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Nuestro comentario de "Dos viejos pánicos": el miedo como el pan de cada día

En "Dos viejos pánicos", Jorge Pinus plantea una metáfora amarga del futuro. La obra del cubano Virgilio Piñera se presenta los viernes en el Teatro Real.

12 de mayo de 2017 a las 10:00 a. m.
Nuestro comentario de "Dos viejos pánicos": el miedo como el pan de cada día
Tabo y Tota, dos viejos que juegan a matarse. (Foto de Javier Moyano)

Jorge Pinus y equipo presentan Dos viejos pánicos, la obra de Virgilio Piñera que demuestra la vigencia de un texto añejado durante varias décadas.

Tota y Tabo son los viejos del título, encerrados en su casa sellada por el miedo irracional e innombrable que marca las horas del día.

Fernando Moyano y Sebastián Salomón componen la pareja que se espanta y espanta al espectador con sus juegos. El personaje de Tota ofrece en la mueca de su rostro y la postura corporal, las señales de la dominación que ejerce sobre Tabo y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad extrema, que necesita crear una ilusión recurrente.

Los viejos juegan a matarse mutuamente. Las escenas son dramáticas, aun cuando los personajes anticipan qué ocurre en ese espacio sin salida. Moyano construye una vieja que exige una y otra vez obediencia, feroz en algunos momentos. En tanto Salomón crea un viejo al límite de la no actuación. Incluso con el maquillaje y las batas no realistas, Tabo se ve como un viejo enloquecido en su furia interior, recortando fotos de jóvenes para quemar, sumiso, a su manera, con Tota. El actor ofrece recursos de interpretación sutiles, desde los movimientos de sus manos, a las explosiones de una juventud recuperada, por segundos, para luego caer en el pánico compartido.

La obra plantea un estado permanente y sin posibilidad de modificar. La obra habla de matar y morir, solución extrema en la soledad total de las conciencias.

Los avances se registran en la medida que los viejos interpretan los juegos. Después de recriminarse mutuamente el error de haberse casado, a cada juego de la muerte corresponde una reflexión sobre el miedo.

No solo hay forcejeos físicos, también está la amenaza diaria de llenar el formulario del censista, o la posibilidad de beber veneno.

Sin miedosos no hay miedo, parece decir el texto de Piñera. Los viejos, en sus camastros, con una imagen cercana a la locura naturalizada en el espacio escénico, plantean que la reparación de la vida sería matar el miedo. La oscuridad y las linternas, las sábanas que cubren lo decrépito, los juegos de palabras que piden una definición (‘¿y qué?’) componen la trampa cotidiana de los personajes.

El futuro no existe en esa metáfora amarga de Tota y Tabo. Los personajes se necesitan mutuamente, empatía que los actores logran, asistidos por un texto muy claro, que descoloca y exige al espectador a sostener la mirada en el espejo, el mismo que aterroriza al viejo de la obra.

Dos viejos pánicos

Drama

Autor: Virgilio Piñera. Dirección: Jorge Pinus. Vestuario y diseño escenográfico: Jorge Pinus. En escena: Sebastián Salomón y Fernando Moyano. Todos los viernes de mayo, a las 21.30, en Sala Azucena Carmona del Teatro Real, San Jerónimo 66. Entrada: $ 150.