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Memoria de barrio: Homenajes al "Negro" Iriarte

La Comedia Cordobesa abrirá el Festival del Mercosur con un clásico de Miguel Iriarte, el dramaturgo y director fallecido el sábado. Y Paco Giménez prepara el homenaje Montando al Negro Iriarte.

14 de septiembre de 2015 a las 01:00 a. m.
Memoria de barrio: Homenajes al "Negro" Iriarte
Miguel Iriarte

Se dice que los homenajes deben hacerse en vida. Córdoba llegó a reconocer a tiempo el trabajo y la figura de Miguel Iriarte, el dramaturgo y director cordobés que murió el sábado. En mayo de este año, la Comedia Cordobesa presentó en el Teatro Real una de sus obras, Eran cinco hermanos y ella no era muy santa, en una versión dirigida por David Piccotto. En la última entrevista que le concedió a VOS, justamente en relación con ese homenaje, Iriarte contaba que le alegraba que fuera justo la Comedia Cordobesa el elenco elegido. "¡Mirá adónde llegó el Negro! Perdido en la sierra como estoy, recibí una noticia tan linda. Vivo en Agua de Oro, en la punta de un cerro. De vez en cuando pasan autos. Acá la vida es demasiado tranquila, pero yo la necesitaba. Estoy muy grande: estoy llegando a los 50 años", dijo entonces. Miguel hubiera cumplido 80 en diciembre.

La puesta de Piccotto, que se estrenó en el marco del Festival Pensar con Humnor, será también la obra elegida para la apertura del Festival de Teatro del Mercosur, que comenzará el 2 de octubre. No es la única versión que evoca y celebra el legado de Iriarte. En Casa Grote se presenta todos los viernes de septiembre una puesta de ese clásico dirigido por Lucas de Barrameda. Y en octubre, el grupo Los que dijeron Oh!, dirigido por Paco Giménez, estrenará en La Cochera un espectáculo inspirado en las obras de Miguel, Montando al Negro Iriarte.

La manera en la que sus colegas y herederos evocan el trabajo de Iriarte, teatro popular y cordobés, que hablaba con y de las multitudes locales, orgulloso de su tonada y su identidad, da una idea de cuán importante es su figura en la historia de la escena cordobesa y nacional. De su prolífica pluma salieron obras emblemáticas como San Vicente Super Star, 15 caras bonitas 15 o Una familia tipo. Fundó salas en épocas en las que el teatro independiente no tenía espacios propios; y trabajó en talleres teatrales en cárceles, hospitales y con personas de la tercera edad. También fue funcionario en la década de 1990, en el área de teatro de la Municipalidad.

Iriarte, en el ensayo de una obra.
Iriarte, en el ensayo de una obra.

El actor Jorge Mansilla, quien trabajó en muchas de sus obras, lo despidió con emoción: "Yo era el hijo artístico que él había elegido. En 1978 me pidió que hiciera un reemplazo en San Vicente Super Star y desde ese día fuimos amigos entrañables. Era un director que te hacía ir al fondo de tu ser, buscaba en el actor hasta que encontraba tu personaje, no se privaba de nada, era rústico". Iriarte había estudiado en el Actor's Studio de Nueva York, con Lee Strasberg, y también se formó con Heddy Crilla y Alberto Ure.

“El último día que lo vi fue el miércoles. Le recordé algunas anécdotas de la noche, me sonrió y me apretó la mano. Fue maravilloso para mí. Es un referente de la cultura popular de esta ciudad y de este país”, lo evocó Masilla.

Al pelo

Montando al Negro Iriarte es el espectáculo que Paco Giménez está preparando con el grupo Los que dijeron OH!, en el que 13 actores pondrán en escena un combo de varias de sus obras, desde las más célebres hasta otras menos conocidas, como Ruta bar o Granito. Paco, quien conoció a Iriarte en la Córdoba de la década de 1970 y trabajó con él en varias obras, adelanta que en este homenaje estará presente la atmósfera de la peluquería que Miguel tenía junto a su amigo Osvaldo en la avenida Olmos, y que aún existe.

“En esa peluquería se arreglaban el pelo muchas mujeres, la gente de la noche, de los cabarets, del ambiente artístico y de variedades. La peluquería era un centro de inspiración y difusión de sus obras. Sus clientas eran las abejitas que llevaban el polen, difundían de boca en boca sus estreno”, recuerda Paco.

Miguel Iriarte junto a Paco Giménez, en la década de 1990.
Miguel Iriarte junto a Paco Giménez, en la década de 1990.

Paco aclara que la última vez que habló con él fue por teléfono, para contarle que estaba preparando este nuevo espectáculo. Y pone en valor el lugar que tuvieron esas obras de Iriarte: “Lo que él produjo en la época de 1970 atrajo a tanto público al teatro independiente que lo obligó a pasar al teatro comercial. Su desafío fue meter la idiosincracia cordobesa, que hasta ese momento no tenía cabida, en las obras de teatro: la tonada, las costumbres, el pintoresquismo de barrio”.

Paco y Miguel trabajaron en la década de 1970 como actores bajo la dirección de Lisandro Selva y cuando Iriarte empezó a estrenar sus obras más exitosas, Paco estaba dedicado al grupo de teatro de la Universidad y al grupo La Chispa, que llegó a estrenar obras en la sala de teatro que abrió Iriarte, El Boulevard. “Con La Chispa trabajábamos en una nueva modalidad. Empezamos a hacer un teatro más sofisticado. ‘Más caprichoso’, como él decía, que ‘se miraba primero el ombligo antes de mirar al público’. Él no seguía esa idea, él hacía obras para el público”, dice Giménez. Y concluye: “Las últimas veces que hablamos por teléfono me dijo que estaba conmovido porque iba a juntar sus obras para atravesarlas con una modalidad tan opuesta como la de La Cochera”.