Fiesta de 15 en La Calle
La sala de teatro independiente cumplió 15 felices años. El Colectivo de La Banda organizó una obra-celebración que hizo honor a los requisitos de toda quinceañera.
El 5 de abril de 1998 Guillermo Wrigth daba a luz a una regordeta aventura con partida de nacimiento en la esquina de General Bustos y Rodríguez Peña. Un año después Tati Iperico se convertía en la pareja del hombre de la casa y jefa de un hogar siempre abierto a los teatreros huérfanos de espacios, que poco a poco encontrarían cobijo en esta sala familiar de barrio Cofico. La nena mimada por todos cumplió 15 años el pasado viernes, y El Colectivo de la Banda festejó a la quinceañera como las costumbres mandan.
La fiesta-obra arrancó alrededor de las 20, los invitados-espectadores llegaban y se encontraban con el ritual previo a la ceremonia. Los actores-anfitriones invitaban al público a integrarse a la movida preparatoria: mientras adentro se inflaban los globos, en el patio los cocineros cerraban empanadas y revolvían la olla del locro. Los que se le animan a la repostería podían sumarse al armado de la torta, que se fue haciendo de tres pisos frente a los ojos de todos y se bañó de merengue rosa.
Pasen y soplen
En la puerta de entrada la oruga y el sombrerero, de Alicia en el país de las maravillas, invitaban a pasar a una cena de locos que reunió a los personajes de Lewis Carroll con los infaltables de toda fiesta de cumpleaños: las tías molestas (dos actores travestidos), la pariente amargada, el animador, los mozos y los responsables del servicio de lunch.
Hacia las 22, con los preparativos ya terminados, parientes, amigos, curiosos y vecinos fueron llenando cada uno de los espacios. Mientras el locutor se preparaba para dar la señal oficial de largada, los presentes podían sentarse a anticipar su destino y su suerte en la mesa del chancho tarotista Percico, o dejar un mensaje de cumpleaños en la pizarra de un cuarto atravesado por pequeños barcos.
De a poco los cuerpos fueron adoptando las poses propias de una fiesta de cumpleaños: grupos que se van armando, botellas que se van destapando, caras con signos de hambre y piernas que van cediendo al baile. El hombre del micrófono llama al centro de la escena a Guille y Tati, los padres de la cumpleañera, y los presentes se enteran de que el matrimonio ha parido sus dos hijas (La Calle y Bianca que cumple 13) en la misma fecha. Se canta el cumpleaños por partida doble y se anuncia que está servida la cena.
En el patio las bandejas de locro salen como pan caliente y los comensales se sientan dónde pueden a hundir la cuchara y darle vía libre a la charla. La sobremesa se hace frente a una pantalla grande que proyecta el infaltable video emotivo de toda fiesta de cumpleaños.
Más humorístico que sentimental, el montaje de fotos atravesó una década y media de producciones teatrales gestadas en el suelo de La Calle. Pequeñas escenas se fueron sucediendo a modo de animación. Así pasó la ceremonia de las velas, con un trío parodiando la inocencia de las quinceañeras; el discurso de la pariente borracha, celebrando la arcaica unión entre el teatro y el dios del vino Baco; el momento de la apertura de los extraños regalos, a cargo de dos señoritas en código parodia a utilísima satelital; y el estruendo de la murga, penetrando desde la vereda para ponerle ritmo a la fiesta.
La noche tuvo su momento profundo y musical a cargo de dos copleras que elevaron sus voces en honor a las cumpleañeras. Y así la celebración siguió su curso de risas y baile hasta la madrugada y el momento de soplar las 15 velas.Mirá la galería de fotos en el player de arriba.

