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Un escritor en varias trincheras

Saramago fue una figura polémica. Ateo, comunista y rabiosamente anticlerical. Su ruptura con Cuba.

19 de junio de 2010 a las 07:53 p. m.
Un escritor en varias trincheras
En 1999, Saramago se reunió con líderes zapatistas en Chiapas.

"El Dios de la Biblia no es de fiar, es mala persona y vengativo". Así respondía Saramago a las críticas realizadas por la Iglesia Católica de Portugal a su novela Caín, sumando una nueva polémica a la extensa lista de enfrentamientos con sectores conservadores.Saramago construyó su figura pública como un escritor capaz de dar batallas en distintos frentes. Ya con El evangelio según Jesucristo, una de sus novelas más famosas, se mostraba decidido a enfrentar temáticas urticantes y a confrontar con el mensaje religioso y sus mandatos morales. A la hora de discutir no evitaba el sarcasmo: "¿Quién va a leer un libro de ese tamaño?", ironizaba sobre la Biblia y señalaba que no creía que los católicos realmente la conocieran.En 1991 su nombre alcanzó fama mundial tras el escandaloso veto, por parte del gobierno portugués, a la presentación de El evangelio según Jesucristo al Premio Literario Europeo de ese año. El argumento fue la supuesta "ofensa a los católicos".Su militancia en el partido comunista portugués, al que se afilió en 1969, fue consecuente con la mayoría de sus declaraciones y sus acciones, aunque siempre reclamó su derecho inalienable a disentir. Saramago apoyó causas como la lucha zapatista en México, y fue un defensor del régimen cubano hasta su famosa ruptura: "Cuba ha perdido mi confianza –expresó en 2003, cuando el gobierno de Castro ejecutó a tres personas–, ha dañado mis esperanzas… Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo". Fue un creador ideológicamente activo y su voz recorrió el mundo para gritar contra la injusticia, la globalización o la pobreza.