Kike Giungi: Cuanto más en la periferia estás, más libertad tenés
El director teatral tiene cuatro obras en cartel, que van desde una tragicomedia grotesca hasta una combinación entre el género zombi y el movimiento drag.
Es habitual encontrarse en la cartelera teatral de la ciudad al menos una o dos obras de Enrique Giungi. El director de Elencos Concertados trabaja con diferentes grupos de artistas en cada proyecto y pone en escena producciones muy variadas.
Eso sí, todas tienen en común una impronta popular y el deseo de acercar el teatro a la mayor cantidad de público posible. “Una de las cosas que me inquietan de la vida y del teatro es entender de dónde nace el deseo del espectador, desde dónde parte para luego convertirlo en la acción de ir al teatro”, se pregunta Kike, que por estos días tiene cuatro obras en diferentes salas de la ciudad.
La Nona (de Roberto Cossa), El conventillo contraataca (de Ana María Tenaglia), Dragazombies (de Enrique Giungi) y Esperando la carroza, el musical son ejemplos perfectos, no solo de lo prolífico que es el director, sino también de lo diferentes que pueden ser sus proyectos.
Por un lado, tenemos una tragicomedia grotesca; por otro, una evocación al sainete criollo; luego, una interesante combinación entre el género zombi y el movimiento drag, y por último, una versión musical de un clásico del cine nacional.

¿Qué tienen en común estos proyectos? “Es teatro popular, un teatro que cualquiera puede ver y entender”, señala Kike Giungi. “El teatro popular, creo yo, es aquel que cuando vos producís, estás pensando en quién lo va a ver. No como un condicionante, sino entender que hay alguien que toma la decisión de bañarse, cambiarse, tomar un taxi y pagar una entrada para el teatro. Si vos no tenés en cuenta a una persona que se esfuerza por ir al teatro, no está bueno”, continúa.
Y destaca que el concepto de lo popular también tiene que ver con incorporar una gran cantidad de actores, directores y dramaturgos para que tengan la posibilidad de trabajar y estar en escena.

Trabajar en la periferia
No hay dudas de que hay mucho trabajo por detrás cuando alguien tiene cuatro obras en escena. Pero ¿cómo se logra? “En Elencos Concertados, cada elenco tiene su autonomía económica, estética y su propio estilo. El deseo del elenco que se junta a trabajar se plasma en la producción artística y cada uno se organiza con su lógica. Es saludable para la compañía que cada elenco tenga su impronta”, dice Kike.
Y remarca que no hay fórmulas mágicas: “Los grupos trabajan muchísimo en su organización y apuestan a su deseo. A veces sale bien, a veces sale mal, pero la base es el trabajo”.
Enrique Giungi habla de la periferia cuando se refiere a su trabajo teatral y a la libertad que eso le otorga a la hora de crear: “La periferia, el teatro popular, las comedias, e incluso la experimentación estética que combina ambas cosas tiene su precio. Te quedás en la periferia de muchos espacios”.

“En ese caso, creo que te quedan dos caminos: renegar y vivir en la amargura de la falta de legitimación o habitar esa periferia con trabajo, generando redes que sirvan de contención para otros tantos grupos, elencos y artistas que están en la misma”, explica.
“El beneficio de la periferia es hacer lo que se te cante. ¿Por qué? Porque cuando vos estás legitimado y ya te tienen identificado con cierta estética, sector o grupo, eso no se puede traicionar y hay que continuar. Cuando estás en la periferia, no tenés nada que perder”, amplía.
Según cuenta Kike, el no estar pendiente de esa legitimación le permite “jugar creativamente” y “no estar haciendo algo para cumplir”. “Cuanto más en la periferia estás, más libertad tenés”.
Música en escena
La música es un elemento que tiene protagonismo en las obras de Kike Giungi. En el caso de Esperando la carroza, por ejemplo, es un musical hecho y derecho, pero en Dragazombie la música también tiene relevancia. Hernán Torres Castaños sorprende con su imponente voz lírica y la composición de Enrico Barbizi acompaña y carga de sentido lo que ocurre en escena. El compositor también es responsable de la música de La Nona, y en El conventillo contraataca hay instrumentistas en escena y la dirección musical es de Rubén Cirigliano.

“Una de las primeras obras que hice cuando era chico tenía mucha música y me inspiré en el Réquiem de Verdi para hacer una obra que se llama La Congregación. Después pasaron los años y me empezaron a llamar para hacer teatro musical. Yo no me formé en eso, pero acepté la dirección, lo hice y me gustó mucho, entonces me convocaron para otras obras de teatro musical. No sé por qué me siguen llamando (ríe), pero lo hago con mucho gusto”, cuenta el director.
“La gente vive con música, está rodeada de música todos los días de su vida. Yo no puedo concebir un mundo sin música”, cierra.
Para ver
La nona. De Roberto Cossa. Domingos de noviembre, a las 20.30. Teatro La Brújula (Rivadavia 1452). Entrada general: $ 800. www.teatrolabrujula.com.ar. Teléfono: 3517537924.
El conventiyo contraataca. De Ana María Tenaglia. Sábados de noviembre, a las 21.30. La Parisina Casa de Arte (Neuquén 223). Entrada general: $ 600. Reservas: 3515929463.
Dragazombies. De Enrique Giungi. Sábados de noviembre, a las 21. Espacio Máscara (Humberto Primo 877). Entrada general: $ 600. Reservas: 3517537924.
Esperando la carroza, el musical. Viernes de noviembre, a las 22. Espacio Máscara (Humberto Primo 877). Entrada General: $600. Reservas: 3515501211.

