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Avelluto dice que no le interesa tener una gestión “macrizada”

El ministro de Cultura de la Nación aseguró en la Feria del Libro de Bogotá, donde la Argentina es país de honor, que el trabajo de su cartera es plural y que está “a mitad de camino” de sus objetivos.

22 de abril de 2018 a las 03:00 p. m.
Juan José Domínguez (Especial)
Avelluto dice que no le interesa tener una gestión “macrizada”

En los últimos 15 años, la fuga de lectores de diarios de papel a los medios digitales ha hecho estragos en el periodismo. Distinto es el caso del sector editorial, en el que el libro de papel sigue siendo predominante, mientras que la lectura en soportes electrónicos es marginal. El ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, vaticinó que el libro tradicional no desaparecerá, sino que coexistirá con el digital, y resaltó que hay que prestar atención a los géneros literarios que surjan de nuevas formas de lectura.

En una entrevista que le concedió a La Voz en Bogotá, tras la apertura de la feria internacional del libro (Filbo), Avelluto se jactó de haber logrado que la política cultural de Cambiemos deje de ser un instrumento de propaganda oficial y dijo que los prejuicios del mundo artístico han cedido.

Acerca de la situación del mercado del libro en el país, dijo que “la industria editorial argentina sigue siendo muy fuerte. Según los últimos indicadores, aunque es incipiente hay una recuperación del mercado y con una muy buena expectativa para este año. Hay mucho talento y muchas editoriales nuevas”.

El libro tiene futuro, y asegura que no va a desaparecer frente a los soportes electrónicos. "Va a seguir existiendo, coexistiendo con los soportes digitales y al mismo tiempo con nuevos géneros literarios. Un fenómeno como Dante 2018, con decenas de miles de personas leyendo La Divina Comedia en distintos lugares del mundo, empieza a darnos una idea de que probablemente algunos formatos puedan entrar en un crepúsculo pero surgirán otros nuevos".

Avelluto no cree que el libro “ya fue”, como piensan algunos intelectuales. Sí, en cambio, piensa que hay un problema cultural respecto del tiempo de lectura. “Independientemente de la experiencia, la tradición, la calidad o el dinero, es el tiempo disponible que tenemos para leer”.

“Todavía hay tiempo de leer una novela, y los jóvenes están leyendo novelas gordas. Pero el tiempo disponible de lectura es uno de los problemas culturales para pensar en términos evolutivos la incógnita de cuáles son los nuevos géneros que van a aparecer de la mano de los formatos digitales. Todavía no lo podemos decir. Hay apenas experiencias piloto, muy incipientes. Pero si la novela fue la forma de literatura prototípica del siglo 19 y del siglo 20, no significa que vaya a serlo en el siglo 21 y los siguientes”, agrega.

Editoriales independientes

Para Pablo Avelluto, la proliferación de editoriales chicas e independientes tiene su explicación en el fenómeno global. “El costo para poner una editorial es relativamente bajo en relación a montar una obra de teatro o hacer una película. Pero una editorial no es solamente talento para elegir buenos libros, sino que es también una empresa y entonces hay que saber cómo organizar la distribución, la promoción, las liquidaciones de derechos”.

Y agregó que desde el Ministerio dan capacitación y abrieron un concurso para que las editoriales independientes puedan vender los libros en su stand en la Feria del Libro de Buenos Aires. "No es un camino sencillo, pero tratamos de que se familiaricen con el negocio, que es tanto o más difícil que elegir buenos libros.

Con respecto a la gestión cultural de Cambiemos, el ministro considera que se dio un paso importante con la designación de directores de museos por concurso. “Buscamos mejorar el rol del Estado como mecenas, con Fondo Nacional de las Artes, las orquestas o el Incaa. Y acompañamos el desarrollo de industrias creativas, con inversión. Estamos por la mitad del trabajo proyectado. Pero estoy satisfecho y, sobre todo, con haberle quitado a la política cultural la connotación de instrumento de propaganda política”.

Sobre el tema, agrega que un objetivo que se planteó por encima de los anteriores fue “la reducción de los prejuicios sobre la gestión cultural de Cambiemos: después de dos años de Alberto Mangel en la Biblioteca Nacional o los más de 200 estrenos de cine argentino durante el año pasado y los más de 80 rodajes que va a haber este año de ficción, creo que hoy ese prejuicio se hace más difícil de sostener que cuando recién empezábamos”.

Cuestiones políticas

–¿Se “deskirchnerizó” el área de Cultura?

–Durante el kirchnerismo, las delegaciones argentinas en las ferias internacionales eran más sesgadas. Eso me consta porque yo trabajaba en el gremio editorial. Hubo un caso de un escritor (no lo mencionó, pero aludía a Juan Sasturain) que me dijo: “Yo estoy en contra de este gobierno, entonces no voy” a la feria de Bogotá. Es un error, porque esta delegación (que entre otros integran Diego Golombek, Pablo de Santis, Liniers, Narda Lepes, Andrés Neuman, Reynaldo Sietecase, Sergio Olguín y Luis Pescetti) no representa al gobierno de Mauricio Macri, sino a la cultura del país, que es muy diversa. En la época del kirchnerismo, yo discutía mucho con Claudia Piñeiro y, sin embargo, hoy está acá, en Bogotá, y es una escritora sensacional. Esa idea de que a los escritores los podés alinear en función de sus opciones ideológicas me parece un error. Yo no leo a Mario Vargas Llosa por ser liberal ni a Gabriel García Márquez por ser de izquierda, sino porque son grandes escritores.

–O sea que esta delegación no está “macrizada”.

–Lo contrario del kirchnerismo no es el antikirchnerismo, sino la pluralidad. No me interesa tener una delegación macrizada.