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Lorenzo Silva en la Feria del Libro: "La realidad es más misteriosa e incomprensible de lo que pensamos"

Llega a Córdoba el español Lorenzo Silva, uno de los autores más prestigiosos del género negro en su país, para cerrar el ciclo “Córdoba Mata”.

09 de septiembre de 2015 a las 02:20 p. m.
Rogelio Demarchi (Especial)
Lorenzo Silva en la Feria del Libro: "La realidad es más misteriosa e incomprensible de lo que pensamos"

Un cierre con mucho brillo tendrá este jueves la segunda edición del "Córdoba Mata", el encuentro internacional de literatura negra y policial que, bajo la coordinación general del escritor Fernando López, se realiza en el marco de la Feria del Libro: en el Patio Mayor del Cabildo, desde las 21,  un italiano, un español y un argentino intercambiarán opiniones sobre el panorama actual del policial europeo.

El español invitado para la ocasión es nada menos que Lorenzo Silva (Madrid, 1966), autor de una serie de policiales protagonizada por dos guardias civiles, Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, saga que se inició en 1998 con El lejano país de los estanques y alcanzó su punto máximo de consagración con la séptima entrega, La marca del meridiano, que en 2012 se alzó con el Premio Planeta, aunque ya había dado que hablar con el segundo libro, El alquimista impaciente, que mereció en 2000 el Premio Nadal.

Según Fernando López, en España es uno de los autores más prestigiosos del género negro y un difusor entusiasta: es el "comisario" del Getafe Negro, festival que se hace todos los años en Madrid, con un importante premio literario, cuya última edición fue adjudicada a la argentina Solange Camauer.

“En mi opinión –dice López–, en un género que en general reniega del policía investigador, por considerarlos corruptos, Lorenzo Silva trabaja con oficio indiscutible una saga que ya lleva varias novelas con una pareja de mozos de escuadra de la Guardia Civil madrileña: el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, honestos y muy profesionales, entre quienes se da también la tensión de la atracción, y el encuentro y desencuentro afectivo en forma permanente”.

Antes de tocar Córdoba, Lorenzo Silva respondió un cuestionario por correo electrónico.

Explorar la realidad

–A propósito de “La marca del meridiano”, has dicho que “viene a ser metáfora de un país que se traicionó y se falló en cierto modo a sí mismo”. ¿Eso quiere decir que tus novelas establecen un fuerte vínculo con la realidad española?

–Desde luego. No regateo espacio ni méritos a la fantasía en la creación literaria, pero mi impresión es que la realidad es muy rica, y también más misteriosa e incomprensible de lo que normalmente pensamos. Por eso me gusta explorarla en mis novelas, y explorar la realidad del aquí y el ahora le añade un plus de riesgo que también me resulta estimulante. Y como ya descubrió Jenofonte en la Anábasis, las derrotas son más interesantes que las victorias y más dignas de ser exploradas y contadas. De ese relato, y de la conciencia que despierta, nace siempre la regeneración.

–Tus novelas están protagonizada por guardias civiles. Hay una tendencia, de un tiempo a esta parte, en el género policial, a favor de personajes que son agentes del Estado (Mankell, Camilleri, Márkaris, Black, y sigue la lista), cuando antes no era así. ¿A qué atribuís este giro?

–España es quizá un caso particular. Hasta hace relativamente poco, cuatro décadas, la Policía era percibida como una organización que vigilaba a los ciudadanos por cuenta de un poder autoritario. Ahora defiende las libertades y los derechos de los ciudadanos. Incluso contra los poderosos: sólo unos funcionarios públicos honrados y comprometidos nos pueden defender de los abusos de las formas de poder no democráticas (por ejemplo, el poder económico o criminal, y de ahí creo que viene su auge actual como héroes literarios), y en mi país han sido incluso azote de los abusos del poder político, como la corrupción.

–Suele ser común en tus novelas que Bevilacqua y Chamorro tengan que viajar. Puede ser parte del juego, pero también puede tener un sentido más profundo...

–Sin duda. La vida y mis sucesivos trabajos (abogado, escritor, periodista) me han hecho viajar mucho, y es una de las cosas que más les agradezco. Me gusta que mis personajes sean viajeros, que no se limiten a moverse por las calles de una sola ciudad, su ciudad, con esa seguridad del conocedor, que a veces es suficiencia e impide ver lo que hay que ver.

–Has ganado premios gordos con estas novelas policiales. Más allá de que eso indique que estás haciendo bien tu trabajo, ¿cómo te llevas con los concursos, y qué opinas de la consagración relativa del policial que se desprende de esas premiaciones?

–Como diria Bartleby (se refiere al personaje de Herman Melville), preferiría no hacerlo, no concursar, pero en un mercado como el de la edición en español, que lamentablemente no es tan robusto como merecería la segunda lengua del mundo (detrás del chino mandarín), los premios son importantes para visibilizar a un autor y un libro y para que un escritor pueda dedicarse plenamente a su trabajo, que es mi vocación (aunque tuve y mantuve otros cuando hizo falta). En cuanto a que los premios vayan a novelas policiales, parece que quienes los dan se rinden a la evidencia: esto no es, no tiene por qué ser subliteratura.

–A propósito, ¿cómo haces para escribir (y publicar) tanto? Venís a un ritmo sostenido de una novela de la serie cada dos años, y por fuera de ella tenés una inmensa cantidad de libros publicados...

–Me gusta mucho mi trabajo y creo que trabajar en algo por lo que sientes pasión es una de las mayores fuentes de felicidad y dignidad del ser humano. Por otra parte, historias por contar no es precisamente lo que me falta. No llegaré a poner en el papel todas las que tengo en la cabeza. Escribiría todavía más, si no tuviera una familia que atender y con la que tengo una responsabilidad que también es fuente de felicidad para mí.

Encuentro. Jueves 10 a las 21. "Un fantasma recorre Europa. La novela negra del siglo XXI en el viejo continente". Participan Giorgio Ballario (Italia), Lorenzo Silva (España) y Raúl Argemí (Argentina). Coordina: Guillermo Orsi. Patio Mayor del Cabildo.