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Eduardo Galeano en todas sus dimensiones

El escritor uruguayo, que falleció el lunes a los 74 años, dejó una obra imprescindible para América latina. Un repaso por su legado.

14 de abril de 2015 a las 08:00 a. m.
Eduardo Galeano en todas sus dimensiones

Contra el olvido, por Daniel Santos

La obra poética y política del gran escritor uruguayo –imprescindible para la literatura latinoamericana– está construida a partir de historias sencillas, fragmentos de una Historia mayor y compleja. Trabajador incansable por la palabra, por la memoria activa, por los derechos humanos, por la libertad, por las ideologías, por el amor, por los abrazos, por la igualdad de géneros, Eduardo Germán María Hughes Galeano se fue a los 74 años dejando atrás una estela de obras para no olvidar, pero especialmente para no olvidarse.

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La belleza de las cosas, por Eugenia Almeida

En ámbitos académicos suele decirse que Galeano es un escritor “para principiantes”. Como si fuera alguien que en cierto momento deberíamos dejar atrás. Quién sabe de dónde ha surgido esa idea. Galeano es sencillo. Y, en literatura, no hay nada más difícil que lo sencillo. Tenía algo de niño pero no era ingenuo. Quizás estamos demasiado acostumbrados a que la lucidez provoque amargura. Él era capaz de ver la maravilla aun siendo consciente de lo terrible. Galeano y su voz grave, sabiendo decir lo que antes había escrito con ese modo tan suyo de jugar con el lenguaje, de llevarlo suavemente a mostrar su verdad escondida.

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Letras de necesidad y urgencia, por Demian Orosz

Sin perderlo todo en el camino (o sea, sin abandonar la literatura o suprimirla como arte sin futuro ni presente), Eduardo Galeano asumió una posición que intentaba atravesar las meditaciones a menudo culposas de los intelectuales imantados por la energía libertaria que circulaba por el continente, cuyo centro de gravedad era la Revolución Cubana. En su ensayo Entre la pluma y el fusil, un amplio estudio sobre las tribulaciones y dilemas de esos años, Claudia Gilman señala a Galeano como uno de los autores que encarnaban la enorme tensión de la época y uno de los que no se resignaban a experimentar el complejo de inferioridad que ponía al hombre de acción (cuyo modelo último era el Che Guevara) por encima del escritor. No obstante, el narrador uruguayo sí reconocía que la hora histórica exigía renunciar a la ficción y hacer el pasaje hacia textos de denuncia como Las venas abierta de América Latina, letras de necesidad y urgencia para lo que requería el momento.

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Relator de un crimen continental, por Rogelio Demarchi

Las venas abiertas de América latina no es el libro de un historiador, o de un filósofo, o de un sociólogo. Es el libro de un periodista, escrito y publicado cuando todavía el periodismo podía otorgarle prestigio a quien lo ejerciera y ser, entonces, una honesta plataforma de lanzamiento de la carrera de un escritor –idea (y posibilidad) que sería ferozmente cuestionada desde distintos sectores a partir de la década de 1980. Galeano supo definirlo como "un manual de divulgación", que buscaba en la historia pasada las claves que explicaran el presente. Su tesis es que "el subdesarrollo latinoamericano es una consecuencia del desarrollo ajeno".

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Huellas musicales, por Germán Arrascaeta

En los últimos años, Eduardo Galeano dio pinceladas de su legado literario en obras de músicos pop de esta parte del globo, con quienes mantuvo sintonía ideológica y sentimental.

Una de esas colaboraciones fue con sus compatriotas del grupo No Te Va Gustar, a quienes se sumó en el marco de una campaña contra la violencia de género. En esa oportunidad, Galeano verbalizó su texto La maté porque era mía como antesala de la canción Nunca más a mi lado.

Otra de sus asociaciones del último tiempo se dio con el grupo boricua Calle 13, a quien cedió un pasaje de su poesía El viaje para que opere como introducción filosófica para el disco Multi Viral.