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Color esperanza

El Festival Internacional de Teatro volvió al Complejo Esperanza, donde los chicos privados de su libertad disfrutaron de una emotiva tarde de sol y teatro.

05 de octubre de 2012 a las 12:00 a. m.
Rodrigo Rojas
Color esperanza

El teatro como una experiencia liberadora, como una enorme ventana abierta por la que entra la brisa de la imaginación y la fantasía. Es que el 6° Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes llegó al Centro Educativo Complejo Esperanza, un predio que alberga en cuatro módulos a unos 240 chicos que están en conflicto con la ley y en situación de encierro.

De la mano del grupo de teatro comunitario Orilleros de la Cañada se presentó la obra Bella Vista tiene historia, una pieza que recorre la historia del barrio desde 1930 a la actualidad. Montada en el parque de la escuela, media centena de sillas de plástico en semi círculo formaron la improvisada platea que reunió una selección de chicos provenientes de cada módulo.

El público fue perfecto, bajo el impiadoso rayo del sol soportaron con una sonrisa amena los 70 minutos de obra sin amanar siquiera a levantarse. "No somos actores, somos un grupo de vecinos que actúan, y lo que vamos a ver es la historia de un barrio llamado Bella Vista, pero que bien podría ser la historia de cualquier barrio de Córdoba, del barrio de ustedes" anunció María José Castro, directora del grupo de teatro independiente.

El primero de los tres actos ambientado en 1930 arranca con un grupo de vecinos que dialogan en la vereda. Entre los espectadores, el más chiquitito que apenas supera una docena de años imita el andar de una viejita con ruleros y se gana la carcajada de sus compinches. Y la obra transcurrirá así, entre la atención y la risa de los que por momentos pueden seguir la trama de una obra que no resulta fácil y los baches en los que los jovencitos aprovechan para divertirse entre ellos.

De una forma u otra, el placer por estar ahí es profundo, el teatro en el Complejo es pura celebración. En el comienzo la adaptación del tema de Sandro Tengo arranca el primer gran aplauso, luego los tics de la viejita de ruleros logra el puente de empatía necesario para cautivar la mirada de la platea. La pelea de Gatica con la presencia del General Perón anuncia el comienzo del segundo acto, otra vez la música sacude a los presentes, suena "Siga el baile" y la letra irónica y con guiños barriales que improvisan se refleja contundentemente entre los chicos "No queremos giles de otro barrio..." dice un grupo de vecinos.

"Se viene el Cordobazo" dicen en el comienzo del último acto, a esa altura el sol ya broncea a los asistentes y la atención se vuelve endeble, pocos pueden entender el contexto histórico que se representa. De igual forma el silencio y el respeto están inamovibles. En el fin, la adaptación del tema de la Vela Puerca El Viejo y una murga que cierra la historia contagian a la platea que con aplauso sostenido despide a los actores.

"Es la tercera vez que el Festival llega al complejo" dice Marina Sayan, directora general de protección integral de la niñez la adolescencia y la familia, y agrega "Ya sea teatro o cualquier otra expresión artística es maravillosa para los chicos. Disfrutamos y fomentamos estas actividades siempre".

Antes de volver a sus módulos, los chicos ayudan a apilar las sillas y rodean con preguntas a los actores, el sol por fin cae y da el respiro necesario para pensar que lo que pasó fue una experiencia transformadora para todos los que de alguna u otra forma estuvieron ahí.