La modernidad crea sus monstruos
La Comedia Cordobesa estrenó "En surco ajeno", una versión contemporáneo de textos de Sófocles y Dürrenmatt.
En medio del escenario, que se parece a un escenario en construcción, pende un saco del que cae arena. Mientras el montículo crece en el suelo, voces, ruidos y sonidos de cuernos inundan la sala a media luz. Así plantea el director Raúl Iaiza En surco ajeno, su versión de las obras de Sófocles en torno a la tragedia de Edipo. Para Iaiza, ésa es la imagen del Hades de la mitología griega. La estética, los estímulos y movimientos rodean al espectador que debe seguir los parlamentos por la sala del Teatro Real donde se han aprovechado los palcos y pasillos. Edmée Arán entra solemne bajo los harapos de la Pitonisa. El blanco de sus predicciones ha sido Edipo, personaje totémico que interpreta Giovanni Quiroga travestido, extraño entre los suyos. "Llegó, llegó", avisa Ismene (Gabriela Grosso). La estirpe va mostrando sus miserias, mezclando tiempos y muertes. Tiresias (Alvin Astorga) y la Pitonisa también son puestos en duda por la parcialidad con que decretaron destinos insalvables.
Es a partir de esta perspectiva donde entra la modernidad de autores como Dürrenmatt, rebelde frente a los designios de los dioses. Ahí radica la marca de Iaiza y, también, las dificultades para hablar de tragedia con elementos y lenguajes del grotesco, la ironía o el comentario que precipita toda relación sublime a la arena del chisme de barrio. En surco ajeno es un espectáculo irrespetuoso, dinámico, con la Comedia Cordobesa a pleno, burlándose del estilo interpretativo que remite a los textos madre de la teatralidad occidental.
La musicalidad de la obra responde a un planteo sinfónico, con la estilización del coro griego que distiende los diálogos con bellas canciones no convencionales. Por otro lado, la búsqueda de los prototipos a través de la indagación física, ofrece un camino interesante al elenco oficial.
"¿Qué está pasando en esta casa?" dice Yocasta, desafiante Adriana Quevedo de traje y corbata, protagonista de la riña matrimonial de la que la esposa y madre de Edipo sale muy mal parada. El cambio de registro, de lo coloquial, a las palabras que han sobrevivido a los siglos, descoloca al espectador. Quizás resulte compleja la parodia para aquellos que no conocen los datos de ese confuso árbol genealógico que estalla en escena, con la Comedia Cordobesa moviéndose por el andamio en escena, ofreciendo la energía de unos personajes que se han quedado sin mundo y sentido.
"Es tiempo de arreglar las cosas en este lugar", advierte Creonte, (Raúl Sánchez) desde el palco oficial, frente al escenario. Poco después, Layo (Luis Torres) con tono superado, cuenta las posibles razones por las que cree que Tiresias se confabuló contra él. Iaiza desmonta el oráculo, que se convierte en un burdo y lamentable tráfico de influencias.
Ronda el operativo con que el director desacraliza el texto base, el ambiente existencial contemporáneo. Edipo se lamenta doliente, el único que no se permite ironías: "Debe ser terrible tener clarividencia. Veo pero no comprendo". Mientras tanto, todo muta. La señal está en los trajes y el cambio de vestuario de esa multitud de personajes.
"No terminamos de morir nunca. Pobrecita la verdad, inescrutable como los hombres que la van creando", señala Tiresias. Ya ha pedido Eurídice, la esposa de Creonte (Silvia Pastorino): "Dejemos en paz a la verdad". En la obra, Antígona vuelve a enfrentar a Creonte; todos cuentan sus historias, motivos y resentimiento, como en la rueda incesante del destino.
Bajo la luz cegadora, el espectador puede sumarse, o no, a la experiencia de entrar a la tragedia por la puerta de atrás. Los procedimientos escénicos, los siglos de lectura, el desencanto con respecto a lo sagrado, ofrece una versión en la que los dioses se ausentaron sin aviso.
La noche del estreno, el miércoles, Carlos Piñero informó al público antes de la función que el equipo del Teatro Estable de Títeres que él dirige, que tiene en cartelera La hora del queso, no había cobrado todavía por el trabajo estrenado en 2011.En surco ajenoDramaturgia, escenografía, arreglos musicales y dirección general: Raúl Iaiza. Actúa la Comedia Cordobesa. Elaboración de imágenes y fotografía: Yvonne Diehl. Diseño de luces: Charly García y Raúl Iaiza. Proyecciones: Charly García y Tata Sánchez. Sábado y domingo a las 21 en la sala Carlos Giménez del Teatro Real. Entrada: $ 20.

