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Una extraña semblanza del coronel Baigorria

“El errante...” es un buen trabajo apoyado por las actrices y un niño.

17 de julio de 2010 a las 04:20 p. m.
Una extraña semblanza del coronel Baigorria

Como si se hubiera recortado una parcela del "país del diablo", la obra El errante o el sueño del centauro es un trabajo poético que intenta capturar el texto, por momentos inasible, de Jorge Villegas. Con él, la directora María Palacios participa del proyecto 6x6 (seis autores por seis directores).Una mujer y un niño comparten el espacio entre humo y papeles que vuelan. En el fondo del escenario de la sala Azucena Carmona, otra mujer mira algún horizonte y dice: "Sé de lluvias interminables. Sé de tormentas de arena". Alude al país que es "pampa y guadal", y relincha. Carolina Amor en su rol ambiguo y potente comparte escenario con Camila Sosa Villada y el niño León Calviño. De esa imagen que el espectador comienza a transitar a paso lento, emergen otras, las de la historia de Manuel Baigorria. ¿Quién sabe de él? El texto ofrece información fragmentada, expuesta a través del velo de la poesía y los saltos en el tiempo. Villegas continúa con la serie de obras dedicadas a la historia argentina, un ejercicio de lectura histórica a través del teatro que ostenta un estilo de escritura y modos de decir. María Palacios lucha con el texto, con las actrices por aliadas y un niño prodigioso, Baigorria niño, nacido en San Luis en 1809. León juega, se cuadra, dice bien su parlamento, como si se hubiera escapado de una lección de historia atípica. Es una de las sorpresas de la obra nada sencilla, en la que no hay cronología, sólo escenas de los momentos más significativos de una biografía poco divulgada. Las actrices y el niño asumen las voces que cuentan la historia: Baigorria sirvió a los unitarios Videla y Paz; lo persiguió la Mazorca, huyó con los indios ranqueles hasta ser uno de ellos y llegar a cacique. El largo camino de la identidad de Baigorria se vislumbra cuando Camila Sosa Villada acomoda su vestido y taconea un malambo, con ritmo perfecto, mientras cuenta la hazaña del soldado fugitivo. El relato cambia al grito de "pausa" o "play", licencias de Villegas. Las actrices hacen un trabajo notable para sobrevivir al torbellino de ideas e imágenes a las que remite el texto. Hay que dejarse llevar por la figura del hombre de la cara cortada que dice: "Este dolor es mi nación". Tampoco faltan el humor y la ironía amarga, cuando el centauro afirma que "la patria es una operación inmobiliaria". La obra breve, concentrada y rotunda, se recibe como un buen trago de caña."El errante o el sueño del centauro" Calificación: BuenoLa obra se presenta los jueves y viernes a las 20 en la Azucena Carmona del Teatro Real. De Jorge Villegas, con dirección de María Palacios.