"Ángeles en el barro": Rufianes que vuelven del pasado
Sergio Ossés dirige Ángeles en el barro, una obra basada en Los siete locos y Los lanzallamas, dos novelas clásicas de Roberto Arlt. En La Chacarita, hoy a las 22.
Una de las tareas monumentales a la hora de versionar obras es la que aborda la novela como matriz sobre la cual se instala un desarrollo escénico autónomo. En el procedimiento, los materiales de la narrativa mutan y se convierten en una obra teatral, con reglas y supuestos propios.Roberto Arlt mantiene a través de las décadas el tono revulsivo de su obra. Cuando se repasan novelas como Los siete locos y Los lanzallamas, se actualizan los personajes. Todos gozan de un arrebato que coquetea con la maldad y los hábitos miserables.El director Sergio Ossés presenta Ángeles en el barro, basada en esos dos títulos de Arlt, formulados a partir de un concepto escénico que interpreta un grupo de actrices y actores en etapa de formación.La puesta de Ossés, con lo mínimo (mesa, silla, un elástico de cama, una mesa de luz, un perchero), se articula alrededor del personaje de Erdosain. Visualmente, el mobiliario forrado con papel de diario compone una sola imagen, con el piso. La metáfora refiere a la crónica y el mundo de Arlt que suma oficios. En esa caja de reminiscencias, la anécdota cruza la escena. Básicamente y en el despojo que elige Ossés: un tipo quiere salvarse y busca la ayuda de otros que están en la misma.
Erdosain es acusado de robo y pide dinero prestado. La desesperación y el desaliento son su pan diario. Lucas Martín Goria cumple con Arlt y el personaje, bien plantado en el rol. El resto del elenco tiene momentos que no están a la altura de un texto difícil, con los matices de lo humano bajo una lupa inmisericorde. Aparecen algunos gestos ya instalados en el imaginario teatrero en torno al modo de interpretación de los personajes arltianos, como resucitados de una foto antigua.
Asimismo, el director incluye dos recursos interesantes que refuerzan la regla de un relato. En la pantalla, como telón de fondo, las imágenes de documental sitúan al público en una época imprecisa y marcan la referencia del paso del tiempo ('domingo por la mañana\', por ejemplo). En Ángeles en el barro conviven los tiempos de la pantalla, las palabras de Arlt que no envejece y el presente del espectador, metido en ese plan de pacotilla por el cual los siete locos proponen una revolución virulenta.
El otro recurso es la música en vivo. Canciones y episodios corales acompañan la historia y rodean a Erdosain. Se mantiene la estructura monológica de la novela, problema para la representación que se vale de la carta que lee Elsa para empujar la acción. Los diálogos entran y salen de la escena fragmentada, de la que el espectador toma datos para distinguir las líneas que arman el rompecabezas. Las palabras suenan altisonantes, jirones del discurso de la sociedad secreta. Mientras los agitadores esperan la revolución, del cortejo se vuelven figura sobre fondo, Hipólita la Coja (‘qué me importa la felicidad del otro\'); Ergueta, Barsut, El Astrólogo, la Madre, María.Los momentos sonoros son liderados por Daniel Cardozo (El Astrólogo) y María Yacoma (Madre), en guitarra y piano respectivamente.
Sergio Ossés estiliza el discurso feroz y pragmático de Roberto Arlt, en la versión de unos locos menos temibles, quizás la sombra de aquellos que el autor concibió en la Argentina de los presagios.
Grupo Empecinados Teatro. Basada en las obras de Roberto Arlt,
Los siete locos
y
Los lanzallamas.
Dramaturgia y dirección: Sergio Ossés. Por Empecinados Teatro. Música en vivo y arreglos: Daniel Cardozo y María Yacoma. Diseño de luces e Imágenes: Daniel Segovia. Vestuario: María Guglielmelli. Escenografía: Noel Arias. Sábado a las 22 en La Chacarita (Jacinto Ríos 1449). General, ; estudiantes y jubilados, . Reservas: 423-1159.

