Cómo empezó el Primer Festival Internacional de Teatro de Villa María
Comenzó el Primer Festival Internacional de Teatro de Villa María. La apertura también inaugura una etapa de promesas y buenos deseos para los artistas y el público de la región.
"Estamos frente a un acontecimiento histórico", fueron las primeras palabras de Mónica Carbone, representante del Instituto Nacional de Teatro (INT) por la región centro-litoral, en la apertura del Primer Festival Internacional de Teatro de Villa María. La ciudad, además, entra en el 10º Circuito Nacional de Teatro organizado por el Instituto.
En el Auditorio de la Universidad de Villa María, ubicado en el campus, comenzó el jueves por la noche la muestra. Tal como lo señaló Carbone, el festival es el resultado del trabajo conjunto entre la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), el INT y la Municipalidad de Villa María.
Apertura, inauguración, estreno, el festival tiene su propio perfil e irá consolidando el espacio que comenzó en el coqueto y nuevo auditorio en el que dieron la bienvenida las autoridades de la UNVM (el vicerrector Aldo Paredes habló de la tradición teatrera de la ciudad) y el público que cubrió las tres cuartas partes de la sala con entusiasmo y orgullo evidentes.
Para la representante del INT se cumple un sueño: que en Córdoba haya otro festival internacional, que se suma al prestigioso Festival de Teatro Mercosur, un sello heredero del histórico Latinoamericano cordobés.
La programación de este festival, que se extiende hasta el lunes, reúne espectáculos de primer nivel que llegan de España, México, Uruguay y Chile. Córdoba y Buenos Aires aportan obras en catálogo. David Piccotto y compañía presentan Payasos en familia el domingo, en el Centro Cultural Leonardo Favio. Las entradas, a , equivalen al precio del kilo de pan y las actividades de formación son gratuitas.
Una noche de amor
El jueves, Alejandro Viola, director y creador de Los Amado, puso en marcha la maquinaria escénica fabulosa y la ceremonia homenaje al músico mejicano Agustín Lara junto a su equipo.
La obra Mundo Amado hizo delirar al público que venció la timidez a medida que la orquesta arremetió el repertorio romántico, animado por Viola, de prolijo jopo y traje dorado.

Hace 25 años no estaba de moda el revival. La originalidad del grupo fue tomar un género que no era usado por nadie. “Solamente Pedro Almodóvar usaba boleros en sus películas”, comentaba Viola después de la función, cansado pero feliz por el recibimiento y la buena estrella del grupo. Sin peluca y maquillaje, Alejandro contó que estudiaba Comunicación social en la Universidad Nacional de Lomas y estaba ligado a la publicidad cuando un cumpleaños en un patio le abrió la percepción a la usina de humor y suspiros.
“Cumplía años una amiga y nos pidieron algo para divertirnos. Se nos ocurrió darle una serenata. Yo no sabía ni un bolero. Fue muy gracioso. Buscamos un apellido (Amado), sumamos temas centroamericanos y comenzamos a actuar en el Parakultural y Cemento. El bolero no estaba de moda hasta que Luis Miguel lo trajo. Cuando lo agarró Manzanero, la cosa cambió. Laburamos mucho en esa movida y estábamos todos los días en algún programa de televisión (con Susana, con Xuxa)”, dice el actor que ha logrado un personaje magnífico, mezcla de presentador, galán de teleteatro, locutor antiguo y seductor.
“Fui agregando los géneros discursivos latinoamericanos que estudiaba en Comunicación Social”, recuerda. El resultado es un trabajo kitsch pero, al mismo tiempo, respetuoso, tierno y muy divertido.
Una de las claves de Mundo Amado es la excelencia de los músicos. "Tiene que sonar bien. De lo contrario, quedaría todo solamente en un chiste", aclara y señala que los arreglos son de Diego Vila (Manzi).
La orquesta deslumbra tanto como el vestuario diseñado por la artista plástica Cristina Villamor que interpreta magistralmente la idea de Alejandro Viola. El despliegue es lujoso, irreverente, chillón y genera felicidad. Viola y los músicos andan de aquí para allá. Vida de orquesta. Alejandro asiente con la cabeza, tranquilo, sin la estridencia de ese hombre que se confesó “muy besuqueado” cuando embrujó el auditorio.
Después de la función y a bordo de su motorhome, los integrantes del grupo Los Amado partieron hacia otros destinos del circuito diseñado por el INT.
"Jugar", para los más chicos
El viernes por la mañana, los niños esperaron ansiosos que se abrieran las puertas de la Medioteca, especie de nave luminosa, vidriada, en la que se presentó Jugar, obra del grupo mejicano Teatro al Vacío.

