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Bernardo Baraj, en la hora del tango

El saxofonista de formaciones legendarias como Alma y Vida y Vitale-Baraj-González, presenta una nueva búqueda artística: compone, toca y escribe tangos. 

14 de agosto de 2015 a las 08:00 p. m.
Bernardo Baraj, en la hora del tango

"Cuando mis viejos bailaban/ la milonga primordial/ yo en el cordón los miraba / tal para cual/ Y hoy que ellos ya se marcharon/ a bailar a otro lugar / yo los revivo en milonga/ tal para cual". En esa evocación de sus padres, en ese rastro de la mirada de la infancia tal vez está la pista que llevó a Bernardo Baraj a sentarse en un piano, a escribir tangos y a cantarlos.

Sí, el saxofonista que tocó jazz, rock, algo de folklore, que fue parte de formaciones queridas como Alma y Vida, o Vitale-Baraj-González, entre otras, ahora compone y canta tangos. Y lo mostrará este sábado 15 en Cocina de Culturas (Julio A. Roca 491) a las 22, a solas con el piano y su voz.

Tendrá además un invitado más que destacado: el pianista y compositor Mingui Ingaramo, que tomará a su cargo las teclas para que vuelva a ser el hombre del saxo por unos minutos. Baraj anuncia otras sorpresas.

“El tango me acompañó desde la infancia; lo escuchaba en la radio, en los silbidos de la gente que pasaba por mi calle.  Así que cuando me puse a escribir  me salió naturalmente. Fue sólo dejarlo fluir”. Baraj explica así como fue que de pronto, a finales del año pasado, apareció con su nueva versión plasmada en un disco: Tal para cual, en que compuso las músicas, escribió las letras arreglos y cantó los resultados.

Es más, cuando sintió que los temas estaban listos, se puso a grabarlos hasta que en un momento se detuvo a pensar que un día tendría que salir a defender el disco. “Es decir, pararme como cantante, ocupar otro lugar en el escenario, moverme en otras zonas”.

El nombre de los discos habla de sus padres, aunque es su imaginación la que los recuerda bailando. “Siento que ellos eran una pareja de bailarines, que se desplazaban armónicamente, que iban por la vida como si bailaran un tango. Eran tal para cual, como una buena pareja de bailarines. Y lo digo porque hace muchos años ya que tomo clases y bailo tango”.

Mientras tanto, el piano. “Siempre ha sido el instrumento al que recurría cuando necesitaba trabajar sobre cosas armónicas, y hoy, aunque no es mi instrumento principal, me puedo acompañar”. Baraj es también autor de los arreglos de sus temas.

Desde noviembre ha venido defendiendo no sólo el disco sino su nueva posición en la cancha de la música popular. “Siento que valió la pena hacer el esfuerzo; que voy creciendo, mejorando. Creo que toda expresión artística tiene que tener un tiempo de andar, y en eso estoy”.