U2: pizzas y estrenos
La vuelta de U2 a los escenarios tras la operación de Bono tuvo de todo: comida para los fans y dos temas inéditos. Miralos acá.
Los integrantes de la banda irlandesa U2 le regalaron pizzas calientes a los fanáticos que pasaron la noche frente al Estadio Olímpico de Turín para asegurarse los billetes para su concierto en esa ciudad.
"Fueron increíbles, era de veras la mejor de las cosas que podían hacer", relató Massimo, un joven de 29 años que presenció el hecho. Otro admirador del grupo contó que "eran como la una y media, habíamos oído que los U2 habían llegado para la prueba de sonido, y la verdad es que habíamos perdido la esperanza de verlos".
"De golpe vimos llegar al ingreso una enorme limusina negra y cuando se abrió allí estaban los cuatro, y con Bono a la cabeza abrieron el cofre y empezaron a repartir las pizzas: había decenas de ellas, humeantes", agregó.
Algunos se comieron las pizzas, otros aprovecharon para hacerse firmar autógrafos en las tapas de cartón, y todos quedaron encantados por el modo en que se portaron sus ídolos.
El showTras el curioso hecho, se produjo finalmente el regreso de la banda irlandesa a los escenarios, con un Bono totalmente recuperado de su lesión de espalda. Según las crónicas, U2 encandiló a sus seguidores con un vibrante concierto, en el que hubo espacio para dos temas inéditos: Glastonbury y North Star.
Después de tener que someterse a una operación de espalda el pasado 21 de mayo en la ciudad alemana de Munich, el líder de U2 retomó, junto a sus tres compañeros de grupo, la gira "360º" ante unas 45.000 personas en un Estadio Olímpico de Turín (norte de Italia) que no dejaron de saltar al frenético ritmo de la banda.
Cobijados bajo la ya conocida estructura de 190 toneladas de metal con forma de araña diseñada para el escenario de esta gira, inaugurada mundialmente en Barcelona el 30 de junio de 2009, The Edge, Adam Clayton, Larry Mullen, y Bono, salieron al escenario caminando juntos para después desatar la locura con Beautiful Day.
Los nervios de un público impaciente por el interminable intermedio que se hizo entre la actuación de Kasabian (grupo soporte) y la salida al escenario de U2 dieron paso a un espectáculo al más puro estilo de la banda, en el que Bono demostró haber dejado atrás esa "grave compresión en el nervio ciático" que le obligó a aplazar la gira.
Fue el propio Bono quien se encargó de dejarlo bien claro: "Ese tiempo es pasado ahora. Estamos ya preparados para el futuro", dijo el cantante, quien a sus 50 años lleva por el mundo los temas de su último álbum, No Line on the Horizon, entre ellos el Moment of Surrender que cerró el concierto.
Y para ofrecer algo nuevo en este espectáculo de unas dos horas, el grupo interpretó en primer lugar North Star, una romántica balada en la que, con las luces apagadas, el sonido de la guitarra llenaba todos los espacios y que hablaba de una persona desesperada por alcanzar el amor. Acto seguido llegó el más movido Glastonbury, que la banda quiso dedicar al popular festival inglés de música (miralos en la solapa de arriba).