José Agüero y Adrián Hernández crean una fábula gestual, sin palabras, con sus cuerpos y algunos momentos de música. Antes de la función se advirtió a las maestras de que los chicos podían expresarse libremente, siempre y cuando no invadieran el espacio escénico. El anuncio se acompañó por un murmullo y risitas en el círculo de niños.
En la obra, dos personajes se enfrentan, cada uno con los rasgos de su naturaleza. Lobo y cordero ofrecen el conflicto que parece irreconciliable.
Los actores construyen con elementos de vestuario, sogas y canastos de plástico el espacio de la disputa. El primer canasto es la clave para generar la atención que se sostiene durante la obra, por la sola destreza y talento de los actores, así como la empatía que los chicos detectan ni bien comienzan a manifestarse los personajes. Grita la oveja, clava las patas en el suelo; aúlla el lobo fieramente. Los chicos entraron a la historia y se olvidaron de las maestras.
Los actores manejan muy bien la ansiedad de los niños, sin salirse del libreto. La capacidad de síntesis, la plasticidad de los movimientos, la belleza de las líneas que trazan los personajes en el aire cuando trepan, caen o ruedan plantean las dificultades para compartir un mismo territorio.
"La obra tiene que ver con la convivencia, con las energías opuestas", explicaron los actores, que trabajan para jardines de infantes y en el programa Teatro escuela de México. "Nos inspira la literatura para niños", comentó José. Jugar surge de las imágenes del libro de Isol Petit el monstruo. "El niño no sabe qué es bueno y qué malo, porque depende de que los adultos digan que eso está bien o mal. También leímos dos libros de filosofía para niños: Qué son el bien y el mal y Qué es la convivencia, de Oscar Brenifier", añadió. Si bien ellos no usan las palabras, siempre ocurre que los chicos van armando la historia en voz alta. La dramaturgia de imágenes limpias y potentes, así como las acciones que parecen sencillas pero que deslumbran por la dificultad física que implican (cuerpos sin peso arriba de la estructura de canastos) logran la participación del público.
“Los chicos autorregulan los límites. La respuesta de ellos es orgánica”, decía Adrián al finalizar la función, satisfecho porque el objetivo se cumplió y se estableció una complicidad conmovedora entre ellos y los niños.
En la economía de recursos al servicio del arte, hay que destacar el diseño de vestuario de Benjamín Barrios, la música original de Eblen Macari, y el asesoramiento corporal de Flor Sandoval. José Agüero y Adrián Hernández realizaron en 2010 en Teatro La Luna la residencia artística que derivó en la obra Malambo Chilango.
ADN
Anoche se presentó en el Salón de los deportes ADN (Algo de nosotros), de la compañía de circo-danza que dirige Gerardo Hochman. ADN es una obra física, de movimiento y acrobática en la que se explotan las infinitas posibilidades expresivas de los cuerpos de los 13 artistas graduados de la Diplomatura en Artes Circenses de la Unsam. No hay trapecios, cuerdas, telas, colchonetas, ni malabares. Ellos señalaban: "El único elemento expresivo es la combinación de los cuerpos accionando en el espacio en función de una idea: la travesía de lo que fuimos cuando éramos bichos a lo que somos siendo hombres. Lo que heredamos, lo que descubrimos, lo que adquirimos, lo que inventamos".

La programación elegida para el Primer Festival de Villa María está atravesada por la música. Y los títulos intentan la comunicación con un público amplio.
Programación
Sábado
A las 15. Grupo Alquimia (España): El Negro y el Flaco. Teatro- Clown. Teatrino (Puente Subnivel). Entrada libre y gratuita.
A las 21. Tryo Teatro Banda (Chile): La Araucana. En el Centro Cultural Leonardo Favio, Sala Bonino.
Domingo
A las 19: Payasos en familia (Córdoba), teatro- clown. C.C.C. Leonardo Favio, hall central (Av. Sabattini 200).
A las 21, Canciones (Uruguay), Murga. C.C.C. Leonardo Favio, sala Bonino (Av. Sabattini 200).
Lunes
A las 18, Barlovento (Buenos Aires), circo-teatro. Salón de los deportes (Corrientes y C. Pellegrini).

