Temas del día:

Vicentico, ensayo sobre la asfixia

Vicentico volvió con “Sólo un momento”, una obra sobre rupturas dolorosas y amores que dejan sabor a nada. Comentario + video.

03 de octubre de 2010 a las 06:39 p. m.
Vicentico, ensayo sobre la asfixia

En la antesala de cada solista de Gabriel Fernández Capello, siempre pesa la tentación de observar que su apodo Vicentico deriva de un héroe de telenovela para respaldar por qué se desplaza a la música romántica o bizarrea con géneros incómodos. En Sólo un momento, que el Cadillac editó con producción de Cachorro López, no es necesario apelar a esta relación nombre y sobrenombre.

Primero, porque todo suena tan naturalmente pop y con tintes de buen gusto, que vuelven afables ciertos vuelos de psicodelia (alucinante cómo se optimizan los coritos gospel, cómo se filtran esos teclados tan marcianitos); segundo, porque el vibrato de Gaby-Vicentico vuelve entrañables y decisivas frases "ligeras" como "y ahora hay que partir, sólo vos y yo hasta el sol" de un título tan Televisa como La carta. Es decir, no hay melodramatismo afectado. Tampoco, movimientos caribeños que pongan el foco en la cuerda percusiva.

Aquí, Cachorro ha rodeado a ese bendito vibrato, y su consecuente candidez expresiva, con sus colaboradores habituales para blindar todo con una bella homogeneidad a la que el solista asoció en las entrevistas con un "todo suena más chiquito". Entrando al repertorio, se percibe el equilibrio justo entre los temas más arriba (Ya no te quiero, Sólo un momento, Morir a tu lado, Luca) y los más sosegados (La carta, la ranchera trip El otro). Claro que se está abajo o arriba en términos de ritmo, porque en lo que se refiere a las líricas prevalecen las fatalistas (Sólo un momento se pregunta "¿Cuál es la hora exacta en que tengo que partir?", mirá el video clip en el player de arriba) o las de desamor.

Salvo la exaltación de Luca Prodan, o esa alusión a la psicópata disparidad de energía que viven los rockers entre que se suben y bajan del escenario (Rey del rock & roll), terminan imponiéndose tópicos como la resignación de que el dolor prevalece ante una ruptura (Cobarde, Escondido) o el conformismo de las relaciones "perdurables". De hecho, cuando Gaby-Vicentico interpreta a Palito Ortega (Sabor nada), enfatiza "qué nos sucede vida mía que últimamente ya nos miramos indiferentes / y a ese amor que hasta ayer nos quemaba, hoy el hastío ya le dio sabor a nada". Felizmente casado y flaco hasta lo canchero, este solista se anima a ensayar sobre la asfixia de la monogamia. Jugado.

Sólo un momentoVicenticoCalificación: **** (muy bueno)Sony (2010)$ 45