Amor por los títeres
María Ángeles Ardiles es Astrolabio, el grupo que se suma a las vacaciones con "Peloncho de queso", una historia atípica entre un gato y un ratón.
Se vino a Córdoba hace 22 años, desde Buenos Aires. No sabía muy bien lo que quería ser. En 2002, todavía como clown, ingresó en uno de los talleres de títeres de Quique Di Mauro y una vez que pasó detrás del retablo y comenzó a manipular muñecos, nunca más salió de allí. "Me di cuenta que era lo mío -relata María Ángeles Ardiles, integrante del grupo unipersonal Astrolabio-. Es lo que me da felicidad, y me doy cuenta que si tuviera que elegir otra vez un oficio, sería éste".
Conociendo gente "maravillosa y generosa" siguió aprendiendo y ahora escribe sus propias obras, fabrica sus títeres y representa sus obras. Una de ellas es Peloncho de queso, que viene participando del Festival de Títeres de Unima, en el Obispo Mercadillo, y podrá volver a verse este sábado a las 16.30.
Es una obra acerca de gatos y ratones que, a diferencia de Tom y Jerry, son muy buenos amigos. Tanto es así, que el felino se pone de parte del roedor para que pueda conquistar a una ratoncita que se asoma cada tanto por un balcón.
Los títeres de Astrolabio son mayormente de mesa. Respecto a fabricarlos, Ángeles dice que son "como hijos", y rememora una anécdota muy especial: "Tengo una muñeca bocona (de las que con la mano dentro abren la boca) que es una abuela que se llama Eloísa. La hice cuando murieron mis abuelas, y tiene un poco de cada una de ellas. La uso en distintos eventos, por ejemplo, en encuentros corales o cuando voy al Hospital de Niños, y ahí muestra chales o mantillas que eran de mis abuelas".
Ángeles ha caminado Argentina y Latinoamérica y por ello ha visitado muchas escuelas rurales. Explica la falicidad que siente haciendo lo suyo, contando que alguna vez estuvo en uno de esos colegios sólo por amor a su profesión, y que inesperadamente recibió un regalo mucho más importante que cualquier cosa material. Los niños mocovíes, que evitan que les saquen fotos y son muy retraídos, se dejaron escuchar por ella hablando en su lengua natal y hasta pudo acercarse a ellos al punto de contacto físico. "Los muñecos rompen muchas barreras -testimonia Ángeles-. Hasta los grandes se descontracturan cuando hay uno presente".
Para verPeloncho de quesoDe Astrolabio. El sábado a las 16.30 en el Obispo Mercadillo (Rosario de Santa Fe 39).Entrada: . El domingo 22 de julio a las 17, en la Casa de Pepino (Belgrano y Achával Rodríguez). $ 15.

