Punto de vista: Nace la resistencia en la temporada de Carlos Paz
La plaza veraniega deja afuera a los cordobeses, que esta temporada buscan estrategias para encontrar su lugar en las sierras.
Cuando la plaza teatral de Villa Carlos Paz creció, en términos mediáticos y de taquilla, pasaron muchas cosas: hubo atención de los medios de todo el país y figuras que, por su valor artístico o su valor escandaloso, pusieron a la villa en el foco de los conflictos que dan de comer a los programas del showbiz.
También pasó que, en una plaza de escasas salas y mucho interés por venir, los productores o dueños de teatros no perdieron la oportunidad de vacunar a los interesados con porcentajes altísimos o fijos exorbitantes, por eso de la oferta y la demanda.
Convertida en una opción fuerte en cuanto a cantidad de espectáculos y a figuritas (muchas repetidas) foráneas, el nuevo esquema prácticamente expulsó a los cordobeses del proyecto teatral. Ni siquiera Doña Jovita, habitué de las temporadas durante décadas, encuentra en la villa un lugar para sentirse cómoda y hace tiempo que armó la resistencia en El Candil (Mina Clavero).
Para un elenco independiente de Córdoba resulta casi imposible mostrarse en Carlos Paz porque un alquiler de sala (ni siquiera de las más grandes, ni de las más nuevas) le puede demandar unos 200 mil pesos de inversión por temporada, para algunos días de la semana. Una cifra desproporcionada, casi ridícula, imposible de afrontar.
A pesar de todo, hace tiempo que los artistas cordobeses intentan encontrar su lugar en esa plaza tan cercana y que sin embargo está tan lejos. Allí hay nuevas posibilidades de trabajo, desarrollo, y, por qué no, la oportunidad de darse a conocer en otro ámbito. Esa oportunidad la tuvo, por caso, Lola Stagnaro, que en 2014 se sumó a una producción de Nazarena Vélez y se quedó con los premios del verano por su desempeño.
Los Modernos, Los Pelafustanes, Los Biólogos, las Despechadas y muchos más son los que en los últimos años han hecho esfuerzos por separado para resistir, a su modo y con propuestas que perfectamente se adaptaban al verano. Y que sumaron matices a lo de siempre.
Este 2015 será diferente. Nacerá un café concert (es increíble que una plaza como la de Carlos Paz no haya profundizado en formatos diferentes en tanto tiempo) para brindar alternativas. No será un reducto chauvinista ni para salir a enfrentarse con la farándula porteña y mediática, pero sí un punto de encuentro del público con mucho de lo que se hace en Córdoba todo el año, que podrá salir a probarse el traje de baño en verano.
Fuerte Ese Aplauso es el nombre de este café concert que estará ubicado en lo alto de las sierras y cerca del centro, con capacidad para 150 espectadores. El equipo de Los Pelafustanes está al frente, pero el proyecto congregará a varios artistas locales y otros de afuera, como el genial Eber Ludueña.
Camilo Nicolás, uno de los responsables de esta iniciativa, quiso dejar en claro las intenciones: “No queremos hacer un espacio contra nadie, sólo queremos sumar y tener un lugar para poder mostrar nuestras cosas”.
Por ahora hay muchos nombres en danza, cerca de confirmarse: allí se instalarían las Despechadas con su nuevo show, Rescatando la primavera; Los Pelafustanes; los sorprendentes jóvenes de Hecatombe –de gran impacto entre los más chicos (lo demostraron llenando dos funciones en la Ciudad de las Artes)–, Camilo y Nardo; Mar Tarrés con Minas jodidas, entre otros que van del humor a la música clásica... cordobesa: el cuarteto.
Mientras el verano de Carlos Paz pinta para un hervidero en cuanto a lo mediático, en esa vía que corre paralela a lo artístico (sólo basta repasar parte de los nombres para darse cuenta: Moria Casán, Nazarena Vélez, Vicky Xipolitakis), Aníbal Pachano, Mariano Iúdica, Peter Alfonso, Luli Salazar, Emilio Disi, Carmen Barbieri, entre tantos otros), habrá un lugar para la resistencia, para dar pelea sin pelearse con nadie.
En los últimos años, la villa ha crecido en calidad de obras y de salas, incluso dentro de los géneros: Stravaganza obligó a subir el estándar de toda la plaza y a dejar de improvisar un poco, pero todavía tiene que crecer en variedad.
No todo el público sólo quiere divertirse fácil y mirar curvas: hay quienes necesitan ver y conocer un poco más allá de lo que le muestran en las pantallas de la tele.

