Mecanismo perfecto: Cómo fue el primer show de Mayumana en Córdoba
Este miércoles. la agrupación realizó la primera de sus dos actuaciones en la Plaza de la Música. Un mecanismo en perfecto funcionamiento.
Es un mecanismo perfecto. Mayumana ya tiene tan aceitados sus engranajes que nada parece fuera de lugar, y eso es raro en un espectáculo en el que todo parece fuera de lugar. Se sabe, los Mayumana hacen coreografías con tachos de basura, con baldes de pintura, con caños aparentemente inútiles, con un vaso, con la palma de una mano y cualquier lugar en el que se pueda golpear.
Racconto es la suma de todos los éxitos, de todos los ritmos. El show que trajeron a Córdoba con lo mejor de sus 15 años de vida, es un grandes éxitos en continuado, con una narración que da sentido a la historia, aunque no hace falta explicar mucho más: Mayumana es visual, es corporal, es gutural. Va al fondo de las cosas sin necesidad de palabras. Y es divertido.
La voz en off cuenta la historia del grupo, desde sus orígenes precarios en recursos, pero sólido en la idea. Y a partir de allí explica, en cinco pasos, lo que hay que tener para ser parte. Cada explicación, como si se tratara de un documental en vivo, va acompañada de su ejemplo práctico. Y es donde los 10 artistas se despachan con virtuosas escenas de coordinación al detalle, arrebatos explosivos del cuerpo, y situaciones divertidas que sostienen la energía desde el principio.
Mayumana es energía en movimiento, pero con una hilación que va más allá de la sucesión de cuadros sobre cuadros: el argumento es la propia historia, pero después van moviéndose entre lo analógico y lo digital con cuidado. La parte analógica, quizás, es la que mejor funciona. Es la que pone a los hombres y mujeres en acción con sus propias partes, sobre una mesa, sobre un tacho, sobre otras partes de sus cuerpos, golpeando, chistando, hablando.
El cuadro sobre la comida es, además, un sketche perfecto y en perfecto español, que pone en evidencia la musicalidad y el ritmo del lenguaje: cómo palabras sueltas pueden funcionar durante varios minutos es un misterio, algo que sólo con talento (y muchísimo ensayo) se puede conseguir.
El tiempo, el agua, el movimiento, la danza, el ritmo. Todo está en juego porque todo es, precisamente, un juego: también hacen participar al público, entre la platea, que al final acaba por verse, involuntariamente, siendo parte de una base rítmica y sonora muy efectiva.
Los juegos tecnológicos en los que un sólo artista puede terminar formando una banda con todos los instrumentos a la vez o la pantalla móvil en la que la voz en off se hace presente son complementos necesarios.
Mayumana es un ejercicio de precisión, y a lo largo de una hora y media consigue sostener la atención con buenos matices, desde lo más impactante y en comunidad, hasta las pequeñas genialidades de los artistas solos.
Esta tarde, a las 19, se realiza la segunda función en la Plaza de la Música.

