Titiriteros latinoamericanos visitan Córdoba
El titiritero colombiano Camilo de la Espriella presenta un singular espectáculo el domingo a las 17, en Fresca Viruta Espacio. El sábado, México también dice presente por allí.
Septiembre trae a varios titiriteros latinoamericanos y argentinos a Fresca Viruta, el espacio de teatro infantil ubicado en barrio Pueyrredón, en avenida Patria 1526. El sábado a las 17, el ciclo larga con la obra mexicana Tram Trap (Entrevero), a cargo de Cecilia Andrés. Es una obra musical, con juegos visuales, acerca de la historia de los objetos que nos rodean día a día y que propone un regreso a la época en que los juegos eran más artesanales y estaban menos influidos por la tecnología.
El domingo, a la misma hora, se presenta el colombiano Camilo de la Espriella con sus títeres de hilo y el montaje titulado Variette. Aquí, el espectador viaja al interior de un cabaré donde suenan el rock, el jazz y el rock and roll, mientras varios números artísticos hablan en tono humorístico (incluso del negro) sobre el mundo en movimiento.
¿Una pierna menos?
"Lo particular de mi propuesta es que desde el comienzo hasta el final hay intercomunicación directa con el público. La gente se sienta, los toca, habla con los muñecos, y hasta puede que les arranquen una pierna. Ese es el riesgo que corro", bromea el colombiano.
–Suena poco común una obra infantil ambientada en un cabaré.
–No es una obra infantil, es para todo público. A los niños yo no los trato como estúpidos La diferencia es el lenguaje que uso con ellos. Si voy a hablar de la guerra, pues hablo de la guerra, ante los niños y ante los adultos. Pero los que se preocupan son los adultos. Los niños no lo ven más allá de eso. Lo que cambia es cómo lo presentan a ese tema.
–¿Cómo lo toman los adultos?
–Algunos padres obviamente me hacen sus planteos, pero no la mayoría. Yo los pongo a ‘conflictuar\'. A un pibe de dos años, con el lenguaje adecuado, puedes hablarle del mercado del dólar, de las implicaciones políticas, sexo, violencia, droga. Todo puede conversarse con un niño.
–¿El teatro colombiano tiene esta impronta, o esta mirada es particular tuya?
–Es particular mío. Tengo muchos contradictorios entre los titiriteros. Cuando encontré el arte como comunicación con el mundo, yo ya era un aparte. En Colombia, cuando yo era chico no había psicólogos, pero sí asesores pediátricos, o religiosos. Y yo era raro. Jugaba con las muñecas de mis hermanas, había montado obras de teatro rarísimas. Después un día descubrí los títeres. Ni sabía lo que eran. Yo ya pintaba, esculpía, hacia música. Pero lo que me gustaba era que el titiritero estaba atrás del teatrino.
Las estaciones
Camilo viene desde hace 10 años a Argentina. "Hay muchos argentinos en todas partes del mundo, como mis \'paisas\' colombianos también se han esparcido. Viví en Europa unos años y ahí conocí a argentinos. Luego regresé a Colombia y también hay tantos argentinos. Hasta que un día me invitaron a Misiones y empezó la ligazón", dice.
"Ahora extraño Argentina cuando no vengo. En Colombia no hay estaciones, allá el clima es permanente, mientras que acá cambia todo. Cambia la ropa de la gente, el ánimo, todo. Eso me encanta. Estoy pendiente de quedarme un ratito por aquí. No uno o dos meses, sino encarar un proyecto", confía.
El paisaje de Camilo cambia, pero sus objetivos no: hacerle acordar a la gente que, de vez en cuando, "es bueno abrir el techo para pensar".
El dato: Varieté repite función, el mismo domingo a las 23 en Cocina de Culturas (Julio A. Roca 481), como cierre del Festival Kabezas en Mano, circunstancia ésta que trajo al titiritero colombiano a Córdoba.
Niños en la Casa de Buenos Aires
Actividades al aire libre, arte visual, títeres, música y baile son parte de una programación pensada para toda la familia, en la sede Córdoba de la Casa de Buenos Aires (Hipólito Yrigoyen 175). Todo con entrada libre y gratuita. Mañana comienzan las actividades con una obra de títeres y el sábado siguen con un taller de reciclaje para niños y grandes; este último repite todos los sábados. Además, cada jueves habrá función dentro de un ciclo de cine ecológico.

