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Los Oh! rinden homenaje a Miguel Iriarte

En el marco de los festejos por los 30 años de La Cochera, el grupo Los que dijeron Oh! estrenan Montando al Negro Iriarte, con dirección de Paco Giménez.

30 de octubre de 2015 a las 04:00 p. m.
Beatriz Molinari
Los Oh! rinden homenaje a Miguel Iriarte
Los que dijeron Oh está formado por: Lucas Solé, Ernesto Salas, Karina Juric, Natalia “Menta” Saez Kohan y Sergio “Sapo” Heredia (Fotografía, Sergio Cejas).

"Cuando tenía 15 años, mi primer profesor de teatro fue Miguel Iriarte. Tenía una personalidad muy fuerte, una voz de trueno. Me acuerdo que actuaba con nosotros, me daba miedo. Tengo un recuerdo muy vívido de esa época. Cuando Paco nos propuso hacer sus textos lo primero que recordé fue eso", dice Lucas Solé, uno de los integrantes del grupo Los que dijeron Oh! Una representación del grupo adelantó cómo fue la experiencia con la obra de Miguel Iriarte y la cocina del espectáculo Montando al Negro Iriarte que estrenan este domingo en La Cochera.

Ernesto Salas conoció en un encuentro de creación colectiva en Embalse al dramaturgo y director que murió en septiembre pasado. "Simpatiquísimo. Un buen docente", dice el actor. Distinta es la vivencia de Natalia "Menta" Saez, que lo conoció de muy chica. Natalia, hija de Galia Kohan, iba a la peluquería de Miguel y Osvaldo para que le cortaran el pelo. "Me quería mucho. Era muy cariñoso. Fui a ver sus obras en Carlos Paz desde los 4 años. Hay anécdotas que no recuerdo y me cuentan", comenta. Como cuando Galia decía "soy Zuly Moreno" (personaje de la obra de Iriarte Eran cinco hermanos y ella no era muy santa) en el escenario, y Natalia parada en la butaca gritó "¡No, mentira, es mi mamá!". Dicen que Osvaldo y su abuelo la llevaron afuera.

A Sergio "Sapo" Heredia la propuesta de Paco le pareció sorprendente. "Tuve la impresión de que era una pelota envenenada. Desde el teatro experimental que hacemos, abordar un teatro costumbrista era difícil como idea. La obra de Miguel está llena de cuestiones de género: hay femicidios en un mundo extremadamente machista. Al revisarlo hoy, 40 años después, desde el posmachismo, se te paran los pelos al escuchar ciertas cosas. Miguel toma la realidad y le da volumen. Él, en medio de San Vicente, en contacto con todo eso, y en una peluquería. Tenía la data. Al revisionar eso, las escenas cobran fuerza".

Para Natalia, la obra es muy actual. Lucas Solé además señala que el machismo existe aun con las leyes que apuntan a un cambio. La obra de Iriarte ofrece escenarios de una realidad que todavía sucede. "Si te metés en un barrio, es igual, aunque haya una visión de las nuevas generaciones", coinciden. "Pero hoy, como se lee el machismo, es difícil ver las mujeres de esa manera en una obra, cuesta más, o es más evidente cuando encarnan posiciones machistas", insiste Sergio.

El barrio de Iriarte

El grupo tomó varias obras, escenas que a cada uno le resonaba y que a Paco Giménez le parecían las mejores. "Hemos hecho un collage, un montaje (por eso se llama Montando al Negro Iriarte) de San Vicente Súperstar, 15 caras bonitas 15, Ruta Bar, Miguel de las Delicias, Eran cinco hermanos; otras obras que nunca se llevaron a escena, obras cortas para dos o tres actores; además de elementos biográficos", adelantan.

Cada actor se fue acercando a aquello que más le llamó la atención."Nosotros tenemos libertad de elegir. Todos leímos, mostramos el personaje o escena que nos parecía. Así se trabaja en La Cochera desde siempre: los actores presentan el material y Paco entreteje todo eso. Los personajes que elegimos por gusto, afinidad o desafío luego aparecen en otro momento. Por ejemplo, Paco me asignó el futbolista y yo había elegido el camionero, por lo que decía", apunta Lucas.

