de empecinada comunión cordobesa, no sólo se levantan en las orillas de Cuyo, sino que siempre ha sido un punto de tránsito hacia el oeste andino, y en cada alto del camino se han derramado sones.Vergara, que antes había grabado como integrante del grupo Horizonte, ha puesto esas canciones finalmente en un disco, Brotes del silencio, y han acudido a la celebración un puñado grande de músicos, cantores y poetas. Han contribuido en el cuidadoso y gustoso destino del buen disco, Jorge Marziali, Pancho Cabral, José Luis Serrano (doña Jovita), José Luis Aguirre, Ica Novo, Mario Díaz, Enrique "Chichí" Ibarra (ex Los Nombradores), Dúo Nuevo Cuyo, la sabiduría criolla y cuyana de la guitarra de Chato Díaz, de Carlos García, Alejandro Arneri en guitarrón, el cuarteto Magnolia, Gustavo Gancedo (guitarra), Juan Herrera (Flauta), entre otros, más la palabra de Carlos Garro Aguilar. El disco tiene además el arte acuarela del gran Juan Delfini.Hay cuecas, tonadas, es decir, la huella cuyana pero con un paso serrano propio, el que dispone el paisaje propio y el que trazaron mayores como Julio Tello.

"En la poesía, en la línea melódica y hasta puede ser en el rito, que es un poco más lento", es donde Vergara identifica estos modos. Pero también, como hubo siempre, hay gato, chacarera, zamba.Están algunas canciones visitadas por otros intérpretes como Vivir entre los cerros, Aroma de tonada, En el camino de Juan Gil, en luminosas versiones compartidas. Y otros momentos inspirados como la Cueca de la serenata, con letra de José Luis Serrano; Córdoba del otro lado; una sustanciosa declaración de pertenencia; Así es la tonada, con palabras de José Luis Aguirre; El criollo Herrero, gato dedicado al generoso esplendor del patio de Rodolfo y Cristina Herrera, en los eneros de Cosquín.Las canciones del "Negro" Vergara" están aquí. Algo del viento detenido ha quedado en el disco.