Cajita feliz
El escritor Roberto Espina presenta "Obras incompletas", un compilado de su rica labor dramatúrgica en el espacio sagrado del teatro. La cita es a las 21, en Cocina de Culturas.
Toda antología reúne entre sus páginas una buena porción de literatura y una parte importante de vida. Obras incompletas es un muestrario del recorrido vital y creativo del titiritero y dramaturgo Roberto Espina. Nacido en Buenos Aires en 1926, este escritor, actualmente radicado en Río Ceballos, seleccionó 10 piezas teatrales de su autoría para dar un pantallazo de su paso por los escenarios de Argentina.
Integrante de la Escuela de teatro Fray Mocho y miembro fundador de la compañía itineranteLos Comediantes de la ruta, el ahora más quieto Espina hizo un intermezzo en su agitada biografía para acoplarse a la iniciativa compilatoria de Enrique Di Mauro. "Yo me estaba como retirando del teatro, y Quique me solicitó esta recopilación de obras, que abarcan desde el 1968 a 1995. Muchas de ellas ya habían sido publicadas en España, y yo estaba esperando que alguien de acá se interesara. Pero, bueno, nadie es profeta en su tierra, pensaba".
Finalmente la propuesta apareció y el sueño pasó a las tintas de la mano de la editorial Juancito y María. La decena de piezas que conforman la antología pasean al lector por distintos géneros dramáticos. La farsa, la fábula, la alegoría, el absurdo, el esperpento, el grotesco y demás variantes estilísticas se reúnen para decir que el mundo es una comedia con fondo amargo. Escenarios pintorescos, diálogos rimados y personajes estereotipados se combinan en el interior de una dramaturgia aniñada pero nunca inocente, configurada por un demiurgo interesado en hacer visibles los hilos negros del poder.
"Me fui en 1975 porque estaba condenado a muerte en mi propio país, por el delirio de un grupo de enfermos. Me exilié en Panamá, de allí fui a Méjico y luego a África", cuenta Roberto, con una voz ronca de recuerdos y de bronca. "Estuve tres años en Mozambique, alternando mi quehacer de hombre de teatro con tareas de bienestar social. Porque lo que más había en Mozambique era hambre. Tenía a mi cargo 100 operarios, con ellos organizábamos huertas, criábamos animales, hicimos comedores y guarderías, todo en pos de mejorar la vida de la gente. Fue un sueño hermoso, interrumpido por la invasión y la locura de la guerra. He vivido atravesado por las interrupciones demenciales del poder, era un niño cuando voltearon a Yrigoyen, vi caer a Perón, a Illia, sufrí la última dictadura militar, y me indigné ante la aberración de que uno de los gestores de la Operación Cóndor sea galardonado con el premio Nobel de la paz. Todo eso ha sido, sin dudas, alimento para mis obras".
Menú con sorpresasReyes tiránicos, escarabajos enceguecidos por el liderazgo, monstruos devoradores de rabanito y de mundos, magnates enemigos de payasos son algunos de los personajes que esconden bajo sus infantiles vestuarios una ácida crítica social. Junto a las no tan lindas experiencias, la obra de Espina trasluce bienhechoras influencias: Ramón del Valle Inclán se agazapa en las situaciones esperpénticas; Molliere y otros autores de la comedia del arte le prestan a Roberto los avaros, codiciosos, y soberbios personajes que tendrán su merecido en más de un acto; Vicente Huidobro suena de fondo en la organización musical y ruptirista de las piezas, y William Shakespeare sobrevuela todas las hojas y las cosas como una fantasma del que Roberto se asume eternamente enamorado.
La noche de hoy ofrece la posibilidad de acceder a este combo de estilos y mensajes diseñado para chicos pero igual de apetitoso para el paladar de los más grandes. La presentación contará con sorpresas a cargo del titiritero Quique Di Mauro, Carlos Piñero del grupo Teatro de Ilusiones Animadas, el dúo de Teatro y Títeres "Marotte en Fuga", el artista plástico Tomás Espina, la actriz Galia Kohan, el grupo de títeres "El tornillo" y la compositora y cantante Menta Saez.
El anfitrión invita a servirse y se despide definiendo su idea de arte: "Cuando me enteré que la presentación sería en Cocina de Culturas inmediatamente pensé que la cocina es la escuela de todas las artes, saber cocinar es combinar de forma atinada los componentes, para lograr algo saludable, nutritivo y no tóxico, haciendo partícipe a todos los sentidos, involucrando el afecto y sin perder jamás el sentido de sacralidad".
Presentación"Obras Incompletas", de Roberto Espina, se presenta hoy a las 21, en Cocina de Culturas (Julio A. Roca 491). Entrada libre y gratuita.

