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Chicos: ¡Se vienen los monstruos!

Llega el Día del Niño y la Compañía Bineural Monokultur presenta un nuevo formato escénico para chicos: “Monstruos, experiencia sonora interactiva para niños aventureros”.

13 de agosto de 2015 a las 02:50 p. m.
Natalia Moya (Especial)
Chicos: ¡Se vienen los monstruos!
Los chicos están invitados a sumergirse en un viaje sonoro, para ayudar a encontrar a un monstruo del cotidiano.

La Compañía Bineural  Monokultur, integrado por Ariel Dávila y Christina Ruf, lleva más de 10 años experimentando con nuevos formatos escénicos como Audiotour Ficcional, experiencia sonora individual en la cual el espectador va solo con un reproductor de mp3 y auriculares por las calles de la ciudad, escuchando una historia que mezcla hechos reales-históricos con ficción pero sin la presencia de actores.

Otra Frecuencia-audioperformance de a dos fue otra de sus invitaciones, una obra en la que los espectadores eran los protagonistas, participaban en parejas. Se trabajaba sobre la percepción, se ficcionalizaba al otro y se jugaba con interacciones entre los participantes que escuchaban instrucciones por audio.

La última producción del grupo fue el Audiotour Escénico La Nube, que se llevaba a cabo durante una caminata por la zona del Parque Sarmiento, con actores que iban escenificando la narración.

Sólo los chicos

Este año, por primera vez, la compañía trae una propuesta para los más chicos.

Monstruos, experiencia sonora interactiva para niños aventureros

toma elementos del

y de

Otra Frecuencia-audioperformance de a dos

.

Los niños son invitados a visitar el Instituto de Monstruología único en el mundo. Se colocan auriculares y Mp3 y siguen la voz y las instrucciones de una experta que les muestra el laboratorio. Ahí conocen diferentes especies de los llamados “monstruos del cotidiano”, como el monstruo de la dulzura falsa, el monstruo de la hiperactividad o el tan temido monstruo del miedo, entre otros. La visita se interrumpe por el sonido de una alarma que avisa que uno de los monstruos se escapó, y como no hay nadie más disponible, los niños tienen que ayudar y participar del equipo de búsqueda. Para ello primero viajarán por el espacio hasta el fin del universo.

Luego realizarán un viaje por el tiempo hasta llegar a la era de los dinosaurios y finalmente se sumergirán en el mundo subacuático para ver si allí pueden  encontrar al monstruo.

Esta experiencia se hace en grupos pequeños y en un espacio cerrado que cuenta con un dispositivo escénico dividido en cuatro escenas, con objetos, títeres y elementos de utilería. Los niños recorren este espacio sumergidos en una historia y guiados por la voz de un personaje. Durante la obra, hay momentos de interacción de los pequeños entre ellos y/o con los elementos del espacio.

Palabras mayores

Ariel Dávila, una de las “neuronas” detrás del proyecto habló con

VOS

y contó cómo fue que llegaron con Cristina Ruf a esta propuesta para chicos despúes de 10 años de experimentar con nuevos formatos escénicos.

“En todo este tiempo usamos el recurso del audio para construir ficción dentro de espacios reales, y participaron también adolescentes y niños en las distintas presentaciones. Nos dimos cuenta de que estos formatos parecían tener un especial atractivo para ellos, aunque los guiones no estaban dirigidos a esas edades. Desde esa experiencia empezamos a desarrollar entonces este nuevo proyecto destinado especialmente a niños a partir de los 6 años.

–¿Cómo surge la idea de trabajar con monstruos?

–Nos inspiró bastante un libro que nos regaló una amiga hace un tiempo. Es una especie de enciclopedia que se llama Monstruos de la vida cotidiana, del escritor alemán Christian Moser. Y se nos ocurrió crear un recorrido por un Instituto de Monstruología. Pensamos en los monstruos como parte de nuestro imaginario cotidiano, enfrentamos permanentemente al monstruo de la glotonería, al monstruo de la chinchudez o de la curiosidad. A todos nos suele atacar el monstruo del miedo de vez en cuando y entonces tenemos que encontrar una forma de manejarlo para convivir con él.

–¿Qué tienen en común?

