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Una década de DocumentA

La sala celebra los logros y la permanencia del espacio que recibió el Premio Provincial. Cipriano Argüello Pitt habla de presente y futuro.

21 de mayo de 2013 a las 10:46 a. m.
Redacción VOS
Una década de DocumentA
Foto: Castillo Pedro/ La Voz

Han pasado diez años desde que la casona ubicada en Lima 364 abrió las puertas y una ventana de vidrio fijo. "En un momento de crisis como fue 2002, todo hacía que nos fuéramos del país. Con Gaby (Halac) teníamos un niño y venía Francisca en camino. La cosa era irnos o hacer una quijotada. El padre de Gaby propuso que recuperáramos la casa. La crisis hizo que apostáramos a lo máximo. Las dos cosas eran una locura", cuenta Cipriano "Pipi" Argüello Pitt, al recordar cómo nació DocumentA/Escénicas, la sala que ganó el Premio Provincial de Teatro en la última edición.

Más allá de la identificación como sala, la idea que se mantiene conjuga tres espacios: investigación, formación y producción. "Los dos primeros han sido más pequeños; en cuanto a la sala, ha sido muy demandada. Influye también, que las instituciones financian la producción. Por eso celebramos los diez años con un libro (Ensayos: Teoría y práctica del acontecimiento escénico) vinculado a la investigación, que renueva la idea por donde empezamos: un espacio para la lectura, la palabra y la escritura. Es una tarea silenciosa, la que más queremos y menos se ve. La producción es más visible".

En cuanto al 'vidrio\', es el vínculo con la calle en el que se realizan intervenciones de artistas visuales. "Ponemos el arte en la calle, para que la gente diga '¡Ay, qué raro esto!\' Nos interesa lo interdisciplinar". Además del espacio visual que cura Carina Cagnolo, DocumentA presenta los domingos Abel, beautiful boy, con dirección de Luis Quinteros, y el sábado, Las tres hermanas, versión de la obra de Chéjov, de David Piccotto (última función).

Una obra colectivaLa fotografía de tapa del libro, Fin, de la serie "Jerarquías de intimidad (la separación)", pertenece a De Oliveira y González Palma (2008). "Es gentileza de un fotógrafo muy reconocido que vive en Cabana y nos cedió la foto con mucho amor. Un lujo", dice Argüello Pitt.