Los Pelafustanes, agitadores sociales
Los Pelafustanes se presentaron en la Ciudad de las Artes con buena respuesta de público y siguen girando con su espectáculo de Impro.
Una hilera de cubos blancos marca el límite del espacio en el que Los Pelafustanes armaron un espectáculo atípico, con los riesgos y virtudes de la Impro en sala convencional. La modalidad que va ganando seguidores tiene sus propias reglas y tiene como punto de partida el contrato entre artistas y público, con respecto al desarrollo del espectáculo que exige participación del público en todo momento.
La presentación en la sala mayor de la Ciudad de las Artes, el sábado pasado, fue el desafío del grupo que circula por espacios más pequeños en los que la comunicación con los espectadores es fluida y permanente. Hacer la rutina de Impro desde el escenario frente a los espectadores cómodamente ubicado en las butacas planteó una relación muy diferente entre los involucrados. Los Pelafustanes utilizaron los cortos audiovisuales que han producido (y se ven en Facebook), para preparar al público de la sala. Cuando tocaron el escenario en vivo, quien no conocía la rutina del grupo ya podía imaginar cómo sería la presentación del cuarteto humorístico.
La papa (sos vos), título que opera por rodeo, transitó los cinco pasos del show pelafustán, desde la confección de un avioncito de papel (en el que el público respondió a la consigna sobre el sueño que quisiera cumplir), a las improvisaciones vertiginosas de los actores. Hubo dos espectadores voluntarios para el primer juego y lentamente el espectáculo empezó a cobrar vuelo.
El show es, ante todo, un juego compartido, sólo posible cuando el espectador se relaja y se deja llevar por las ocurrencias de Los Pelafustanes. Más o menos iluminados, según el texto que cuenta con el voto de la gente, ellos demuestran entrenamiento físico y una fuerte convicción con respecto al formato.
El zapping, los hermanos siameses, las alteraciones de tiempos narrativos o las deducciones del Inspector (brillante Majul Flores en la creación) son los momentos del espectáculo. La convocatoria de Los Pelafustanes para soltar la imaginación colectiva marcó además una tendencia que potenció el humor reinante.
Hubo mayoría de mensajes de personas que quieren volar (de distintas maneras y por diversos medios) o desnudarse (en situaciones varias). Material para un análisis digno de Los Pelafustanes. Definitivamente, la gente se suelta asumiendo la libertad que da el anonimato, energía que el grupo aprovecha y transforma en relato efímero, o algo parecido a una ficción en la que los hilos son más nítidos que la historia. Ahí está la gracia del juego que agita los deseos del público.
La representación queda en los huesos, simplificada hasta el delirio. El público completa, vertiginoso, los datos apenas mostrados en la acción actoral. Todo ocurre ahí en el momento, sin red ni justificación. En ese sentido, el mejor espacio para derribar la cuarta pared sigue siendo el parateatral, alternativo, más íntimo y cercano que el de una sala grande y a la italiana. Los Pelafustanes hacen la suya durante dos horas, tiempo (para algunos, extenso) que necesitan para carretear, tomar envión y cumplir el sueño confesado sin miedo por tantos espectadores.
La papa (sos vos)
Hoy a las 22.30 en Estación Güemes (Marcelo T. De Alvear 647). La reserva cae a las 22. Entrada: . Reservas: 152-504074.

