Temas del día:

Las cuatro fantásticas en el Argentino de Artes Escénicas

La inclusión de la danza en la grilla del Argentino de Artes Escénicas permitió la presencia de un maravilloso cuarteto de jóvenes performers.

04 de noviembre de 2014 a las 12:15 p. m.
Las cuatro fantásticas en el Argentino de Artes Escénicas
Brenda Carlini, Agustina Fitzsimons, Milva Leonardi y Marta Salinas se formaron en el IUNA, de Buenos Aires.

Brenda Carlini, Agustina Fitzsimons, Milva Leonardi y Marta Salinas ofrecieron su ópera prima Moralamoralinmoral, estrenada en noviembre de 2013 en la Bienal Arte Joven Buenos Aires. Bailarinas y autoras del espectáculo mostraron un trabajo fresco, desenfadado y muy riguroso, a la vez.

De las cajas que acomodan junto al tapete, ellas van sacando elementos utilizados en cada cuadro. Vértigo y creatividad se unen desafiantes al sevicio de ideas claras con respecto al movimiento y a las cuestiones de género.

Moralamoralinmoral (en una sola palabra) comienza con las actrices de jeans, blusa y botas cortas y una seguidilla de ritmos marciales, marchas a paso más que vivo en el que demuestran un entrenamiento fabuloso. Respiración y valor. Apenas recuperadas del baile, desarrollan conceptos a través de distintos estilos ejecutados de manera no convencional.

El concepto y el ritmo se unen, como la síntesis sobre el aborto, que deriva en el momento de heavy metal. Hay flamenco, un episodio de piropos dichos a las mujeres en el que la incontinencia verbal se asocia a lo escatológico. Mostrado así, con ese gesto, plantean que alguien tiene que decirlo. Una palabras dichas como metralla insultante hablan de otra cosa.

Entre guirnaldas, harina y chicitos aparecen las ideas de hostigamiento y violencia ("Calmate. Si no te calmás, te perjudicás"), hasta el cuadro del desnudo parcial, con las tetas al aire para enfrentar la música que sea.

Con la misma mirada impiadosa sobre las conductas aceptadas, el cuarteto se permite deshacer la escena y el tapete cobra otra vida: ya no es el lugar de los aciertos y el autocontrol. También expresan la ironía con respecto al entrenamiento extremo en la danza. El momento dedicado a la danza clásica con los torsos al aire fue muy divertido. El espectáculo, creado en grupo, goza de la síntesis y duración justas, lo cual supone una dramaturgia en la que los fragmentos integran un todo armonioso, sin decaer ni regodearse en lucimientos individuales.

Las cuatro artistas se conocieron en el 2010 como ingresantes en la Licenciatura en Composición Coreográfica con mención en Danza- Teatro del Iuna, carrera que todavía no han finalizado. Se formaron en danza, teatro y música con destacados profesores nacionales e internacionales.

La programación del Festival Argentino, que se amplió a la danza, mostró por la tarde, en el foyer del Municipal, un ejercicio coreográfico, Quiasma, producción ganadora de la convocatoria de la Universidad Nacional del Litoral. La actuación reveló las carencias de formación de las participantes, expuestas a una instancia que las superó ampliamente. Aunque las comparaciones sean odiosas, vale el desempeño del cuarteto que deslumbró para reafirmar que no toda acción con mujeres es de género, ni cualquier movimiento es danza.

Alguien quiere ser escuchado

Romina Mazadi Arro, Paula García Jurado y Elisabet Cunsolo son las integrantes del grupo rosarino Los hijos de Roche. Participan en el Argentino con la obra Ya estoy solo.Mientras preparan el espacio para la función, Romina comenta que el texto le salió de un tirón. "Es un relato muy cerrado. No es un texto teatral. Se los di a las chicas para que lo convirtieran en la obra", dice la autora que escribió sobre una mujer en el rodaje de una película que tiene connotaciones religiosas.

En la sala de Los hijos de Roche, en Rosario, una habitación vidriada sirvió para convertir el texto a la acción. "El espacio remite a una Cámara Gesell. Ayudó a enmarcarlo porque es fundamental el encierro en la puesta", comenta Paula García Jurado, la directora que construyó la obra con la actriz.

"En general leo el texto varias veces y después no vuelvo a agarrarlo. Vuelvo a escucharlo por la actriz y dejo que me sorprenda cada ensayo", dice.  "Es por momentos violento, pero, a la vez, humano y sensible. Los textos son poéticos y crudos. Aplicaría lo que dice Peter Brook de Shakespeare, cuando habla de los opuestos conviviendo...", explica y la autora agradece el cumplido.

Elisabet Cunsolo es la actriz que media entre el texto y la puesta. Ella apenas señala: "Es una mujer que se cansó de todos". Y la directora agrega: "Alguien que necesita escucharse y ser escuchado".

Los Hijos de Roche cumplen este año 15 años de actividad artística. En 1999 debutaron con la obra Como si no pasara nada. Actualmente están en temporada en su sala Espacio Bravo."El nombre del grupo tiene que ver con pecados de juventud (sonríen sin dar detalles). Nació de un chiste que sobrevivió".