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Hernán Lanvers: Perdido en la tribu

Hernán Lanvers acaba de publicar su tercera novela, “Sangran los reyes”, que continúa su saga africana. Dice que escribe en cuadernos y reivindica la lectura como entretenimiento.

26 de agosto de 2012 a las 12:00 a. m.
José Heinz
Hernán Lanvers: Perdido en la tribu

Hernán Lanvers es uno de los best sellers locales. Sus novelas ambientadas en África se convierten rápidamente en un éxito editorial en todo el país, gracias a una estrategia infalible en términos de entretenimiento: enganchar al lector lo antes posible y no soltarlo hasta el punto final.

Pero Lanvers –o como prefiere firmar sus libros: H. Lanvers– no es ni se siente un escritor tradicional. Más bien se parece a autores como Ernest Hemingway o Jack London, en el sentido que la escritura es sólo parte de su trabajo, ya que disfruta de viajar por diferentes rincones para buscar la inspiración que luego plasmará en sus historias de héroes y tribus.

Acaba de llegar a las librerías África. Sangran los reyes (Plaza & Janés), la tercera entrega de su saga africana, protagonizada, al igual que las anteriores, por Tom Grant, el cazador de elefantes. "En mi cabeza tengo armada el resto. De hecho, la cuarta novela ya está escrita, y en estos momentos estoy escribiendo la quinta. Se trata de una serie que intenta contar la historia de la África negra a lo largo de 200 años de historia, narrándolo a través de lo que sucede en una familia de raza negra y en una de raza blanca", detalla Lanvers.

"Todos los protagonistas son los descendientes de los primeros personajes. El de la raza negra es un emperador llamado Shaka Zulú, un rey guerrero con quien se encontraron los ingleses en 1825 cuando llegaron a África del sur –continúa–. En lugar de encontrarse con tribus salvajes, se toparon con una nación muy militarizada, parecida a la de los arcanos, los griegos que aparecen en la película 300. A Shaka Zulú lo llamaban el Napoleón Negro, porque en este sistema de combate cambió la forma de hacer la guerra en toda el África negra. Incluso le infringió al imperio británico la peor derrota que tuvo a lo largo de toda su historia y sus guerras coloniales".

Literatura para gente común

-¿Cómo es tu forma de concebir una novela? ¿Sos de permanecer varias horas sentado escribiendo?-Soy relativamente metódico. No uso computadora, escribo en cuadernos cuadriculados con una birome y borro con liquid paper. Después, una secretaria lo pasa a máquina. Escribo unas tres o cuatro horas por día, durante varios meses al año. Me siento y escribo, por más que necesite cierta inspiración. Pero no reniego de la tecnología, uso computadora, mando mails, tengo Facebook, pero no la incorporé a la escritura de mis libros.

-Has escalado montañas altísimas, como el Kilimanjaro. ¿Cómo describirías la sensación de estar en esa cima? ¿Es transferible a lo que sentís cuando escribís el último renglón de una novela?-Yo creo que sí, son similares. En algún aspecto, en ambas situaciones hay una sensación de liberación. Lo que en mi caso no hay, es un efecto de abandono o de alejamiento absoluto, porque en mis novelas están los mismos personajes. Los dejo durante algunos meses, pero sé que luego me voy a reencontrar con ellos, y eso evita la sensación de alejamiento de todo de ese mundo.

-Se sabe que sos admirador de Wilbur Smith. ¿Qué otros autores contemporáneos te interesan?-Mario Puzo me parece muy bueno. También me gusta mucho Thomas Harris, que es autor de El silencio de los inocentes, Hannibal o Domingo negro. De todas maneras, yo leo muchos libros sobre África, que no necesariamente son novelas. En mi biblioteca tengo muchos sobre geografía, historia, sobre tribus de ese continente. Debo tener unos 500 libros, los leo mucho. Pero también leo novelas comunes, como El Código Da Vini, las llamadas best sellers o comerciales, que están destinadas a entretener.

-No te sentís cómodo con el rótulo literatura.-Pareciera que la palabra literatura implica cierto grado de formación, incluyendo en este contexto ciertos libros que hay que leer. Y la realidad es que yo no leí esos libros y no los voy a leer. ¿Por qué? Porque me aburren, no los entiendo. Te doy un ejemplo: César Aira. El otro día leía que es el mejor escritor argentino, pero yo lo leo y no entiendo nada, no entiendo por qué hay que leerlo. Se me hace pesado y sin sentido. Unos son escritores para escritores y otros, escritores para gente común. Umberto Eco, por poner otro ejemplo. Traté de leer El nombre de la rosa y no pasé de las diez páginas. Me decían que aguantara, que las primeras 50 páginas eran las más pesadas. ¿Por qué me voy a aguantar 50 páginas? Encima que lo pago al libro... Si alguien me pagara a mí para leerlo, a lo mejor lo leo con esfuerzo. Pero pagar 120 pesos por un libro y que después sea casi una carrera de obstáculos... prefiero ver la película.

Presentación

África. Sangran los reyes se presenta este lunes a las 19 en el Salón Yacasto del Hotel Sheraton (Duarte Quirós 1300).

África. Sangran los reyes H. Lanvers. Plaza & Janés. .