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Todas las voces todas

Bobby McFerrin reconstruye el mundo a partir de voces y lenguajes. “VOCAbuLaries” es un trabajo colosal y sorprendente.

02 de mayo de 2010 a las 05:20 p. m.
Todas las voces todas
BOBBY MCFERRIN. El universo en sus múltiples voces.

Muchas voces, muchas lenguas, muchas maneras, un concepto. Después de casi ocho años, Bobby McFerrin, seguramente uno de los más sorprendentes cantantes surgidos del jazz, retorna al disco con una idea eminentemente discográfica: reunir voces de diversos géneros y distintas latitudes para elaborarlas y multiplicarlas en un estudio de grabación. VOCAbuLaries se llama el disco del cantante neoyorquino.En colaboración con el director, compositor y arreglador Roger Treece, McFerrin indaga la medida de su voz desde un lugar inédito para su variada experiencia, que cuenta trabajos con Jack Nicholson, Yo Yo Ma y Chick Corea, entre otros. Su último disco había sido Beyond words (2002), un trabajo sobre la improvisación; en VOCAbuLaries, recorre a su manera la huella trazada por el Luciano Berio de la década de 1970 (con composiciones como Coro o sinfonía, por ejemplo) y reconduce su instinto repentista hacia el arreglo, en función de la construcción de verdaderas catedrales vocales, sostenidas por una gran variedad de texturas, climas, acentos, inflexiones y colores.

Pista por pistaEl trabajo para este disco comenzó con la recolección de voces. La cantante de r&b Lisa Fischer, la original jazzista brasileña Luciana Souza, Janis Siegel de los Manhattan Transfer, miembros del ensamble de improvisación Voicestra y del conjunto New York Voices son algunos de los nombres que contribuyen al gran coro que Treece "dirigirá" editándolo en interminables sesiones en el estudio de grabación.Sobre anteriores composiciones de McFerrin o desarrollando ideas que propuso el cantante, Treece abordó la recomposición con puras voces y apenas algunos gestos de bases programas, además de la percusión de Alex Acuña y el saxo de Donny McCaslin.El jazz, la ópera, el teatro, la música sacra, el cabaret y el rock se dejan escuchar con gestos propios y nuevas sonoridades obtenidas de las mezclas, entre textos que combinan varios idiomas desde el latín al zulú, pasando por el italiano, sánscrito, español, ruso, hebreo, portugués, mandarín, japonés, francés, árabe, alemán, inglés, gaélico y, por supuesto, un propio lenguaje inventado por McFerrin. Una Babel sonora que, sin embargo, nunca suena a desorden.Desde el inicial Baby, el virtuosismo de McFerrin se amalgama con la versatilidad del coro. Los diálogos entre solista y grupo definen también elaboraciones como Say ladeo o He ran to the rain. El africano vigor rítmico de Wailers (dedicado a Linda Goldstein, coproductora e impulsora del proyecto), se conjuga en un horizonte común de voces con el aire oriental de Messages, con cierta luminosidad tropical de The garden, con el aura arcaica de Brief eternity. Más allá de la anécdota de los números (más de 50 cantantes, alrededor de mil horas de estudio de grabación, 1.400 tracks vocales, 110 gigas de audio en la memoria del disco duro) el resultado musical de VOCAbuLaries es por momentos sorprendente. Por originalidad y consistencia, una gran obra de la world music.