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Las tormentas del corazón

Este domingo finaliza el Argentino de Teatro con la obra "Una cruz en el mapa". Diálogo con su directora, la cordobesa Sandra Franzen.

11 de noviembre de 2012 a las 12:04 a. m.
Beatriz Molinari
Las tormentas del corazón
La actriz y directora Sandra Franzen apuesta a la dramaturgia regional.

Sandra inició hace tiempo el camino de la dirección y si bien la invitaban para estrenar en el Argentino de Teatro, sentía que no estaba lista. La experiencia anterior, La chatita empantanada, y el empujón de Patricia Suárez la animaron. Se cumplía de esa manera la condición de que sólo lo haría cuando tuviera algo que decir.

"Me toca cerrar y estrenar. Y el año que viene, abrir, después de hacer la temporada", dice Sandra, para quien ha sido determinante en la formación y crecimiento, su actividad en el Equipo Teatro Llanura, la relación artística de años con Jorge Ricci y el entrenamiento actoral. Cuando apareció Patricia Suárez, ella tenía imágenes e ideas relacionadas con las hilanderas, con las moiras, mujeres de la mitología que tejen el destino. "Quedó la idea de las costureras, dos hermanas en medio del campo. Rápidamente apareció la obra".

Sandra nació en San Jerónimo Norte. Ruta 19. Km. 48. "Bien pampa gringa, con inmigración suizo-alemana, como Esperanza, Franck, Humbolt", señala. Con respecto a la geografía que condiciona las imágenes de la obra, dice: "Soy del campo donde geografía y clima condicionan todo: si el clima es bueno, las lluvias buenas, la cosecha y la vida son buenas. Si hay sequías y bichos, la vida es mala".

En la obra se trabaja un afuera y un adentro; en los dos lugares hay una tormenta: las langostas, el viento y la lluvia; y los personajes con deseos que intentan alcanzar. Una mujer abandonó a su hija; la otra quiere casarse. Son hermanas y el vínculo es muy malo, de reproche. Una hostiga y continúa el mandato del padre; la otra no pudo casarse".

Adriana Rodríguez es Pina, la fuerte; y Luciana Brunetti, Adela. Aparece un hombre (Oscar Castellano, de Rafaela) encarga un vestido de novia, un viejo que va a casarse con una muchacha joven (Flavia del Rosso). A partir de su llegada, empiezan a cambiar las cosas: Pina quiere saber de su hija y Adela quiere conquistar al hombre.

El aprendizaje con el Equipo Teatro Llanura le permite probar distintos roles. "En cuanto a la dramaturgia, es fundamental, porque trabaja sobre dramaturgia propia. Aprendí la construcción de una dramaturgia que se trabaja en el escenario; los textos no están acabados, tienen un proceso, los roles van cambiando (el que es director después escribe) y sobre todo, aprendí el trabajo en equipo. Todos aportan desde su rol.

Iniciada la búsqueda como directora, la próxima obra será con el Llanura y un texto de Ricci, Una mirada en el agua. "Es una partitura de texto en la que todos metimos mano. En este esquema de trabajo, una trata de ponerse a un costado y tomar el rol de la manera más objetiva posible. El texto de Una cruz en el mapa está aparentemente acabado, pero los actores hacen un aporte poderoso. Nunca había trabajado con ellos, por eso los elegí", comenta.

Una cruz en el mapa es lo que quedó después del paso de las langostas. Es un pueblo arrasado, borrado, lo que les pasa a los personajes. Sobre la percepción de lo arrasado explica: "Yo no tuve esa experiencia, personalmente, pero la anécdota de la langosta tiene que ver con mi madre, con la idea de que se llevaban todo: se oscurecía el cielo, se sentía un olor muy fuerte, se encerraban en las casas y cuando salían, a los minutos, no había más verde, estaba todo negro, seco.

Contaban, dentro de la tragedia aparece el humor, que las gallinas se comían las langostas y comenzaban a engordar. En mis obras siempre aparece el tema de la lluvia. Ahora no hay más langostas, por lo que le echan a la soja. Ya no hay más bichos. Hay otros dramas".

Por el Argentino pasaron, de Córdoba, el grupo de Daniela Martín (Al final de todas las cosas); hubo una especie de homenaje a Cirulaxia que trajo otra vez deSastres; y el Teatro Minúsculo con Luciano Delprato mostró su rutina de humor e improvisación.

Esta noche, la otra obra elegida para el cierre del Argentino es Naturaleza rota, de Gustavo Guirado y José Guirado, con dirección del primero y la actuación del segundo. La acción transcurre en un lugar remoto, donde un hombre construye la más bella de las muñecas.

Szuchmacher recargado

"Algo que generan dos materiales en continuo movimiento de fricción.", dijo Rubén Szuchmacher en la entrevista abierta que realizó el periodista Miguel Pasarini. La charla comenzó con el tema de la búsqueda del riesgo y derivó en una reflexión del director sobre la obra conmovedora que trajo al Argentino, en la que vuelve a actuar.

"Venía de una situación personal de muchas muertes en menos de dos años. Sentía que no tenía cuerpo, que me había vuelto invisible. Empecé a pensar que lo mejor era actuar, pura exposición narcisística", señala a propósito de la situación que recrea el personaje. "No es exactamente biográfico. Juega con esa idea de que el personaje soy yo. Requiere un trabajo técnico muy fuerte. Estoy en contra de la exhibición de lo privado en escena. Es lo que hace la televisión y me parece obsceno. Me gusta ver un espectáculo que poetiza la historia". Szuchmacher presentó Escandinavia, texto notable de Lautaro Vilo, donde describe la despedida de un hombre que despide a otro, su pareja, que acaba de morir.