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Flavio Lo Presti: El narrador es un neurótico con problemas de autoestima

Flavio Lo Presti presenta este viernes el libro “Recuerdos de Córdoba”, una colección de anécdotas literarias, relatos autobiográficos y ficción publicados originalmente en “Ciudad X”.

08 de noviembre de 2013 a las 12:00 a. m.
Eugenia Almeida
Flavio Lo Presti: El narrador es un neurótico con problemas de autoestima
Flavio Lo Presti es escritor y crítico literario. Su columna “Yo escribo mucho peor se publica en “Ciudad X”.

Uno: Flavio Lo Presti es un reconocido crítico literario. Dos: Tiene –según sus propias palabras– cierta fama de "crítico jodido". Tres: Recuerdos de Córdoba (China Editora) es su primer libro.

Conviene empezar diciendo esto porque siempre ha habido intensos debates sobre la relación entre críticos y escritores. Y Lo Presti acaba de cruzar la vereda.

Hay una vieja frase que dice que todo crítico es un artista fracasado. Es una estupidez, claro, todas las generalizaciones son estúpidas. Sirven para obturar el ojo frente a la particularidad de las cosas. Lo Presti dice que lo que late en esa frase es "un argumento de Disney más que la descripción de la compleja relación entre crítica y ficción. Baudelaire era crítico, Borges era ensayista, y de hecho es difícil pensar en un escritor argentino que no haya escrito crítica en algún momento".

Recuerdos de Córdoba es un híbrido entre la crónica, la confesión autobiográfica, la anécdota literaria y la  ficción. Extraño, divertido, incómodo, desprolijo, fresco. Una recopilación de notas publicadas en Ciudad X bajo el título "Yo escribo mucho peor" a la que se agregan dos relatos. "Fue efecto de la acumulación de un mínimo capital como reseñista –dice el autor sobre el origen de estos textos–. Era uno de los pocos que escribía reseñas negativas, y trataba de hacerlo de la manera más cómica y elegante que podía, y eso fue creando la idea de que podía ser columnista. Pero como no sabía escribir columnas, me pasé en la cantidad de palabras y me fui hacia la narrativa y accidentalmente aparecieron estos textos un poco sui generis".

Partiendo de la convicción de que lo autobiográfico es una de las formas más complejas de la ficción, es posible preguntarse cuánto se parece Lo Presti a su personaje. "El narrador es un neurótico con problemas de autoestima, ligeramente arribista, pobre, puntilloso a la hora de leer, todas cosas que yo soy o he sido. Pero también es excesivamente correcto, voluntariosamente bien intencionado, cosas que... ahora que leo, también he sido. Creo que me parezco mucho, aunque cuando me senté con los textos me dio la sensación de que había algo demasiado jovial en el tono y decidí escribir los últimos dos relatos para hacer una especie de justicia: faltaba el equilibrio del sentimiento trágico, el registro de un tono más oscuro para esa sensación de incertidumbre que define a ese narrador, y a veces a mí".

El campo de batallaTodo lo que plantea el narrador está atravesado por una obsesión con la literatura: su pertenencia a "La secta", una cofradía que se dedica al "arte rastrero de preguntar en público", poner apodos y hacerse bombo mutuamente; los encuentros –casuales o planeados– con escritores; el núcleo oscuro de quien se desea escritor pero no logra escribir. Hay anécdotas con César Aira, Juan José Saer (quizás uno de los mejores momentos del libro), Ricardo Piglia, Ercole Lissardi, Washington Cucurto, Carlos Busqued y Fogwill. El narrador busca el lado humano de los escritores y a veces lo hace con cierta brutalidad. En algunos tramos, encuentra incómodos vericuetos para decir lo que quiere (dejando que alguien –anónimo– se ocupe de criticar a alguien –con nombre y apellido– que no puede defenderse).

El ambiente literario aparece como un campo de luchas cruzadas. "Es algo que se hace evidente con sólo observar la relación entre nuestros propios deseos como escritores y la importancia que nos concedemos y el lugar que nos toca ocupar: todos creemos que somos buenos, y cuando los demás no hablan de nosotros, o no les gusta lo que hacemos, nos sentimos menospreciados, nunca justipreciados. Todos pensamos que deberíamos ocupar el lugar más cercano al éxito en este yermo menesteroso que es la literatura, y eso produce resentimiento, resquemores incomprensibles, malos sentimientos, lo cual a la larga vuelve todo un potrero de batalla o un campeonato de rugby entre esmirriados, lleno de terceros tiempos".

Posiblemente una de las claves para leer Recuerdos de Córdoba sea el humor. Tomar este libro como un artefacto jocoso habitado por ese personaje torpe, neurótico, algo paranoico, preso de sus arrebatos, temeroso de hacer el ridículo, desesperadamente necesitado de ser reconocido, esclavo de la mirada ajena pero capaz de reírse de sí mismo; una especie de Woody Allen mediterráneo con actitud de camorrero. Hay también algo propio de la mirada de un niño: caprichoso (cuando el narrador ataca a aquellos que admira), deslumbrado (cuando se sorprende porque los escritores no necesariamente se parecen a sus obras), ingenuo (cuando se ampara en una visión naif de cómo puede ser la vida de un escritor).

Con una tapa impactante –mérito de Leo Escobar–, el libro gana cuando Lo Presti se convierte en observador y gana aún más si aquellos a los que mira no son figuras literarias: "El extranjero postizo" es, sin dudas, lo mejor de estas páginas.

Recuerdos de CórdobaFlavio Lo PrestiChina Editora186 páginas$ 70

Presentación. El libro se presentará el viernes 8 de noviembre a las 19.30 en el Espacio Cultural Museo de Las Mujeres (Rivera Indarte 55). Se referirán al libro Juan Terranova y el autor.

Perfil. Flavio Lo Presti es profesor en Letras Modernas y crítico literario. Ha publicado reseñas en Ñ y Replicante. Actualmente publica reseñas y entrevistas en Ciudad X, donde mensualmente aparece su columna mensual "Yo escribo mucho peor". Recuerdos de Córdoba es su primer libro.