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Carlos Núñez: La música celta es un abrazo fraternal

El gaitero Carlos Núñez revela cómo hizo para hacer dialogar el folklore gallego con otras músicas del mundo. Actúa en Córdoba esta noche.

19 de septiembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Germán Arrascaeta
Carlos Núñez: La música celta es un abrazo fraternal
Carlos Núñez es un embajador inquieto del folklore gallego.

Carlos Núñez está considerado como el músico tradicional más exitoso de España. No es para menos. Desde que puso en funciones su trayectoria a mediados de los '90, el gaitero gallego no ha hecho más que proyectar su aldea al mundo sin inhibiciones, amparado en sus virtuosismo y ansias de encontrar un eje común en todas las músicas. En algún sentido, Núñez es un estructuralista. "Hay dos formas de viajar o de vivir. Una, llegas a un nuevo territorio y dices 'esto es muy diferente a mi casa, no me siento conectado'. La otra consiste en buscar continuamente los puntos en común. Ese es mi modus operandi", revela en contacto con VOS, en la previa de su concierto cordobés de hoy (ver "El show").

Núñez dice que consiguió naturalmente su fama de trotamundos, investigador y artista siempre tendiente a cruces arriesgados, sin trazarse ningún plan estratégico, ni siguiendo los consejos de ningún gurú marketinero. “La música celta es un abrazo fraternal, que va más allá de los países, de las lenguas. Me parecía fascinante que sociedades diferentes, que hablan lenguas diferentes, con pautas culturales distintas, se conmovieran ante una música que les suena, que la sienten propia por extrañas circunstancias y no tanto. Lo único que hice fue seguir esa filosofía que emana del folklore de mi región”, se explaya Núñez para redondear la idea de que el folklore de su región está hecho de una “bella omnipotencia”.

–¿Por qué la gaita no llegó a colonizar América como sí lo hizo la guitarra?

–Eso es algo muy interesante. Cuando se da el momento de la conquista, hay una carrera de dos instrumentos, de dos mundos. Llevaban siglos de competición en la península ibérica, un campo de juego entre dos equipos: el mundo atlántico y el mundo mediterráneo. El atlántico tenía la gaita, toda la música celta y la noción del mundo románico; el mediterráneo la guitarra, el humanismo, la modernidad, el mundo de las ideas. Un visión mágica contra otra más racional. Cuando esos dos mundos viajan a América, esa contienda entre gaita y guitarra, la ganó la guitarra, que ha sido la reina de todas las grandes ciudades de Latinoamérica.

–¿Las razones?

–Se impuso junto al capitalismo, el crecimiento de la economía, la cultura urbana, mientras que la gaita se escondió en el mundo rural del argentina, del Brasil. Hubo gaiteros en este continente desde 1500. En Brasil, por ejemplo, el instrumento llegó con los portugueses… Hubo gaiteros negros, indios. La cuestión es que la gaita se trasmutó en acordeón. En el sur de Brasil, al acordeón se le dice gaita. Y en el norte, zanfona, como la antigua zanfona medieval. Por otro lado, todo el mundo galaico fue maltratado en España. A un gallego lo relacionabas con algo tonto, y para burlarte de él le dices “soplagaitas”. Pero la prédica de la música celta volvió a despertar el sueño y comenzó una era de respeto, de revalorización. Quiero hacer lo mismo con las músicas relacionadas de tu país.

–El año pasado Madonna trajo consigo a un trío vasco, Kalakan. La amalgama quedó muy bien, resultó impactante. ¿Hasta qué punto puede usted ser tan receptivo? ¿Tiene algún límite?

–La prueba está en Discover, el disco que presento en concierto. Es una antología de mis relaciones musicales durante los últimos 15 años. Y allí me encontrarás tocando con músicos de otras naciones celtas, pero también mis asociaciones con músicos vascos y flamencos, que parecían prohibidas hasta ese momento. Siempre encuentras puntos en común con otros géneros que pueden parecer a priori alejados. Insisto, siempre busco los puntos en común. Y así fue que he encontrado músicos celtas en Brasil, diferentes coqueteos de la música clásica con la tradicional y también del jazz con lo celta. Miles Davis grabó en su disco Sketches of Spain músicas tradicionales de galicia con su trompeta… Todas estas experiencias fueron buenas, sanas.

–Usted es un virtuoso, tiene un dominio notable de su instrumento. ¿No ha sentido la necesidad de tocar menos para ganar en capacidad de conmoción?

–Para nada. El virtuosismo es técnica, y la técnica la puedes ir educando, entrenando, pero también la puedes ir perdiendo. La capacidad de conmoción, de transmitir, siempre va en aumento a medida que sumas experiencia. En escena vences tus limitaciones, no limitas tu potencial.

El show. Carlos Núñez en el teatro Luz y Fuerza (Deán Funes 672). Jueves a las 21.30. El músico gallego, uno de los gaiteros más importantes del mundo, llega con su espectáculo. Anticipadas de a en disquería Edén (Obispo Trejo 15 y edenentradas.com.ar).