Reyna Carranza: Siempre me ha gustado transgredir
La escritora estará este sábado en la Feria del Libro. Dice que se crió leyendo pornografía en los clásicos de época. Se acaba de reeditar su primera novela, “Para ahogar un loco amor”.
La primera novela que Reyna Carranza escribió tardó un cuarto de siglo en ver la luz. "Escribí Para ahogar un loco amor cuando tenía 24 o 25 años –dice–. Era una novela rosa y abominable, pero en esa época había mucha obediencia y mandato social. Cuando volví a vivir al país la reescribí, y los protagonistas, que eran novios, pasaron a ser hermanos".
Ese giro audaz le valió muchos señalamientos. El incesto en la década de 1990 no era un tema de agenda preventiva o cultural y causaba rechazo. En esa década lejana, hasta el que tipeaba las páginas para llevar a imprenta renunció a la tarea porque aquello le parecía fuerte.
La novela pasó a ser una tragedia y creció de tal forma que hasta el día de hoy, con esta nueva edición de El Emporio Ediciones, se la siente con plena vigencia. Sigue siendo fuerte, incómoda. Como casi todos los libros que movilizan.
“Siempre me ha gustado transgredir –dice Reyna–, yo pongo en mis novelas todo aquello que no me animaría jamás a hacer en la vida real: la página en blanco es para mí la libertad”.
Otra historia
Este sábado, Reyna estará en la Feria del Libro, tratando un tema que hoy se lleva varias reflexiones de parte de la crítica literaria: la novela histórica. Su charla –“Historia argentina en la novela”– servirá para invertir la hipótesis y dejar en claro que no se deberían confundir los tantos.
“Yo creo que todo es novela –explica–. En mi caso utilizo la historia argentina como telón de fondo delante del que se mueven personajes de ficción que sostienen la trama. Y esa trama se va mechando con la historia verdadera, que es como el recipiente”.
A Reyna parece interesarle sostener el interés del lector, ya no en formato de tracalada de datos y fechas, sino por el mérito de los protagonistas: “Lo que invento es lo que sostiene el interés –dice–, la intriga del argumento. De lo contrario, todos conocen más o menos la Historia y no voy a contar nada nuevo. Yo me meto en los documentos e investigo de manera muy seria, no tergiverso datos ni fechas”.
En ese marco, la historia con mayúsculas es casi una anécdota.
Sexo leído
Ante el auge de la literatura que los americanos llaman porn mom (“porno para madres”, en el que se encuadrarían novelas como 50 sombras de Grey), Reyna reflexiona: “Esas novelas no me seducen. Detrás de ese velo romántico se esconde un erotismo rayano con la pornografía. Después de 50 sombras... empezaron a circular estas novelas con sexo duro. Creo que ese es el gancho. Yo me crié leyendo la pornografía dura de los clásicos de época. El Marqués de Sade sigue siendo más fuerte que 50 sombras”, concluye. l

