Con identidad de titiritero
El cordobés-mexicano Carlos Converso gira por las salas con su unipersonal "El oso que no lo era". Hoy, en La Chacarita.
Carlos Converso atiende el teléfono y su voz revela la mixtura de tonadas que marcan su vida como titiritero. Nacido en San Francisco, llegó a Córdoba en los tempranos años 1970 y formó parte del grupo Teatro Estudio (en la torre del Puente Avellaneda). Una gira que lo llevó a Ecuador, Colombia y Venezuela cambió su destino artístico."En Caracas conocimos a Javier Villafañe. Quedamos fascinados con Javier. Fue mi primer contacto con los títeres", dice Carlos que comenzó a hacer las obras del maestro junto a Carlos Martínez. "Los títeres terminaron ganado", comenta.En esa época, era novedosa la combinación de actuación, títeres y pantomima. Después de varias vueltas, Converso se radicó en México, a fines de 1976.El titiritero que se presenta en varias salas durante las vacaciones de invierno recuerda cómo se relacionó con el arte de los muñecos. "No fue un proceso inmediato. Me llevó tiempo darme cuenta del lenguaje de los títeres y sus posibilidades expresivas. Para mí, es la mejor forma de expresión, porque los títeres rompen las convenciones; es un arte lúdico, que permite muchas transformaciones. Responde a mi sensibilidad. Trabajo tanto para niños como para adultos".
Un oso en problemasConverso trae su espectáculo El oso que no lo era, adaptación del cuento de Frank Tashlin."Lo leí hace mucho tiempo. Tashlin lo escribió en los años 1950, sin embargo el tema tiene gran vigencia. Lo elegí por el tema que trata y por el tono que despierta ternura", comenta.
Cuando el oso despierta del largo sueño de la invernación, todo a su alrededor ha cambiado. El bosque, la hierba, los árboles y las flores han desaparecido. Mientras él dormía, unos hombres construyeron una fábrica en el lugar. Ahora el capataz está empeñado en hacerlo trabajar porque los directivos de la empresa aseguran que el oso es un hombre.
"Adapté el cuento para generar acciones y sorpresas. El espectáculo ha tenido buena aceptación y recibió el premio al mejor espectáculo del año en la ciudad de Jalapa (Veracruz, donde reside)". Además del tema ecológico, le interesó la aventura del oso que trata de afirmar su identidad. "Junto al tema de la tala y la contaminación, la obra plantea la dificultad de reconocer la identidad del otro y aceptar la diferencia", dice. Carlos Converso protagoniza el unipersonal y trabaja con títeres de 30 centímetros de altura sobre tres mesas.
Finalmente deja un consejo para padres. "Más allá de los avances tecnológicos y lo virtual, creo que el teatro todavía tiene una razón de ser muy importante: es un arte que requiere de la presencia viva del otro, incentiva la imaginación y emociona. Es, además, una oportunidad maravillosa para establecer la comunicación entre padres e hijos. La obra funciona como un pretexto", concluye Carlos.El oso que no lo eraEspectáculo unipersonal con títeres de mesa. Actuación y dirección: Carlos Converso. Música: Joaquín López "Chas". 50 min. Hoy a las 18 en La Chacarita, Jacinto Ríos 1449. Días: 5 y 9, a las 16, en María Castaña, Tucumán 260; 7, a las 16, en Galileo, Av. Gauss 5.700; 10 a las 17, en Oncativo; 12 y 14, a las 16.30 y a las 18, en La Casa del Títere, La Rioja 800; 15, a las 20, en la Ciudad de las Artes.

