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Territorios: Aquí y ahora en el teatro, con la ayuda de la tecnología

La difusión de Teatrix, la plataforma que permite ver obras teatrales por Internet, plantea la adaptación de la relación entre escenario y público.

21 de junio de 2016 a las 12:30 p. m.
Territorios: Aquí y ahora en el teatro, con la ayuda de la tecnología
"La omisión de la familia Coleman", la aclamada obra de Claudio Tolcachir, integra el repertorio de Teatrix.

Cuando el teatro convoca, supone la experiencia en vivo, una experiencia irrepetible, aquí y ahora, muchas veces dominada por imponderables: disfonía de un actor, lluvia torrencial, corte de calles, apagón imprevisto, una visita ilustre, y tantas variables imaginables. Lo cierto es que hay que estar en el lugar indicado a la hora señalada. El ADN del teatro es la representación en vivo. Se habla de una respiración, la del actor, frente a otra, la del espectador. La biblia de la representación se basa en esa relación inmediata, única. ‘Ninguna noche es igual a otra\', dicen los intérpretes cuando se les plantea la gimnasia de la repetición, durante varias temporadas. Las hermanas de Chéjov son y no son las mismas, Romeo y Julieta mueren pero de manera diferente cada noche. No hay repetición mecánica en los gestos aun con un texto de hierro.

La relación entre teatro y cine ha sido estudiada desde que los lenguajes se encontraron con mejor o peor suerte. Nuestras mujeres, por ejemplo. La película de Berry está basada en una obra de teatro, como ocurrió con El nombre, Un dios salvaje o la extraordinaria Agosto. El ciclo Teatro en imagen en el Teatro Real plantea esa encrucijada de lenguajes desde hace varias temporadas.

La difusión, en este último tiempo más decidida, de Teatrix replantea las claves del disfrute, los modos de circulación de las obras de teatro, la conectividad entre escenarios lejanos y sus audiencias.

Se publicita como ‘la primera plataforma del país que permite ver obras de teatro por Internet mediante una suscripción mensual fija. El catálogo cuenta con un proceso de registro y posproducción de alta calidad propios del lenguaje cinematográfico. Los usuarios pueden acceder a una nueva forma de disfrutar el teatro, cuando quieran, donde quieran y cuantas veces quieran\'.

Una nueva manera de ver teatro que no implica estar ahí.

Como consumidores de la oferta audiovisual en todas sus plataformas, los espectadores tienen que readecuar la experiencia del vivo a la pasividad de la butaca en casa. Convivir con los tiempos del teatro, los silencios, la necesidad del desarrollo de una idea, los gestos, la proyección de las voces de los actores. Se propone un nuevo contrato de visionado.

Además del cambio en la relación con el público (una audiencia potencialmente enorme), la plataforma facilita la relación con obras y escenarios que generalmente se pierden en el aquí y ahora de su producción. Salvo en el caso de los festivales internacionales, y Córdoba puede dar fe de la ventaja de esa vidriera, resulta imposible conocer el repertorio de grupos, directores y compañías. El Cirque du Soleil difunde los espectáculos que bajaron de cartel a través de los DVD que circulan, material que no pierde el ritmo y el sentido del Cirque, aunque por ahí se ve la mano del editor.

Como ocurre con tantas experiencias que la tecnología facilita, habrá que esperar para constatar el efecto de la plataforma con respecto al arte teatral, que jamás será masivo, en escena, por la escala humana que lo limita pero, también, le otorga carácter excepcional.