Arnaldo Antunes: "Busco alterar las costumbres de las personas"
Arnaldo Antunes es el invitado de lujo para la presentación del disco Estamos, este miércoles en la Sala de las Américas. La cordobesa Jenny Náger musicalizó poemas del escritor brasileño, exintegrante de Tribalistas y un reconocido artista de vanguardia. Recientemente se publicó la antología Palabra desorden.
Hay algo en la poesía de Arnaldo Antunes que podría calificarse con todo derecho como "alucinógeno", siempre y cuando no se confunda ese término con ninguna exaltación del derrape autobiográfico asociado al consumo de sustancias que en general no ayudan a escribir mejor o la predilección por cierto reviente mistificado de los autores malditos. Para nada. Sencillamente, sus poemas tienen la capacidad de provocar visiones. O sea: propician la alteración de la conciencia y buscan modificar el comportamiento habitual de la sensibilidad. ¿Cómo? Con las palabras que más o menos todos conocemos y utilizamos, pero conducidas por caminos inauditos, de modo que el mundo y los seres aparezcan bajo otra luz. Redefinidos en una especie de enciclopedia china. Combinados de maneras imposibles pero exactas. Con dibujos e intervenciones caligráficas que buscan, en su modalidad de huella, dejar claro que detrás de la escritura hay un cuerpo. Ayudados con sacudones tipográficos o juegos con el diseño gráfico que incrementan los significados.
Algunos poemas son, en su brevedad abismal, verdaderos haikus visuales. Ver para creer.
Criatura delicada de la contracultura con Os Titãs, banda emblemática del rock de Brasil en la década de 1980, y partícipe de un fenómeno de masividad global con Tribalistas, el trío que en 2001 integró junto a Marisa Monte y Carlinhos Brown (grabaron un solo disco homónimo que vendió más de dos millones de placas), Arnaldo Antunes se ha movido con elegancia entre la condición de escritor de culto, heredero de la exigente tradición de la poesía concreta de su país, y la composición de un tipo de canción popular que se acomoda en los rankings radiales y hace bailar y sentir sin culpa. Tiene además una importante obra como artista visual.
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En el último tiempo la relación de Antunes con la Argentina se ha venido afianzado. En abril fue una de las figuras de la Feria del Libro de Buenos Aires, donde ofreció un concierto y dio a conocer la antología bilingüe Palabra desorden, una selección de poemas de siete de sus libros y un puñado de caligrafías que publicó el sello porteño Caja Negra, y ahora vuelve a Córdoba para sellar un vínculo creativo bastante inusual, iniciado de manera secreta.

La cantante cordobesa Jenny Náger quedó hechizada hace años con la música de los poemas de Antunes, y comenzó un trabajo apasionado sobre esas palabras. Ella le enviaba canciones por mail y él respondía con entusiasmo y gratitud. Ambos se conocieron, finalmente, en 2013, cuando Antunes vino como invitado a la segunda edición del Festival Internacional de Poesía de Córdoba. En el Cabildo Histórico, durante la apertura del encuentro, el brasileño protagonizó una performance poética y Jenny le dedicó una especie de serenata mientras él miraba desde un balcón.
Comenzaba a gestarse así la etapa decisiva de una colaboración que culminó en el disco Estamos-Música a primer oído (Viento de Fondo), un conjunto de poemas de Antunes que Jenny Náger explora alcanzando diversos paisajes sonoros. Este miércoles, los protagonistas del sueño lo presentarán en la Sala de las Américas (Ciudad Universitaria).
Estamos es un disco-libro que incluye la edición bilingüe de los poemas, que fueron traducidos por Gastón Sironi, escritor y editor de Viento de Fondo y una de las patas imprescindibles de este proyecto.

“Jenny me mostró algunas canciones y quedé encantado cuando las escuché por primera vez. Es una sorpresa que haya una persona que haga canciones con mis poemas, es un regalo para mí”, cuenta el poeta y músico paulista.
Entre los 10 temas que incluye Estamos hay una hermosa y jugada versión de "Las cosas", un poema de Antunes que Gilberto Gil musicalizó y grabó en Tropicalia 2 y que solía cantar en sus shows junto a Caetano Veloso.
Todo junto
–¿Qué fue primero, la música, la poesía o el arte?
–Yo empecé a escribir en la adolescencia, y al mismo tiempo tomaba clases de guitarra. Intentaba componer canciones e iba haciendo los primeros poemas. Luego empecé con los Titãs, con quienes éramos conocidos de la escuela, y comenzamos a hacer conciertos mientras la poesía seguía caminando paralelamente. Y en algún momento esas cosas comenzaron a encontrarse, como en Nome (Nombre), un video que hice cuando dejé Titãs, donde se juntaban mis preocupaciones en el área de la poesía y de la música. La cosa visual siempre me acompañó. Mi palabra impresa siempre estuvo muy ligada a su materialidad gráfica. Me gusta hacer poesía fuera de los libros: en carteles, en videos, en objetos, instalaciones. Todo lo que hago está muy ligado a la palabra. Es como si la palabra fuera una especie de puerto seguro a partir del cual me aventuro en dirección a otros lenguajes, buscando contaminar. Al fin y al cabo soy un escritor de poesía privilegiado, porque mucha gente llega a mis libros después de haber pasado por mis canciones.
