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Un viaje a Salta

La Cerrillana, en el Cerro de las Rosas, propone una casa típica de la zona con lo mejor de la gastronomía salteña. en

01 de diciembre de 2010 a las 05:21 p. m.
Un viaje a Salta

Este es un negocio que hace 38 años despacha una de las mejores empanadas de la ciudad. Cuenta la historia que en 1972 dos hermanos oriundos de Salta, que estudiaban en Córdoba, decidieron abrir este local en las adyacencias de la Plaza Kennedy para mantenerse y, de paso, ayudar a su familia.Y tanto se mantuvieron que al día de hoy tienen varias sucursales diseminadas por la ciudad y son una referencia ineludible a la hora de hablar de empanadas en Córdoba. La Linda (ex Casa de Salta en calle Caseros), Lo de Villalpando y La Cerrillana, sin dudas conforman el tridente perfecto a la hora de hablar de estos nobles repulgues.Esta vez llegamos a una casa silenciosa del Cerro de Las Rosas, más bien uno de esos chalets típicos con hermosos jardines en el frente (la señora del frente está regando el pasto con lo cual descubrimos un secreto bien guardado). Allí nos sentamos en unas mesas de plástico y esperamos que nos atienda la dueña de casa, que no tiene problemas en hacerlo con el celular en la oreja y luego detenerse a contar la historia de su negocio cuando le fue consultada.La verdad que un disco de Los Chalchaleros no estaría mal para que nuestra imaginación fluya un poco y viajemos sin ticket a esa plaza mágica, a esas calles, a ese paisaje tan pero tan encantador que tiene Salta. Pero bueno, nos conformamos con la señora contando de dónde trae el choclo para la humita y el mote para el tamal, y con los perfumes de su comida (con el pimentón haciendo punta), mientras se escucha la voz de Tinelli en el televisor que está adentro de la casa.Las empanadasLlegan las empanadas a la mesa y no quedan dudas. Son extraordinarias. La diferencia con las de Villalpando o las de La Linda radica en que éstas son fritas. La masa casera es perfecta y queda tan dorada como crocante y sabrosa. El relleno, una sinfonía jugosa perfumada con pimentón y cebolla de verdeo.Probamos las de carne salada, la dulce, la de quesillo con verdeo y la de pollo (3 pesos cada una). La verdad, una mejor que la otra. Y cómo no acompañarlas con el único vino blanco disponible en la casa: Domingo Hermanos Regional, 25 pesos, que no especifica varietal (o la etiqueta maltrecha no permitió averiguarlo) pero se sabe, se siente y se degusta como un Torrontés.Después llegará la humita en chala y el tamal. El primero, plato de verano, con choclo fresco rallado, leche, queso y un toque picante. El segundo, de invierno y preparado con mote, el grano de maíz seco proveniente de Bolivia que se pela en ceniza, se lava, se hierve y se muele para hacer la pasta, que se rellena con charqui o carne desmechada, como en este caso.Al final, y aprovechando una noche fresca, nos rendimos ante el locro, bien cargado (patita de chancho, mondongo, chorizo colorado, carne vacuna y panceta) con un toque de salsa picante y más perfume de verdeo por encima. Cremoso y anaranjado, es el paso previo a un postre que. finalmente, no estuvo disponible.El quesillo y el dulce de cayote serán entonces para el próximo viaje, que esperemos esté más predispuesto a enseñarnos cada una de las estaciones posibles.La Cerrillana* * *Tristán Malbrán 3959. Cerro de las Rosas. Teléfono (0351) 482-2318 y 156-787937. Abierto todos los días menos los martes. Efectivo. Delivery y comidas para llevar.