Murió a los 90 años el poeta estadounidense John Ashbery
Fue el poeta estadounidense más influyente de los últimos 50 años y un constante candidato al Nobel. Autor del premiado y fundamental Autorretrato en un espejo convexo, murió el pasado domingo por causas naturales.
John Ashbery, un genio enigmático de la poesía moderna cuya energía y dominio atrevido e ilimitado del lenguaje elevó la poesía estadounidense a alturas extraordinarias y desconcertantes, falleció el domingo. Tenía 90 años.
Pocos poetas son ensalzados en vida. Ashbery fue el primer poeta vivo al que la Biblioteca de Estados Unidos publicó un volumen dedicado exclusivamente a su obra. Su colección de poemas de 1975, Self-Portrait in a Convex Mirror (Autorretrato en un espejo convexo), ganó de manera extraordinaria la triple corona como podría decirse informalmente: el Premio Pulitzer, el Premio Nacional del Libro y el galardón del Círculo Nacional de Críticos de Libros. En 2011, Ashbery fue distinguido con la Medalla Nacional de Humanidades y se le acredita haber cambiado la manera en que leemos la poesía. Fue señalado varias veces como candidato al Nobel.
De la generación que incluyó a Richard Wilbur, W.S. Merwin y Adrienne Rich, Ashbery sobresalió por su audacia y sus juegos de palabras, por sus variaciones modernistas entre una oratoria elevada y el parloteo cotidiano, por su humor, su sensatez y deslumbrantes descargas de alusiones e impresiones sensoriales. "Ninguna otra figura ha tenido tanto peso en la poesía estadounidense en los últimos 50 años", escribió el experto Langdon Hammer en 2008 en The New York Times. Y agregó: "Las frases de Ashbery parecen siempre recién acuñadas; en sus poemas resaltan la sorpresa verbal y la exquisitez, no siempre en la forma como los patrones linguísticos nos restringen".
Para adorar a Ashbery hay que entenderlo, o al menos dejarse atrapar por algunos estribillos, sin preocuparse del significado. En la revista especializada Slate, el crítico y poeta Meghan O\'Rourke recomienda a los lectores que "no intenten entender los poemas, sino que intenten disfrutar su estructuración, como cuando uno escucha música".

