Gastón Ricaud y Nancy Anka: hermanados por la aventura
Gastón Ricaud y Nancy Anka cuentan los avatares de Robin Hood, la puesta de “teatro de riesgo” que protagonizan en Embalse. Y revelan su posición frente a la TV, que combaten la cultura celebrity.
Tras varias temporadas en Embalse produciendo y protagonizando El zorro, Fernando Lupiz dispuso todo para que un elenco sin él como epicentro recree Robin Hood, un nuevo relato construido a partir de ese personaje de leyenda, que tuvo a la Inglaterra medieval como contexto.
Los elegidos para encabezar esta apuesta resultaron Gastón Ricaud y Nancy Anka, o el probado comediante de tiras como Amor mío y Los exitosos Pells, entre otras, y la princesita de los 60 puntos de rating como la "Chancle" mayor de Grande Pá. La medición aludida tiene que ver con el capítulo en el que se casó en la ficción, que representa un Everest imposible de igualar. Mucho menos en esta época en la que se ha dispersado la posibilidad de mensurar la aceptación popular de un producto televisivo.
Ambos comparecen en nuestra redacción con una sonrisa tenue como certificado de que todo marcha bien, de que están más que satisfechos con lo que ofrecen y cómo lo ofrecen. También talla en el estado de ánimo sugerido por esas sonrisas la camaradería, la química que alcanzaron como pareja central y la tranquilidad de trabajar para alguien como Lupiz, a quien "le ha ido muy bien a base de trabajo y de pasión", según apuntan.
"Lo ves laburar todo el tiempo, desde acomodar una letra del cartel de ingreso a preparar todo para que salga perfecto", reivindica Ricaud, quien, claro, interpreta al icónico héroe, famoso por ser un gran arquero y por resistir a la tiranía de los desalmados gobernantes que diezmaban al campesinado con el cobro de impuestos. "Uno empieza a conocer a artistas, en ocasiones no personalmente, y se le prende el deseo de decir ‘¡cómo me gustaría trabajar con este tipo, con esta mina!\' Y de repente surge la posibilidad. Se me dio con Fernando y ahora con ‘Toti\' (por Ricaud). Eso es genial", expresa a su turno Anka, que le pone el cuerpo a una Lady Marion que respeta la tradición de ser sexy pero aguerrida.
-¿Cuál es el grado cero de esta puesta?-(Gastón Ricaud) Fernando y Daniel Pérez decidieron producir Robin Hood como la historia hermosa que es. Y nos convocaron, además de otros compañeros con los que redondeamos un elenco de lujo. Se formó ese grupo y empezamos a trabajar en (en el club) Geba de Buenos Aires. Fernando es esgrimista de toda la vida, su padre lo fue. A Geba vas de parte suya, y te abren las puertas de par en par. Ensayamos en la sala de armas. Cuando llegamos a Embalse, todo se limitó a unir a todo lo que veníamos haciendo. Los ensayos allá eran sin caballos y acá teníamos los de verdad, por ejemplo. Respetamos en la escenografía el castillo y el bosque, además de trabajar con efectos especiales, arco y flecha.
-¿Corren riesgos?-(GR) El riesgo siempre está. Pero ahí está el plus de trabajar con gente experimentada y responsable: sabemos que tenemos que hacer 50 funciones y no morir en la cuarta jornada por exceso de trabajo, por hacer más de una función por día. Hacemos verosímil el vértigo de una pelea de esgrima requiere; y lo hacemos, además, con el stress de estar montado en un caballo. Pero insisto, la buena onda que hay entre todos, hace todo mucho más llevadero.
-(Nancy Anka) Creo que eso es clave, y tiene que ver con el corazón de uno. El entorno te muestra cómo está tu corazón. Si fuera uno de guerra de egos, sería complicado recrear lo que recreamos. Ojo, entiendo que un artista necesite plantarse firme para poder imponerse, decir "acá estoy". Pero hay diferencias entre eso y el egocentrismo. Las personas que uno se va encontrando, tienen que ver con el estado de cada uno. Nunca fui fanática, ni tengo un ídolo, pero sí admiro personas. Las admiro desde el deseo de compartir para nutrirme. Cuando uno trabaja con gente que admira, aporta a su crecimiento y desarrollo. Me pasa con este elenco.
-En el egoísmo anida la inseguridad.-(NA) Tengo dos lemas. Uno, antes que artista, soy feliz. Eso me para en un lugar más humano. Otro: cada vez que estoy por entrar a hacer una función, así sea la número 25, mi objetivo es conmover el corazón de las personas, trascendiendo el talento, la técnica y la vanidad. Mi vida no sólo es ésta, soy esposa, madre, amiga, mujer, lucho por la paz.
