Vamos las bandas (de sonido)
Un repaso por algunos de los soundtracks más destacados de los últimos meses.
Las bandas de sonido representan un caso único. Si se trata de música incidental, es probable que la edición sea potable para especialistas (en música sinfónica, en música experimental, en cualquier género que haya resuelto la interpretación del filme). Pero si la cosa va por el lado de canciones puestas para volver más pop(ular) un relato cinematográfico, la soundtrack puede resultar apenas un compilado de grandes éxitos de artistas varios.En ambos ejemplos, la obra puede tener entidad al margen de la pantalla. Lo cierto es que los coleccionistas de ley tienen su batea específica para "música de películas", y que la industria nacional sigue editando a buen ritmo obras de este tipo, más allá de su estado comatoso. Es más, hay soundtracks que llegan al disco mucho antes que el mismo filme a las salas comerciales. El impacto más reciente en este sentido: Universal publicó Dónde están los monstruos, de Karen O sobre película homónima (e infantil) de Spike Jonze. Lo que sigue, el ranking, liderado por Los abrazos rotos, de Alberto Iglesias sobre Almodóvar. 1. Los abrazos rotos: En el sobre interno, Almodóvar detalla el modo en que Alberto Iglesias fue encontrando la música ideal para Los abrazos rotos. El director admite que, en primer lugar, habían llegado a algo noir que fue puro lugar común. Por eso, sugirió un cambio. Luego reivindicó a Iglesias por nunca paralizarse ante los contratiempos y encontrar finalmente una música sigilosa que, al mismo tiempo, resulta "sugerente, inquietante y viva". Hay tres canciones complementarias (de Cat Power, Can y Uffie), puestas por decisión del manchego.2. Otro mix entre música incidental y canciones que realzan un clima propuesto por el director. Lo primero es responsabilidad de Elliot Goldenthal, lo segundo de Michael Mann. Goldenthal propone cuerdas envolventes, solemnes en relación con sus antecedentes más experimentales. Entre las canciones, que contextualizan un relato sobre gangsters de los años de 1920 y 1930, se destaca Bye bye blackbird, de Ray Henderson, por Diana Krall. La canadiense recreó con suma sutileza el jazz melódico de la Chicago de entonces.3. 2012: Si la peli es sobre el fin del mundo, la banda de sonido no puede ser otra cosa que amenazante. Harald Kloser y Thomas Wander no se alejaron demasiado de este razonamiento lógico. Lo que crearon para 2012 se corresponde con la espeluznante sensación de quedarse sin tierra para pisar. "La" canción que lo corona todo es pop y está interpretada por un reality star: Adam Lambert. Y hay una de inspiración jazzística que, curiosamente, combate el sustento temático de la película: It ain't the end of the world, por George Segal y Blu Mankuma.4. Se reencuentran los personajes de la primera Rápido y furioso. Y se pensaron las condiciones para una secuela y una banda de sonido acorde, con preeminencia del raper latino del momento: Pitbull. El cubano hace duetos con Pharrell en Blanco, con Lil Jon en Krazy y con Tego Calderón en You slip; she grip. Calentísimo. Tanto como los complementos (M.I.A., una versión de La isla bonita a cargo de Tasha). Por ahí se lo oye también a Don Omar con Virtual diva. "La rima de un beso en un brinco suicida", larga.