Los actores hacen varios personajes de distintas obras. La situación detrás de escena es vertiginosa. Varios actores hacen el mismo personaje, como Mario Gorostidi y Ernesto Salas, que interpretan en la escena a Lidia. Hay códigos que unifican el personaje, por ejemplo, la peluca (en alusión al negro cordobés).

"La idea es revalorizar la vida del barrio", señala Karina que creció en Barrio Pueyrredón. "No conocí a Miguel Iriarte. Cuando comenzamos a hacer teatro queríamos el teatro más culto, el de la universidad. Miguel era popular. La gente del barrio me decía ‘vos tenés que estudiar con Miguel Iriarte, tenés que conocerlo\'".

Cuando Paco anunció el homenaje, la actriz se encontró con los personajes y las historias. "Es costumbrista pero tiene poesía y discursos muy fuertes. La cuestión del ‘negro\' y la portación de entonces, hoy la vemos. Se da un cruce. No es solamente montar la obra. La pregunta es qué nos pasa a nosotros como actores. Hay nostalgia de los carnavales de barrio, el negro de ahora, el amor, el desamor, la canchita de fútbol, las cosas del folklore cordobés".

"Mi mamá me cuenta que con él trabajaron los mejores actores de Córdoba. El actor esnob por ahí lo denigró, y él llegó al público de Córdoba. Por ejemplo, el personaje de la solterona era un papel que hacía llorar al público", agrega Natalia. Los Oh! presentan ese personaje con un actor travestido (Sergio) que está muy cuidado.

"Iriarte tuvo el mérito de llevar a la gente del barrio al teatro. Muy poco frecuente en esa época y actualmente. La gente participaba del ritual. Y categorizó a los actores cordobeses. Carlos Paz era Buenos Aires. A todos nos terminó enamorando", anticipan.

Lucas Solé comenta que en la mitad del proceso de trabajo los sorprendió la muerte de Iriarte. "Me produjo emoción porque estábamos inmersos en su mundo, el mundo de un escritor que ponía todo de él en su obra. Estábamos conectados con él", dice.

Sergio señala que el dramaturgo no tomaba partido: "Por eso digo que le da volumen a la situación sin bajar línea. La nombra. Es difícil encarnarlo. Al hacer una nueva versión nos preguntamos dónde estamos nosotros. Ahí nos ponemos a prueba. El barrio es el lugar".

La dinámica de los Oh!

Cuentan que Paco describe a Los Oh! como un coro "no de elfos, sino de actores y actrices en un carrusel". "Nos entrenó Galia Kohan con el método de Cuerpo sonoro. Eso dio una dinámica con los actores moviéndose con una energía particular. Esta \'calesita\' llena de colores es el hilo conductor de la obra", señala Lucas.

Sergio agrega: "Es el formato secuencial de Peligran los vasos. Paco como montajista de este tipo de espectáculos tiene poesía. La obra termina siendo una obra de relojería. Una coreografía. Hay espectadores y espectadores para este tipo de obras".

Los personajes de Montando al Negro Iriarte tienen un anhelo de cambio, de transformación. Aparece una estrella fugaz. El deseo es el hilo. Por momentos, sucede. "Es un permiso que se toma Paco en relación a Miguel Iriarte. Es la interpretación de Paco de los personajes de Miguel, sobre qué los mueve. El deseo de ser otra cosa. Son diferentes facetas del barrio donde pasa todo".

Hay dos versiones sobre el nombre del grupo. Una dice que empezaron a ensayar el día que derribaron Las Torres Gemelas y estrenaron para el 20 de diciembre de 2001. La gente llegaba como podía a La Cochera. "Oh!, mirá lo que pasa", decían todos. La otra señala que el primer trabajo del grupo fue sobre Walt Whitman. "Cada vez que empieza un poema dice: ‘Oh, mi yo! ¡Oh, mi vida!..\'"

Con respecto a La Cochera y sus 30 años, señalan: "Somos como los hijos de Los Delincuentes, que son quienes cumplen 30 años. Somos parte de La Cochera y nos respetan como tal, pero también nosotros homenajeamos a La Cochera. Es un número y ¡un pedazo de vida! Se comparte y se festeja ese idioma que propone el Paco".

Montando al Negro Iriarte

Dirección Paco Giménez. Con el grupo Los que dijeron Oh! Domingos a las 21 en La Cochera (Fructuoso Rivera 541).Entradas: $ 100. Reservas al 155-494866. Para mayores de 16.