-¿Partieron de un texto muy estricto o incorporaron rasgos libremente? ¿Les sirvió ver las pelis más sobre Robin Hood, la de Kevin Reynolds y la de Ridley Scott?-(GR) No se lo puede dar la espalda a todos los productos relacionados a Robin Hood. No soy muy de copiar, pero las vi, claro. En este caso, tuvimos que trabajar mucho contrarreloj, así como el autor lo tuvo que escribir en poco tiempo. Tuvimos que poner la obra casi en un tiempo récord. Hemos tenido momentos caóticos, le tuvimos que encontrarle la vuelta. Lo logramos.
-(NA) Yo sí miré la película que protagoniza Kevin Costner. La vi no sólo por la interpretación de Lady Marian (la lleva adelante la actriz Mary Elizabeth Mastrantonio), porque, de última, eso se construye en el tránsito de los ensayos, sino porque me preocupaba el ítem "teatro de acción". Quería ver en la peli los yeites que me acercaran a esa noción y poder trabajar una postura que tiene más que ver con lo físico, algo que no me cuesta mucho, por otra parte. Logro que Lady Marian se vea princesa en el momento que tiene que ser princesa, que es cuando está adentro del castillo y no mucho más. Hago una princesa aguerrida.
Ricaud y Anka, entonces, están haciendo teatro de acción y de verano. Y ya sabemos que están satisfechos. Pero dispuestos a la mesa como están, resulta un desperdicio preguntarles por la tele, qué posición tienen sobre el medio que los catapultó. Ricaud: "Hablábamos recién sobre lo que te da y te quita la tele. En mi caso, estoy cómodo porque tengo los pies sobre la tierra. He trabajado en productos exitosos y con los mejores y, sin embargo, he estado sin que me llamen. Esos diferentes estados, colores, pueden ser muy invasivos para la persona, salvo que la tengas clara y sepas de dónde agarrarte. En mi caso, siempre fue la familia".
"Por otro lado _sigue_, elegí seguir formándome en diferentes disciplinas, ya se cuerpo o voz, o seguir yendo a talleres de teatro. Cuando hice Los Pells con Mirtha Busnelli , al terminar, la despedía diciéndole 'chau Mirtha, que descanses\'. Y ella contestaba 'no, me voy a un taller de (Ricardo) Bartis\'. Esas cosas te hacen estar vigente, no ser famoso por un programa y que te llamen de marcas de ropa. Aprendí a golpes cómo es el medio y cómo te tenés que manejar. Ahora, hay cinco productoras que hacen ficción. Pronto se abrirá el juego, no tengo dudas. Y hay que estar preparado".
-¿Y en tu caso, Nancy? ¿"Grande Pá" te pasó factura?-(NA) A qué te referís con "pasar factura".
-Bueno, los productos exitosos pueden convertirse en algo complicado de sobrellevar...-(NA)En ese momento, como Toti, tuve a mi familia sosteniéndome. Incluso cuando en ese tiempo saqué mi primer disco, y actuaba por todos lados. Recuerdo que una vez le dije a mi hermano, que era mi mánager, "te pido, por favor, que cuando me veas en una nube de pedos me bajes de un cachetazo". Nunca me pasó, afortunadamente. Tiene que ver con uno e, insisto, con la concepción que uno tenga del arte. Gracias a Grande Pá descubrí que había otro espacio de trabajo, donde me sentí cómoda y libre que fue girar haciendo teatro.
-¿Te costó volver a la tele?-(NA) Me pasó que no llegué a concretar un trabajo estable, pero empecé a hacer participaciones en 2005 con papeles interesantes. Se podía pelar... Tomar distancia me sirvió para comprender cómo era la dinámica. Empecé a actuar de muy chica, a los 11 años en teatro. Después hice tele, pero Grande Pá fue el quiebre de ese medio, un punto de inflexión. Yo venía de la tele de los 80, donde se laburaba, no existía el glamour ni el divismo. Recuerdo de verlo a Hugo Arana en los pasillos de Canal 7 y quedar impresionada por la seriedad con la que se tomaba el laburo. Retirarte, repito, te sirve para comprender el código. Cuando volví a hacer tele, me sentí muy bien, porque yo sabía muy bien para qué estaba en ese lugar.
Las funciones se realizan en una carpa especialmente creada para este espectáculo, con stand de merchandising, taberna de comidas y estacionamiento propio en el Complejo Polideportivo de Embalse, sobre Ruta 61 (Embalse de Calamuchita). Duración de la obra: 90 minutos. Funciones de martes a domingo a las 21.45. Hasta el 2 de marzo. Entradas: Si se abonan por Edén se les suma el service charge de $ 15; palcos , plateas , popular .
Puntos de venta: Edén entradas y www.edenentradas.com.ar, y en la boletería de la carpa del Complejo Polideportivo.

