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Un teatrito para Frida: nuestro comentario de la obra de Camila Sosa Villada sobre la artista mejicana

Camila Sosa Villada interpreta su versión de Frida Kahlo, asistida por la estética de la artista mejicana y la fuerza de la performance muy cerca del público.

14 de agosto de 2015 a las 01:05 p. m.
Un teatrito para Frida: nuestro comentario de la obra de Camila Sosa Villada sobre la artista mejicana
Camila vive en escena un tiempo con Frida Kahlo, asistida permanentemente por Erica González, la directora, que representa a la Catrina, la Muerte. Foto: Sergio Cejas

Sobrevivió su arte y una historia personal de la que el teatro se apropia con naturalidad. Frida Kahlo (1907-1954) es el tema que Camila Sosa Villada desarrolla en su espectáculo Despierta corazón dormido. Frida, con las herramientas que le permiten ser y no ser, hablar como Frida y enfrentar al público en el doble juego que incluye la asistencia de Erica González y la música en vivo de Agustín Albrieu Llinás (trabajó también en La Comisura, Las tres hermanas, Ser o no ser Hamlet).

La actriz se expresa desde el marco de un teatrito primoroso, detalle que también marca el diseño y la intencionalidad de la obra. Lo que ocurre allí es representación, recuerdo, homenaje y juego provocador. El efecto artificial se completa con la presencia de un personaje enmascarado, la Catrina. Erica González, en ese rol, asiste continuamente a Camila, reflejo de la imposibilidad de la artista que dependía permanentemente de otros para realizar las acciones más elementales. La Muerte que ronda y acompaña a su preferida.

La actriz inicia la obra colgada de un trapecio, cabeza abajo. El accidente puso todo de cabeza. La imagen es poderosa, dramática. La síntesis de Sosa Villada luego da lugar al relato de los momentos y afectos que la obra recrea con los elementos que el teatro ofrece. La relación con Diego aparece en la imagen con el elefante de trompa larga, de utilería. Así llamaba Frida a su gran amor Diego Rivera. La obra transita por esos datos más o menos difundidos y profundiza en la relación entre ella y su cuerpo, ella y los abortos, ella y la maternidad.

Camila entra y sale de la ficción hablando con acento mejicano, rindiendo culto a Chavela Vargas, asumiendo la iconografía de Frida desde el peinado y el maquillaje, a los vestidos que la Catrina le pone y le saca.

Despierta corazón dormido. Frida tiene además humor, como cuando la actriz interpreta a María Félix con su puro, a la presidenta del club de fans que ofrece merchandising o la Virgen guadalupana. El humor y la picardía que recorre los textos ponen distancia con respecto al drama que hizo vivir a Frida en medio de dolores, rabias e infidelidades.

Camila Sosa Villada es una actriz que también pone las cosas patas para arriba. El monólogo en el que intenta descubrir el alma de Frida es un sacudón emotivo y una invitación al universo de Frida, el caso de la mujer que trascendió por la fuerza de su pintura y la capacidad para describir con palabras el dolor y la impotencia.

El espectáculo juega con los íconos que aparecen en los cuadros más famosos de la mejicana, hay música en vivo y canciones que la actriz canta ampliando el espacio de Frida.

Camila vive en escena un tiempo con Frida Kahlo en el que la ubica en el centro de la escena como mujer, artista, amante y mejicana. Ambas vuelven a brillar ante el público que la acompaña por los poemas, una carta, la evocación, la puesta pequeña y preciosista, la tristeza, contadas con una voz que resuena a veces, o se queda quebrada y frágil, sola en su teatrito.

Despierta corazón dormido. Frida. De Camila Sosa Villada. Con dirección de Sosa Villada y Erica González. Músico en vivo: Agustín Albrieu Llinás. Sábado a las 21.30 en La Cochera, Fructuoso Rivera 541. Entrada general, ; jubilados y estudiantes, . Para este sábado 15 de agosto las entradas están agotadas. Reservas a partir del domingo de cada semana en: [email protected].