Arte y tecnología con todas las letras
Bajo la coordinación de la investigadora Claudia Kozak, un grupo de especialistas publicó un diccionario colectivo dedicado a registrar los vastos cruces entre arte y tecnología en la Argentina. El libro se presenta mañana en Córdoba.
"Arte" y "tecnología" son dos conceptos que suelen aparecer relacionados y, de hecho, una vasta tradición, que se remonta a principios del siglo pasado y llega a la actualidad, revela la importancia de las prácticas artísticas que surgieron a partir de esa conexión. Sin embargo, del análisis de las tecnopoéticas no se llega fácilmente a una definición "abarcadora". La investigadora Claudia Kozak considera que "las poéticas tecnológicas son las que se desarrollan en las zonas del arte que, de algún modo, asumen tanto su carácter técnico como el 'ambiente\' técnico". Pero enseguida advierte: "'Asumir\' no significa que la única opción sea seguir la corriente, ya que las políticas de las tecnopoéticas pueden ser bastante diversas".
Tecnopoéticas argentinas. Archivo blando de arte y tecnología (Caja Negra Editora) es una producción colectiva que incluye textos de especialistas involucrados en distintas áreas (Esteban Castromán, Flavia Costa, Carmen Crouzeilles, Charly Gradin, Mariel Leibovich, Lila Pagola y Alejandra Torres, entre otros) compilados por Claudia Kozak (doctora en Letras por la UBA, investigadora independiente de Conicet y profesora en varias universidades nacionales), y surgió de una investigación realizada por el colectivo Ludión (dedicado a la investigación sobre tecnologías poéticas) en el marco del instituto Gino Germani.
A modo de balance, y quizás con el objetivo de poner algo de orden ante un sinfín de conceptos, disciplinas, proyectos, obras, no-obras y programas, el libro, que obedece a la disposición de un diccionario y al que la compiladora califica de "archivo blando", presenta una serie de textos (desde definiciones, descripciones y reflexiones breves hasta pequeños ensayos) que cubren en gran parte el vasto campo de experiencias que nacieron de ese cruce. El lector puede recorrer el archivo (que tiene más de 40 entradas) siguiendo el orden alfabético, y así comenzar por la B de "Basura" y "Bioarte", pasar por la F de "Fotografía experimental", la I de "Interactivo", "Intermedial" e "Invencionismo" y la R de "Relacional", "Remix", "Ruidismo", hasta la V de "Videoarte", "Videodanza" y "Videopoesía". O también puede seguir un orden aleatorio, de acuerdo con intereses personales.
Archivo y cruces El calificativo de "archivo blando" surgió porque se trata de un diccionario "errático", un diccionario que "ablanda" la idea misma de diccionario. Pero también tiene su fuente de inspiración en el escritor norteamericano William Burroughs, quien utilizó el concepto de "máquina blanda" para referirse al cuerpo humano ("una máquina blanda atravesada por el control social, político y económico"). "El mundo técnico está también atravesado por el control. Es desde esa idea que las tecnopoéticas más interesantes para nosotros pueden afectarnos, desnaturalizando la producción hegemónica de sentidos", señala la compiladora. A su vez, ese formato "blando" les permitió cruzar artistas, épocas, experiencias: el índice, al final del volumen, revela que algunos aparecen con cierta recurrencia, como Kosice, Minujín, Jacoby, Vigo, o colectivos como Compartiendo Capital. "Son muchas las redes que pueden entramarse de acuerdo con las distintas direcciones que se privilegien para hacer la lectura", dice Kozak.
-¿Es posible una definición abarcativa que involucre las obras y experiencias diversas que surgen de la relación arte-tecnología?-Es cierto que el intento de definición de una noción como "tecnopoéticas" se sitúa bajo el anhelo de lo abarcador. Pero no por querer dar cuenta de todo, sino porque de ese modo se puede poner de relieve cómo el arte asume su vinculación con lo técnico. Las "tecnopoéticas" serían esas zonas del arte que, en algún sentido, asumen tanto su carácter técnico como el "ambiente" técnico. Sin embargo, "asumir" no significa que la única opción sea la de seguir la corriente, ya que las políticas de las tecnopoéticas pueden ser bastante diversas.
-¿Qué movimientos tecnopoéticos te parecen más interesantes y considerás que han realizado un mayor aporte al arte argentino? ¿Y qué artistas o colectivos son los que mejor ejemplifican esos momentos?-Los artistas y grupos son muchos, y siempre se tiene la sensación de estar dejando algunos afuera. En líneas generales, nos hemos manejado con una hipótesis de trabajo que ve en tres épocas del siglo 20 y principios del 21 -los años veinte, los sesenta y los noventa, con proyección al presente- fuertes imaginarios de modernización tecnológica que interpelaron a los artistas y quizás por ello han sido los más pregnantes. Por un lado, el eje vanguardista con la revista Martín Fierro en los veinte, con una parte de la poesía de Girondo, el cubo-futurismo de Pettoruti o el imaginario maquínico-irracional de Xul Solar. Por otro, el eje "tecnologías de la comunicación" en los sesenta, con la conexión entre medios masivos, electrónica y vida cotidiana. Por ejemplo los happenings, con los circuitos cerrados de televisión, o el intento de usos de satélites, música electroacústica, etcétera. Y, finalmente, el eje de los "nuevos medios", como muchos llaman a los medios digitales desde los noventa en adelante.
Sin embargo, Kozak reconoce que estos momentos no son los únicos, "ya que condensan e irradian incluso hacia atrás". Y da el ejemplo de que movimientos como el Invencionismo, Madí, el Perceptismo y el Cinetismo les habían estado "preparado el terreno" a las nuevas expresiones desde las dos décadas anteriores.
-¿Qué importancia y lugar les asignás a las experiencias artísticas que se han desarrollado con el surgimiento de la tecnología digital?-Lo digital y lo bioinformático serían hoy las zonas tecnológicas predominantes. En su interior, desde el lugar del arte, hay muchas líneas. En general a mí me interesan más los proyectos artísticos que permiten algún tipo de reflexión y de afección en torno de la tecnología como formateo omnipresente de la experiencia. Es decir, cuando se cuestionan sentidos naturalizados. En tanto lo técnico construye mundo, y ese mundo suele concebirse habitualmente como progreso basado en la novedad. Y como al mismo tiempo sabemos que el progreso técnico no viene asociado necesariamente a un mejoramiento social, diría que el arte que asume esa tensión, exhibiéndola, es el que más me llaman la atención en particular.
-¿Cuáles son las líneas actuales que más te interesan?-Más allá de mi interés por el marco general para pensar las tecnopoéticas, ahora estoy enfocada en las transformaciones de lo literario en su cruce con lo tecnológico, y, en particular, en la poesía digital, que cuestiona bastante la idea de una literatura que sea sólo palabra. La disponibilidad tecnológica digital ha hecho más evidente la difuminación de los límites entre distintas disciplinas artísticas.
Presentación. Tecnopoéticas argentinas. Archivo blando de arte y tecnología se presenta este martes a las 19 en el Auditorio del Cepia (Medina Allende s/n, Ciudad Universitaria). La misma estará a cargo de Claudia Kozak y Cecilia Irazusta. Entrada libre y gratuita.

