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Los une el amor, no la radio

Javier Rosemberg y Juliana Juvé son marido y mujer, pero trabajan enfrentados por los micrófonos en Córdoba, mientras sueñan con volver.

20 de agosto de 2013 a las 12:00 a. m.
Daniel Santos
Los une el amor, no la radio

Una situación hipotética podría ser la siguiente: él llega a la casa, se encuentra con ella, arroja las últimas planillas de rating sobre la mesa y le dice "hoy lavás los platos vos". O al revés. Pero no, nunca es así. Javier Rosemberg y Juliana Juvé compiten en distintas radios de FM cordobesa pero en casa son marido y mujer, con Charo de menos de dos años completando el cuadro familiar.

El límite entre la vida privada y la pública igual lo cruzan ellos. Javier, en la tarde de la 100.5 (Subí que te llevo, a las 14), habla de su vida cotidiana y cuenta pormenores de su familia. Juliana, a la mañana en Loca Suelta (Despeinada, desde las 9), también, aunque con más reservas.

J y J se conocieron cuando los dos trabajaban en Grupo Shopping. Él era conductor hacía poquito tiempo y ella la pasante que ingresó seis meses más tarde a la producción. “Yo le abrí la puerta”, cuenta Javier. “Estaba en la recepción buscando data para una nota que tenía que hacer a la banda de Rebelde Way, ella tocó y abrí yo. Mientras esperaba, me tiró información y me fui a hacer la nota”, recuerda, y luego lanza la chanza: “Me levanté a la chica nueva”.

Al principio, la relación entre ambos fue medio secreta, porque no les parecía tan bien, pero finalmente lo tuvieron que decir y en la radio lejos de generar inconvenientes la situación fue bien recibida. “Hemos marcado historia en Grupo Shopping. Algunos se habían puesto de novios, pero nosotros fuimos novios, nos casamos, tuvimos a Charo”, agrega ella.

Desde que Javier se fue a la 100.5, las cosas cambiaron. La competencia entre dos radios fuertes nunca fue un problema, y ella tuvo la responsabilidad de reemplazarlo a él en Pobre Johnny en el cambio. Ahí sí, la competencia era directa.

“Nos llevábamos bien cuando estábamos trabajando juntos y también está bueno desde medios distintos –agrega Javier–. Nos entendemos. Es una profesión difícil, con horarios difíciles, eventos, cosas para hacer como animaciones en boliches, o ella eventos de moda. Los dos sabemos de qué va la cosa. Si alguien no es del palo no creo que sea fácil”. Ella sonríe y agrega que se ayudan, se critican positivamente y miran juntos para adelante.

“Yo quiero que gane la 100.5 por una cuestión de trabajo, pero también quiero que gane ella, por ella, no por el medio. Siempre la escucho y le aviso cosas, le digo que en tal lado salió tal cosa, que chequee tal otra”, completa Javier. Juliana hace lo mismo a la siesta: “Le mando mensajes sobre lo que está diciendo. No es la visión de un oyente, pero es otra visión que está bueno tener, que tampoco es la de un colega”.

Se dicen hasta las cosas que no les gustan, pero nunca se han peleado por eso. “Tratamos de buscar las cosas buenas”, coinciden y celebran estar en horarios distintos ahora porque los dos se pueden escuchar (además de la ventaja que les da para turnarse al cuidado de Charo).

Los dos hoy sueñan cómo sería trabajar juntos otra vez. “Estamos muy bien en lo familiar, lo personal, lo laboral, y con proyectos”.

“Muchas veces me imagino trabajando juntos de nuevo. No sé dónde ni cómo, pero estaría bueno. Sería un programa no de dos conductores, de marido y mujer”, agrega Rosemberg, quien habla de su vida privada todo el tiempo. “Lo que logré hacer en la radio, y ojalá que siga dando sus frutos, es ser yo mismo, soy muy transparente al aire”.

Juliana lo interrumpe y dice que a ella le llegan mensajes a su programa de radio para que cuente su versión de lo que Javier dijo en la emisora de la competencia. “Él cuenta todo, yo un poco menos, pero también. Hay oyentes que me preguntan si la Charo de la que hablo es la misma Charo de Javier Rosemberg”.

Javier va más allá en un futuro programa compartido: “Sería un programa con un matrimonio. Si anoche nos peleamos, lo contaría al aire y que la gente decida quién tiene razón y quién no”.

Cambios de aire

Sobre los cambios en la comunicación, ahora el rol del locutor es más importante que hace unas décadas. “Por empezar, el locutor tiene más cara que antes. Nos reconocen por las redes, por la página de cada radio. Está bueno, que la gente se sienta identificada con el que escucha. Hubo una época en que era más estructurado, la FM era el formato de presentaciones cortitas y daban pie a la música. Hoy, que en el teléfono podés tener 50 mil canciones, o en Internet armás tu radio. El valor agregado es el locutor”.

Juliana arrancó en el horario fuerte de la mañana de Loca Suelta con Despeinada. ¿Qué cambió de la tarde de Pobre Johnny? “Es muy distinto el público al que va apuntado. A la siesta es todo diferente y si bien Loca Suelta es amplia, va más destinada a la mujer, y profundizo más con algunos consejos, tips que puedo dar desde el punto de vista de ser madre y trabajar. Ahora fui a Buenos Aires a cubrir el BAFWeek para contar lo que sucedía”.

La moda es uno de los puntos fuertes. “En ninguna radio se habla de moda, porque la moda es más para tele, para diarios, revistas. Es muy visual, pero hay una necesidad de escuchar de estos temas. Y Córdoba está en un gran momento, con diseñadores locales y muchas marcas que vienen. En esa cobertura yo conté de qué se viene la nueva temporada, los colores, el cabello, los zapatos. Dimos en la tecla, y yo me sentí muy cómoda haciéndolo”.

Antes de irse a la 100.5, Javier le fue a comprar un regalo para esa cobertura, y en los locales ya se escuchaba a la gente preguntar qué se usa. “Parece que se vienen los colores pastel”, dice sorprendido de cómo se fijan en eso. Y vuelven a la idea de que se entienden por hacer tareas parecidas. “Cuando me propusieron ir a cubrir, me sentí mal, porque pensaba en Charo, en cómo iba a hacer Javier, pero él fue el que me apoyó para hacerlo”.

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