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Para sentarse a escuchar

Con Teresa Parodi, Raly Barrionuevo y Jairo, la noche del domingo se entregó a la promesa de buenas canciones.

09 de enero de 2012 a las 12:01 a. m.
Para sentarse a escuchar

Calor, gente y una programación atractiva. El primer fin de semana del Festival de Doma y Folklore de Jesús María comenzó anoche a completarse con la firme promesa de buenas canciones. Teresa Parodi, Jairo y Raly Barrionuevo (aunciado para el cierre, después del horario televisivo) eran los indicados para ponerle espesor artístico poco frecuente a una programación que muchas veces prefiere recostarse en el efecto y el grito.

Anoche, en cambio, todo estaba dado para sentarse a escuchar. También Nacho Prado y Daniel Campos darían variedad a la selecta grilla de la noche de un día caluroso.

Un domingo tórrido y la resaca de un sábado que se prolongó hasta la salida del sol, temperaron la jornada de una ciudad que a la siesta mostraba sus calles desiertas. Recién a la tardecita comezó el trajín de llenar las heladeras, estirar las lonas de los quioscos y ponerle humo de choripán a la escenografía festivalera. Mientras el público tempranero y sus bien nutridas conservadoras comenzaban a acomodarse en los lugares más cercanos al escenario y en la curva de los palenques, el torneo de jineteada mostraba sus primeras montas de la jornada. En la previa, por el escenario Martín Fierro pasaban cantores, entre ellos la santafesina Aldana Morricone, dueña de carisma y buena voz al servivio de un repertorio bien pensado.

Cerca de las 22, cuando el festival no había entrado en la órbita televisiva, Teresa Parodi saludó a un anfiteatro poblado en un 70 por ciento con Esa musiquita, Pedro Canoero, Celedonia Batista, entre otras canciones de esas que ya se cantan más allá de su creadora.

A las 22:30 el clarín estridente, los fuegos artificiales y el grito dieron inicio a la transmisión televisiva. El Festival salía de la intimidad de los presentes y se ofrecía a millones de argentinos. Parodi regresó al escenario y por un buen rato siguió fomentando esa sensación de que la alegría está también en el rogocijo de sentirse identificado en una buena canción. Así lo entendió el púbico que escuchó y celebró temas como la hermosa Retrato de un pescador, de Ramón Ayala, mientras en una de las tribuna laterales se agitaba una gran bandera que apoyaba el reclamo de los médicos provinciales en lucha.

Por el campo que todavía conserva un verde que da la idea de fresco, pasaron algunos jinetes más y enseguida llegó el momento de Nacho y Daniel. Voces enfáticas y bien plantadas, el dúo comenzó con temas de la época de Los Guaraníes. Tocámelo una chacarera, con la participación de la Compañía de danzas Sentires, y El que toca nunca baila, marcaron el inicio de una actuación que ponía energía a una noche que había comenzado de la mejor manera y empezaba a tomar forma.

De ronda por Jesús María

Cabalgata récord. Desde hace algunos años, agrupaciones gauchas y los organizadores del Festival de Doma y Folklore vienen reiterando la cabalgata por la unión de los pueblos que consiste en una travesía desde Colonia Caroya, bajo la sombra de los casi centenarios plátanos, hasta Jesús María. Este año, por primera vez, se anotaron en la cabalgata 738 gauchos cada uno con su caballo emprendado (engalanado con "pilchas" de lujo) y cerca de 20 carretas, volantas, y sulkys que hicieron su ingreso al predio del festival pasadas las 18 cuando ya había una cantidad interesante de espectadores. Por las calles, la gente fue saludando el colorido paso de jinetes y caballos.

Pileta sin más localidades. Con el termómetro clavado en 36 y 37 grados, la mejor noticia fue para el club Alianza que está detrás del anfiteatro José Hernández porque abrió sus puertas a las 14 y una hora más tarde tuvo que colgar el cartelito de "No hay más localidades". Aunque la pileta tiene 50 metros de largo, el hecho de que hubiera 700 bañistas refrescándose hizo que la postal pareciera la de un hormiguero humano.

Una de otros tiempos. Durante una conferencia de prensa, Teresa Parodi recordó que la unía a Jesús María un afecto muy especial por el hecho de haber sido ella maestra y saber que a este festival lo organizan 20 cooperadoras escolares. Y aprovechó la ocasión para contar que en una oportunidad la comisión le preparó un escenario en el medio del campo de la doma al que se subió con los pies vestidos por alpargatas. La nota de humor llegó en el momento en que se dio cuenta que sus calzado se había quedado pegado al escenario y no se pudo retirar a caballo como pensaba.