–Son seres que pueden ser tiernos, imperfectos y también monstruosos. Esa mezcla nos divierte a todos, grandes y chicos. Por otro lado están los clásicos como Los Muppets y Plaza Sésamo que tienen claramente influencia sobre nosotros y nuestro trabajo. Nos encanta el humor delirante y el absurdo de estos programas. De hecho hay algunos pequeños homenajes escondidos en el espectáculo. Una de las ideas sobre las que trabajamos en la obra es enfrentarse a estos monstruos de forma lúdica y tal vez entender que, a pesar de todo, la vida sería muy aburrida sin ellos. Utilizamos lo sensorial, el humor y el absurdo, pero también la fantasía y lo onírico.

–¿Cómo fue el proceso creativo?

–Muchas veces, nuestros procesos creativos son bastante cortos y muy intensos, y hemos creado una obra entera en un mes, un mes y medio. Por suerte, para desarrollar este proyecto nos pudimos tomar más tiempo. Veníamos pensando en un formato para chicos hace mucho y a principios de año concretamos el concepto y la dramaturgia.

En cuanto a la puesta, Ariel Dávila cuenta que los primero que definieron fue llevar el formato del Audiotour que venían trabajando a un espacio más protegido, cerrado, es decir, que no fuera la calle o el espacio urbano. Además, querían agregar el elemento de los objetos y títeres, algo bastante nuevo para Bineural Monokultur también.

“Fuimos conectando colaboradores para la puesta”, grafica, y nombra a Ariel Merlo en el diseño de escenografía, Aníbal Arce en el diseño de los monstruos, Guillermo Ceballos en todo el diseño sonoro y Rafael Rodríguez en el diseño de iluminación.

También buscaron asesoramiento en cuanto a la dramaturgia dirigida a niños y la manipulación de objetos y títeres, dos terrenos nuevos para Bineural. “Ahí nos dieron una mano los maestros Carlos Piñero y Aníbal Arce”, apunta, para agradecer luego a los acotres que les pusieron las voces a la historia: Adrián Azaceta, Gabriela Aguirre y Carlos Piñero, y a los actores-guias-manipuladores de los objetos Selene Gualino, Romina Enrria, Florencia Molina y Gabriel Chiappero. Y la lista sigue con Carlos Barahona, Iván Savorgnan y María José Albó, con Priscila Sansica que se encarga de la producción y Natalia Rojo en la gráfica. “Al final se formó un equipo grande, geniales todos”, confirma.

–¿Por qué trabajar con elementos reciclados?

–Surgió cuando vimos una foto del hijo de 4 años de un amigo que hizo un cohete espacial con una caja de cartón y nos encantó. Seguramente ese cohete era mucho mejor que cualquier juguete comprado. El imaginario de los pibes les permite transformar cualquier cosa en un elemento de juego. Trabajamos con la idea de jugar con cosas que encontramos. Consideramos que el imaginario de los niños es mucho más poderoso y puede construir universos enteros de básicamente nada, poder que pensamos fomentar con nuestra propuesta, apoyándonos en un trabajo sonoro.

–¿Qué objetivos se plantearon en el momento de decidir trabajar para niños?–Principalmente hacer una experiencia divertida y a la vez sensible para los chicos, que el recorrido fuera un juego y una aventura. Hablar de los monstruos del cotidiano con los cuales lidiamos todos los días, pero sin una moraleja, y permitimos jugar un ratito con ellos y divertirnos.

–Hicieron un primer ensayo con público. ¿Cómo resultó la experiencia?

–¡Fue hermosa! Como todo primer ensayo fue acompañado por muchos nervios, tal vez más que lo usual ya que para nosotros era la primera vez que pudimos armar todo y realmente hacer un ensayo. Esta propuesta es muy difícil ensayar si no está armada toda la puesta y, sobre todo, si no está el público que interactúa con el entorno. Después de tanto tiempo, poder ver cómo todos los elementos empezaron a formar un conjunto fue un momento de gran alivio y de gran alegría. Y las reacciones de los chicos que participaron fueron sumamente positivas. Realmente se sumergieron en ese mundo sonoro y sensitivo que tratamos de construir. Y se divertían.

Monstruos, experiencia sonora interactiva para niños aventureros estrena el domingo 16 de agosto a las 16, y continuará los domingos 23 y el 30. En cada jornada, las funciones comienzan cada 15 minutos, para cuatro personas:  a las 16, 16.15, 16.30, 16.45, 17, 17.15, 17.30, 17.45, 18, 18.15, 18.30. En María Castaña (Tucumán 260). Reservas, al teléono (0351) 423-5529. Valor de la entrada, $ 70. Se recomienda sacar las entradas con anticipación y estar 15 minutos antes del horario que les corresponda. Duración: 45 minutos. Para niños a partir de 6 años.