Perfil. Arnaldo Antunes nació en 1960 en San Pablo (Brasil). Poeta, músico, artista visual y performer, es un reconocido creador de vanguardia, con incursiones arriesgadas en el campo de la experimentación y cruces con las formas populares de la canción. Publicó más de 15 libros de poemas. Grabó siete discos con el grupo Os Titãs, una de las bandas más importantes del rock brasileño de los años ’80, integró Tribalistas (con Marisa Monte y Carlinhos Brown) y además tiene 10 trabajos como solista. El último se denomina Disco. Antunes ha trabajado en colaboración con artistas como Laurie Anderson, Ryuichi Sakamoto y David Byrne.
–Cuando escribís, ¿sabés si va a ser un poema para ser leído o cantado?
–Nunca parto de una predisposición, pensando que voy a hacer esto o aquello. Pero, generalmente, durante la realización ya sé si lo que estoy haciendo es para ser leído en una página, si será un objeto o una canción. A veces una letra sale con una melodía. Hay poemas que vienen impregnados de algo visual. Pero también me pasa que las excepciones son cada vez más frecuentes. A muchas letras de canciones las pienso después en versiones gráficas y acabo publicándolas en un libro o se transforman en obras para una exhibición. O bien escribo poemas que luego son musicalizados por mí o por otras personas. Creo que todo está en diálogo porque existe ese territorio común de la palabra. Yo no me siento un músico que quiere hacer música instrumental. O un artista plástico que quiere hacer un trabajo específicamente pictórico. Yo hago canciones, o poemas visuales, cosas que involucran a la palabra o al menos un ejercicio de significación poética.
–¿Qué sensaciones predominan cuando trabajás?
–Siempre tengo buenas sensaciones. Nunca asocié con dolor o sufrimiento el trabajo en alguno de los lenguajes que me interesan. Puede ser que un poema o una canción hablen de algo doloroso, pero el propio acto de creación siempre es placentero. Por eso, muchas veces, expresar algo doloroso puede redimir.
–En muchos poemas pareciera que no estás de acuerdo con el diccionario y que quisieras cambiar los significados y restituir el asombro...
–Desde muy temprano, en mis primeros poemas había un deseo de subversión de las formas sintácticas tradicionales, un deseo de amalgamar palabras, cortarlas en diferentes puntos para que cuenten otros sentidos. Todo eso tiene que ver con buscar el límite del lenguaje. Hay una búsqueda de expresar más.
–¿Creés que hay humor en tu poesía?
–Hay una ligereza, quizás un humor, pero muy sutil. No es lo que más salta, por lo menos en el sentido de algo gracioso. Hay un deseo de hacer asociaciones imprevistas que tengan gracia, pero en el sentido de levedad. Alterar las costumbres de las personas, los patrones de sensibilidad y de conciencia. Eso busco.
–¿Habrá otro disco con los Tribalistas?
–Tribalistas fue un disco de encuentro, pero cada uno de nosotros tenemos nuestras carreras individuales, y en ningún momento concebimos aquello como un trabajo de banda. A veces nos encontramos, en algún video por ejemplo, o en algún concierto. Marisa es de Río de Janeiro, Carlinhos es de Bahía y yo soy de San Pablo, tenemos afinidades y diferencias que se complementaron. Fue muy rico componer con ellos, las cosas fluyeron con mucha facilidad. Lo que pasó con Tribalistas no estaba planeado. Yo fui a Bahía a grabar mi disco Paradeiro, producido por Carlinhos, y me quedé dos meses grabando en su estudio; invité a Marisa a grabar una canción, y entonces empezamos a componer y a jugar, y quedó tan bien que terminamos armando un repertorio de 20 temas juntos, de los cuales luego grabamos 13.
–¿Cómo te llevás con la fama?
–Vivo la contradicción, o más bien la paradoja, de trabajar por un lado con un lenguaje muy minoritario como la poesía, un arte en el que muy poca gente se interesa, y por el otro con un lenguaje masivo, de comunicación de masas y ligado a la industria del entretenimiento como es la canción popular. Son públicos distintos, claro, pero lo que a mí me interesa también es contrabandear de un área hacia la otra. Al fin y al cabo soy un escritor de poesía privilegiado, porque mucha gente llega a mis libros después de haber pasado por mis canciones.
Jenny Náger y Arnaldo Antunes presentarán el disco
Estamos-Música a primer oído
el miércoles 29 de octubre desde las 21 en la Sala de las Américas (Pabellón Argentina, Ciudad Universitaria). Acompañarán músicos invitados. Entradas anticipadas a $ 127 en Disquerías Edén y edenentradas.com.ar

