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Una caravana repleta de música y cuentos

Grandes y chicos disfrutaron de una actividad callejera que combinó murga y narraciones en una caminata por el centro histórico de la ciudad. Una apuesta para conservar y difundir las historias populares.

09 de septiembre de 2012 a las 12:40 a. m.
Una caravana repleta de música y cuentos
La murga cuentera partió del Paseo del Buen Pastor y recorrió el centro histórico hasta la Plaza San Martín.

La tarde primaveral del sábado sorprendió a los cordobeses que disfrutaban del Paseo del Buen Pastor con una actividad que ganó la atención de grandes y chicos: una murga cuenteara.

La idea era llevar adelante en recorrido de cuentos y narraciones tradicionales al son de ritmos de percusión y bailes murgueros para toda la familia. La original dinámica consistió en una murga que a su paso fue relatando a viva voz historias y cuentos populares, en distintas paradas y con distintos narradores.

Así, durante dos horas, una marcha a pura música y baile recorrió las calles del centro histórico de la ciudad.

Por tercer año consecutivo, la murga cuenteara formó parte del festival CuentoPalabra (ver más información en página 9), sumándose así a la programación oficial de la Feria.

La actividad callejera fue coordinada por los cordobeses Rubén López y Alejandra Oliver Gulle, y contó con participantes de varios países de Iberoamérica. Narradores de Colombia, España, Chile, Paraguay, Bolivia, México, Venezuela y la Argentina les imprimieron a las historias un carácter local y regional, resaltando costumbres y tradiciones de los distintos pueblos hispanoparlantes.

El itinerario comenzó frente a las aguas danzantes del Paseo del Buen Pastor. Desde las 18.30, el son de los tambores y el color comenzó a invadir la explanada captando la atención de todos los presentes. Un cuarto de hora más tarde, una gran audiencia conformada por niños, adultos y abuelos esperaba por la narración inicial.

Fue un narrador colombiano quien inauguró el primero de los tantos escenarios improvisados. Luego siguió un cordobés, después otro mejicano y así, una a una, las historias fueron hilvanándose y convirtiendo a la ciudad en un gran libro de cuentos.

Procesión fantástica. Con un micrófono inalámbrico para permitir que las voces se hicieran oír, la procesión fue avanzando a lo largo de la avenida Hipólito Yrigoyen.

Recordando una escena de otro tiempo, cuando los mensajeros se ubicaban sobre podios improvisados para transmitir los mensajes, las calles del centro histórico de Córdoba se llenaron de relatos fantásticos, cuentos románticos, mensajes de amor, magia y amistad, atravesados por un gran sentido del humor.

Canteros, cercos y entradas de edificios se convirtieron también en escenarios improvisados. Peatones y familias que disfrutaban del cálido sol de la tarde en los bares, celebraron con énfasis el paso de la caravana narrativa, que a esa altura ya acumulaba un centenar de adeptos.

El despliegue escénico de los narradores cautivó a todos. Gritos, susurros y voces impostadas dieron color a las historias. La gente oyó atentantemente, pero también se entregó a participar.

La última estación de la procesión fue la explanada de la Plaza San Martín, corazón de la Feria del Libro. Allí tuvo lugar la tradicional "matanza", un rito que propicia el diálogo entre cuenteros, murgueros y público en una enorme ronda. De este modo finalizó una actividad diferente y novedosa, que propone un nuevo modo de acercar los cuentos a grandes y chicos.